Los países Del Mercosur tienen altas expectativas de firmar los acuerdos comerciales con la Unión Europea (UE) y EFTA antes de fin de año.
Islandia, Liechtenstein, Noruega y Suiza son mercados de menor volumen, pero con altas oportunidades de nicho
Los países Del Mercosur tienen altas expectativas de firmar los acuerdos comerciales con la Unión Europea (UE) y EFTA antes de fin de año.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEl pasado miércoles 2 de julio se cerraron las negociaciones con el EFTA, bloque integrado por Islandia, Liechtenstein, Noruega y Suiza, un mercado de menor volumen que la UE, pero de alto valor y grandes oportunidades de nicho, destacó a Agro de Búsqueda la vicecanciller Valeria Csukasi.
La negociación del acuerdo con la UE está cerrada, y se espera la firma. Y ahora el acuerdo del Mercosur con el EFTA queda en ese mismo nivel. “Estamos esperando que la UE obtenga la autorización para firmar, que lo tiene que dar el Consejo de la Unión Europea. Las señales que estamos recibiendo desde hace tiempo son positivas. Esas dos negociaciones están cerradas, y esperando la firma para mandarlas al Parlamento”, sostuvo la vicecanciller.
Csukasi consideró que “siempre es bueno mostrar que la UE no es el único interesado en el Mercosur, la competencia nos hace más atractivos”.
Además, “estamos hablando de países que protegen mucho su agricultura, y si ellos lo pueden hacer, la lógica es que la UE también recorra ese camino; ojalá que a fin de año estemos hablando de que los dos acuerdos fueron firmados y enviados a los parlamentos”.
La jerarca recordó que la negociación del acuerdo Mercosur-EFTA estaba casi cerrada en 2019, pero quedaron abiertos algunos puntos, que se retrasaron debido a la pandemia y otros sucesos.
“Ahora hay que hacer una revisión legal rápida. En este caso no es necesaria la traducción a tantos idiomas, como fue el caso del acuerdo con la UE, así que debería de ser un poco más rápido. Tenemos la esperanza de tenerlo firmado en breve, tal vez en un par de meses”, confirmó la subsecretaria.
Csukasi valoró que el EFTA no tienen supranacionalidad, por lo tanto, basta con que un país de cada bloque apruebe el acuerdo para que entre en vigor entre esos estados. Es decir, si lo aprueban rápidamente Noruega y Uruguay, por ejemplo, ya entrará en vigor entre ambos.
Csukasi consideró que son mercados “muy interesantes”, porque “son altamente protegidos en los productos agrícolas”. Señaló que en el caso de Suiza los aranceles para la agricultura se ubican en un promedio superior al 35%, y en el caso de Noruega del 45%.
Y además, destacó su gran poder adquisitivo. “Entendemos que los productos uruguayos pueden tener una gran posibilidad de acceso. Lo que hacen estos países es darnos una eliminación de arancel desde el momento en que entra en vigor el acuerdo, y después nos dan una serie de cuotas para ciertos productos, que pueden ser muy interesantes”, planteó.
La jerarca del gobierno uruguayo también valoró que “es la primera vez que EFTA da cuotas de acceso”, porque “normalmente no lo hacen”. “Lo hicieron en reconocimiento de que la carne bovina es de particular interés para nosotros”, comentó.
La cuota de carne que le ofrece Suiza al Mercosur es de 3.000 toneladas peso producto (peso embarque), y en el caso de Noruega es de 665 toneladas peso carcasa (peso canal). Pero además de esto, eliminan el arancel en todas las cuotas que ya tienen abiertas en la Organización Mundial de Comercio (OMC). Esto significa que Uruguay podrá entrar a Suiza a través de una cuota de 22.000 toneladas, que ya está disponible, sin pagar arancel, compitiendo en las mismas condiciones que muchos otros países que ya tienen ese acceso privilegiado al mercado suizo.
Si bien Uruguay ya puede ingresar a esa cuota de 22.000 toneladas que Suiza tiene consolidadas en la OMC, debe pagar más de 1.000 francos suizos (US$ 1.259) de arancel por tonelada de carne congelada, y 1.500 francos suizos (US$ 1.889) para carne fresca.
“Noruega e Islandia hacen lo mismo, o sea que es una sumatoria de varias cuotas. En el caso de Noruega la cuota es de algo más de 1.000 toneladas peso carcasa, a las que se les elimina el arancel. Islandia, al ser un mercado aún más chico, por primera vez en una negociación dio algo en carne bovina, porque históricamente tiene muy protegido a ese sector, y nos da una preferencia del 50% sobre el arancel que cobran en la OMC”, destacó Csukasi.
“Es una lógica muy distinta. No estamos acostumbrados a entender concesiones. Si se quiere se asemeja a la cuota que la UE le dio al Mercosur, y además le elimina el arancel en la cuota Hilton. Esto es algo parecido, nos dan una cuota, que es pequeña en relación a las cuotas de la UE, y nos dan la posibilidad de exportar dentro de las cuotas que ya existían a nivel multilateral, pero sin pagar aranceles”, explicó.
Consultada a propósito de la distribución de esas cuotas entre los países del Mercosur, respondió que es algo que “aún no está definido”.
El acuerdo también establece que Suiza ofrece una cuota de 2.000 toneladas de miel “que es muy interesante”, consideró, y otra más pequeña de Noruega. “Es un producto en el que insistimos”, dijo. Además, se refirió a cuotas para arroz, vino, aceite de oliva y frutas, entre otros productos.
“Como principio, se elimina el arancel de todos los bienes industriales, desde que entra en vigor el acuerdo. En Suiza, por ejemplo, también se eliminan los aranceles desde el inicio de todos los cítricos y otras frutas como manzanas, durazno, arándanos, vegetales, trigo, arroz, soja, corned beef, preparaciones de cítricos, mermeladas, jugos, pesca y alimentos para animales”, señaló.
Agregó que en el caso de Islandia “es un poco más ajustado, pero también están los jugos y alimentos para animales, que son productos que a Uruguay le interesa vender”.
En el caso del arroz, si bien Noruega elimina el arancel en términos generales, hay una cuota pequeña para el arroz destinado a la alimentación animal.
“También hay una cuota interesante para vino tinto, que ofrece Suiza, de 5.000 hectolitros (500.000 litros), que estará disponible desde el primer día del acuerdo, y consideramos que es algo muy interesante. Además, hay una cuota para aceite de oliva”, comentó.
Se desgravará el 97% del comercio bilateral. La lista de concesiones arancelarias seguramente se haga pública en unas semanas, cuando esté revisada y validada legalmente.
Hay productos que no están incluidos, como los lácteos. “La leche es un producto de subsistencia; en el caso de Suiza es muy importante. Y a nosotros tampoco nos interesaba abrir el mercado de Uruguay para esos productos. Y al igual que la UE, el EFTA reconoce indicaciones geográficas”, comentó la subsecretaria.
Admitió que “nosotros también dimos pasos para proteger, sobre todo eliminando los aranceles en tiempos más largos para productos que pudieran ser considerados sensibles”.
Y agregó que en el caso de Uruguay “nunca se tuvo la identificación de productos sensibles al negociar con EFTA, como sí lo hubo en algún momento con la UE”.
Csukasi reconoció que los países del EFTA son “de poco volumen”, pero “de muy alto valor agregado” y “pagan muy bien”. “Estamos hablando de un poco más de 14 millones de habitantes, pero son países que están en los primeros lugares en el Índice de Desarrollo Humano, y tienen un producto bruto interno per cápita muy elevado”, subrayó. Y dijo que imagina oportunidades de nicho, a diferencia de un mercado de volumen, como el de la UE.
Si bien los países del EFTA no han planteado nada similar al reglamento de no deforestación de la UE, “lo que hagamos para la UE puede ser un diferencial en estos mercados, porque son países que se interesan en la producción orgánica, amigable con el ambiente, con las normas laborales”, analizó la vicecanciller.