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    Lluvias “taparon” los altos costos de esta zafra; la soja tiene rinde de equilibrio de 2.700 kilos por hectárea

    El asesor agrícola Gonzalo Sciarra planteó el escenario desafiante que tiene la agricultura para el próximo ejercicio, considerando que el nivel de productividad exigido para obtener rentabilidad es muy superior al promedio

    Redactor Agro de Búsqueda

    El buen nivel de precipitaciones en esta zafra de verano permitió disimular los altos costos agrícolas, pero el escenario para el próximo ejercicio es complejo, advirtió en entrevista con Agro de Búsqueda el asesor agrícola Gonzalo Sciarra, que se desempeña en San José, parte de Florida y Canelones.

    El ingeniero agrónomo, director de la consultora Asiemagro, señaló que rendimiento de equilibrio en esta zafra de soja es de 2.700 kilos por hectárea, muy superior al promedio productivo del país, que se ubica en 2.300 kilos por hectárea. Estimó que este año el promedio de la soja de primera rondará los 3.000 kilos por hectárea, pero subrayó que esto se debe a un año con lluvias superiores a las de un verano promedio.

    Señaló que la rentabilidad del cultivo rondará los US$ 150 por hectárea, un resultado “muy alentador”, ya que al inicio del año agrícola las empresas “firmaban un empate”.

    ¿Cómo están los cultivos en la zona centro-sur?

    Es una zona bien contrastante. En el sur de San José y Canelones fue un verano seco. Desde fines de diciembre faltó el agua, pero los cultivos se veían bien. En enero hubo campos donde llovieron solo 15 o 20 milímetros en todo el mes; en febrero hubo una buena lluvia al principio, pero llegamos a fines de febrero con muchísimo calor y los cultivos sufriendo; y en marzo se acomodó. Pero no fue un año de buenas lluvias y altos rindes en secano en esta zona.

    ¿Cuando habla del sur de San José y Canelones a qué región se refiere? ¿Al sur de ruta 11?

    Sí, exacto. En esa zona tenemos un panorama, y de la ciudad de San José al norte la situación es 100% antagónica. Allí hay sojas de primera en campos que no son de los mejores, que perfectamente pueden rendir 4.000 kilos por hectárea, y las de segunda 3.500 kilos.

    Por lo tanto, en el norte de San José la situación es espectacular desde el punto de vista hídrico; mientras que al sur es lo opuesto, donde en sojas de segunda esperamos rendimientos máximos de 2.000 kilos por hectárea.

    ¿O sea que hay una brecha de 1.500 kilos de soja por hectárea entre el norte y el sur de San José?

    Sí, por lo menos. En promedio no llegaremos a 2.000 kilos de soja de segunda por hectárea. De soja de primera tenemos poca área en el sur de San José, y rendirán como máximo 2.300 kilos por hectárea.

    ¿Qué diferencia hídrica hubo entre una zona y otra?

    En San José llovieron 12 milímetros en Navidad, 15 milímetros el 20 de enero, 70 milímetros a principios de febrero y después nada hasta el 1° de marzo. Mientras que en el norte de San José la situación hídrica fue mejor que si tuviera riego; llovía cada 10 días. Faltó un poquito de lluvia a principio de enero, pero no era un momento crítico.

    Después llovió en todas las semanas o cada 10 días. Los suelos siempre estuvieron con buena humedad. Entre enero y febrero llovieron más de 300 milímetros, y más concentrados hacia febrero, un momento en que el cultivo requería agua. Y en marzo llovió en todos lados.

    ¿Cómo cree que cerrarán los números del negocio de la soja en esta zafra?

    Me parece que cerrarán bien en el promedio país. Situaciones en las que hay que pagar arrendamientos, contratar servicios, las sojas de primera tienen rendimientos de equilibrio de 2.600 o 2.700 kilos por hectárea, y en promedio creo que ese rendimiento se va a superar; creo que a 3.000 kilos por hectárea se va a llegar. Eso va a dejar números positivos.

    Y las sojas de segunda tienen rendimientos de equilibrio de 1.800 a 1.900 kilos por hectárea, y creo que van a andar entre 2.500 y 3.000 kilos por hectárea, o sea que el resultado también será positivo.

    Con el panorama de precios que había en el principio de la zafra, las empresas firmaban un empate. El invierno no dejó nada. Pero esta zafra nos podría dejar con números positivo, aunque sea poco. Para lo que fue este año, con precios tan bajos, creo que el resultado es bastante alentador.

    ¿En la previa las empresas firmaban el empate?

    Creo que sí. Cuando arrancamos el año agrícola la mayoría de las empresas ya tenían los cultivos de invierno sembrados, y sabíamos que no sería la mejor zafra. Teníamos costos caros de reparación de chacras, el precio de la soja a US$ 350 por tonelada, y en ese contexto no perder ya era un buen resultado para la mayoría de las empresas. Por lo tanto, que el resultado final sea un número levemente positivo es alentador.

    En invierno estuvimos cerca del empate. Con el trigo y la colza se ganó algo, pero en cebada perdimos. En verano la soja es el cultivo que domina el área, y si el resultado es positivo, es algo muy alentador.

    ¿Qué resultado dejará el maíz?

    Creo que va a dejar un margen positivo, tanto de primera como de segunda. También hubo diferencias entre zonas y rendimientos, porque hubo zonas donde llovió y otras no. Manejamos rindes de equilibrio entre 5.500 y 6.000 kilos para los cultivos de primera, y este año se puede llegar a 7.000 u 8.000 kilos de promedio, si se hicieron las cosas bien. Es algo razonable, más allá de que haya casos puntuales donde pueda haber rendido un poco más. Y donde no se hizo todo bien los rendimientos van a andar en 6.000 kilos por hectárea.

    O sea que el resultado estará entre el empate y un par de toneladas arriba del rendimiento de equilibrio. Un promedio de 8.000 kilos por hectárea te deja US$ 400 de margen (por hectárea), algo que no es nada despreciable.

    ¿Qué rango de márgenes puede dejar la soja en esta campaña?

    Creo que US$ 200 por hectárea puede ser un número razonable. Las de primera tienen que estar en 300 o 400 kilos por hectárea arriba del equilibrio, y las de segunda entre 500 y 600 kilos arriba. Por lo tanto, entre US$ 150 y US$ 200 por hectárea deberían dejar este año.

    Es una estimación promedio, siempre hay situaciones muy diversas, desde quienes no tendrán margen positivo, hasta quienes puedan llegar a US$ 400 por hectárea, porque van a cosechar más de una tonelada arriba del punto de equilibrio.

    ¿Cómo impactó el riego en esta zafra de maíz?

    En el sur no fue un año para sacar los rendimientos más altos. Por la falta de lluvias en enero los pivots se corrieron para la soja. Tenemos el sistema de pivots móviles, que es el que más se está extendiendo en el país. Como la soja estaba sufriendo muchísimo por la falta de agua en enero, le sacamos el riego al maíz para pasarlo a la soja.

    Esto nos va a sacar los últimos puntos de llenado de grano en maíz. Las mejores chacras llegarán a 14.000 o 15.000 kilos por hectárea, tal vez alguna llegue a 16.000 kilos. Pero el promedio de los campos regados creemos que va a estar en 12.000 kilos por hectárea, que igual es un muy buen rinde, y que obviamente nos deja un resultado positivo.

    Este año no se nota tanto el diferencial entre el maíz de secano y el que tiene riego. En otros años el cultivo bajo riego rinde el doble que el de secano, pero este año, porque llovió relativamente bien al principio, el rendimiento en secano es de 7.000 u 8.000 kilos por hectárea, y el regado entre 12.000 y 14.000 kilos por hectárea.

    Me parece que el riego se va a afianzar, y cada año se riega mejor. El avance tecnológico en el riego se ve que avanza todos los años.

    ¿Ese manejo que se va incorporando al maíz bajo riego impacta directamente en la productividad?

    Sí. Creo que el maíz con riego es el cultivo donde más se nota el manejo, la investigación y el avance. Todos los años logramos aumentos de rendimiento por mejor manejo.

    Ahí vamos desde tener los campos ambientados, tratarlos de manera diferencial, mejorar la genética. Aparecen híbridos nuevos cada dos o tres años, y vienen levantando rendimiento, sobre todo en estos ambientes de alto potencial.

    A su vez, el manejo de poblaciones lo vamos mejorando año a año. El manejo de fertilización también se va mejorando, en ser precisos sobre cuánto hay que fertilizar. El fertirriego es una tecnología que ya la incorporamos en el 85% del área y esperamos llegar al 100% el año que viene. Vemos que es una herramienta que aporta mucho. No sabemos cuánto, porque no lo medimos de manera científica, pero sí vemos un aumento de rendimiento, donde además de fertirriego hacemos un mejor manejo por ambiente y hay cambio de genética. Por lo tanto, no podemos diferenciar cuánto corresponde a cada uno, pero la mejora en el manejo se nota.

    ¿Hay mayor eficiencia en la utilización de nutrientes con el riego?

    Es tan alto el gasto de insumos en los manejos bajo riego que nos obliga a ser muy precisos, porque hay que controlar el gasto, y además ir con lo correcto. Porque, por ejemplo, con algo tan simple como la semilla, si te pasas de población puede impactar negativamente en el rendimiento. Si te pasas en fertilizante no hay un problema de rendimiento, pero sí tenés un gasto extra.

    Lo que nos permite manejar todo diferenciado es ahorrar donde no se necesita tanto, e invertir en las zonas que sí necesitan más nutrientes.

    ¿Cuál fue el punto de equilibrio del maíz bajo riego en esta zafra?

    Ahí depende si tenés que pagar renta o no, aunque en general el riego suele estar en campo propio. Si tenés una renta vas a estar cerca de los 10.000 kilos por hectárea de rendimiento de equilibrio. Y un campo propio, bueno, está entre 8.000 y 8.500 kilos por hectárea.

    ¿Cómo se proyecta el ciclo 2025-2026, que arranca en breve con la siembra de invierno?

    Estamos viendo que va a haber un aumento de las Brassicas, sobre todo de colza, por precios. En los campos donde, por rotación, se puede incluir una gramínea o una Brassica, seguramente se va a volcar más hacia la colza, por los precios, y porque tiene rindes de equilibrio entre 1.500 y 1.700 kilos por hectárea. Además de la ventaja por la fecha en que se cosecha el cultivo, quedando la chacra disponible para sembrar soja.

    En trigo y cebada estamos con equilibrios un poco altos, de 4.400 kilos por hectárea. Este año creo que bajará bastante el área de cebada, porque es un cultivo que tiene muchas sorpresas a la hora de la cosecha, por temas de calidad, que genera rechazos, problemas que en general el trigo no los tiene. Entonces, creo que se va a mantener el área de trigo y se va a reducir la superficie de cebada, al tiempo que van a crecer colza y carinata.

    ¿Qué punto de equilibrio tienen colza y carinata en este ciclo?

    Para colza estimamos 1.600 kilos por hectárea, y para carinata 1.400 o 1.500 kilos.

    ¿Está pasando área agrícola a ganadería?

    Este año en particular no hay grandes cambios. Lo que está pasando al este de Florida y Durazno es que el invierno es muy difícil. Solo entra la colza en algunos campos, pero por un tema de distancia de fletes y por los rendimientos, dada la calidad de los campos, es muy difícil hacer gramíneas. Entonces, quienes tienen ganadería hacen puentes verdes, que en realidad son más verdeos que puentes verdes. Los buenos precios de la ganadería también ayudan. Después se verá, si puede volver a soja vuelven, y sino se terminará de comer ese verdeo hasta octubre.

    Cuánto más marginal la zona, más se da esto. Sobre todo en invierno, con avena. Pero no se siembran praderas para salir de la agricultura, eso no lo vemos este año.

    ¿Cómo está el mercado de rentas de campos? ¿Sigue habiendo competencia por los campos agrícolas o se enfrió el mercado?

    Creo que está estabilizado. Los campos siguen estando demandados. Las empresas tienen claro que cuando los precios suben es muy difícil conseguir campo, entonces no quieren dejarlos. Los precios de las rentas no están en alza. La renta ya es bastante pesada para los números actuales. Si el año hubiera sido de lluvias normales, tal vez se estaría hablando mucho más de lo pesadas que se hacen las rentas.

    Pero las lluvias este año taparon todos esos problemas, tanto de las rentas como los costos en general. Como decía, la soja de primera tiene 2.700 kilos por hectárea como rinde de equilibrio, que en realidad es muchísimo. Este año se puede alcanzar porque llovió bien, pero estos costos están muy por encima de nuestro promedio histórico. No es un equilibrio sustentable a largo plazo.

    Esto se puede arreglar con un mejor precio de la soja, o en algún momento algunos costos tendrán que bajar, o los campos malos tendrán que salir de la agricultura, porque no se puede seguir así en el largo plazo. Me refiero a los campos que están bajo sistema de arrendamiento. Para quienes tienen campo propio, y maquinaria propia, los costos son un poco más bajos.

    Pero la mayoría del área agrícola se hace en campos arrendados.

    Sí, algo más del 60%. Por eso, hay empresas grandes, que tienen maquinaria, producción de semilla propia y demás, que logran bajar un poco los costos. Pero no me parece que esta sea una situación que se pueda encarar durante dos o tres zafras más con estos rendimientos de equilibrio, porque esta situación no es sustentable.

    Ya lo vimos entre 2015 y 2020, cuando tuvimos un ciclo de precios bajos, y de a poco los campos malos fueron saliendo de la agricultura, porque no soportaban estos niveles de renta.

    ¿Hay inversores nuevos en el negocio agrícola? ¿Están comprando campos para agricultura?

    Hubo un empuje muy fuerte hace unos años, de 2020 a 2023, pero ahora se tranquilizó bastante. Los precios de los campos en Uruguay son bastante altos respecto a otros países. Ya no tenemos la presión de los argentinos, que estaban viniendo mucho. Los grandes fondos extranjeros están monitoreando atentos, pero no están comprando.

    Hay solo un grupo extranjero que está comprando campos agrícolas y forestales en Uruguay. Pero no estoy viendo ningún actor que esté comprando campos agrícolas de punta. Esos campos, por los que hace algunos años se pedían US$ 10.000 por hectárea y alguno se vendía, hoy no se están demandando por parte de ningún grupo inversor, y es un hecho que los precios están bajando.

    ¿O sea que percibe un ajuste de los precios de los campos?

    Sí, de los campos de mayor valor. Había campos que estaban a la venta, pero si se lograba un buen precio, sino no se vendían. Esos no se vendieron. Y otros campos buenos, por los que pedía U$S 10.000 por hectárea, ya se habla de US$ 8.000 o US$ 9.000 por hectárea.

    Alguno que tiene riego vale un poco más, pero los US$ 10.000 por hectárea ya no están por campos grandes y buenos. Obviamente que siempre hay negocios entre vecinos, de campos de 200 hectáreas, por ejemplo en Soriano, donde se puede plantar el 90%, se pueden pagar a US$ 10.000 o más.

    Pero por un campo de 1.500 hectáreas, donde se siembra el 60% o 65%, porque generalmente no se planta más que eso, no se pagan US$ 10.000 por hectárea.

    ¿Hay mayor demanda por los campos mixtos y forestales?

    Sí, por los campos mixtos y forestales puros hay una suba constante del precio. Alguno sale a la venta y enseguida te avisan que ya lo señaron. Hay mucho dinamismo en los campos forestales. Se logran buenos precios y se venden rápido.

    ¿Cuánto juega el potencial de riego en el momento de comprar un campo? ¿Es algo que se tiene en cuenta o no?

    Sí, es algo que se tiene muchísimo en cuenta. De todos modos, para que la inversión en riego sea viable la principal variable pasa por los beneficios fiscales existentes.

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