Esta es una de las pocas firmas de capitales uruguayos que explotan miles de hectáreas forestales, se especializa en la producción y el procesamiento de madera y, además, produce energía a partir de la biomasa generada por esa actividad.
Bosques al norte
En otra de las recientes compraventas de campos, el fideicomiso financiero forestal Bosques del Uruguay vendió 18.800 hectárea distribuidas en una serie de padrones rurales que se ubican en los departamentos de Rivera y Tacuarembó, conforme con la información recabada.
La información indica que en ese caso el comprador es la firma Paitone SAS, representada por Giovani Simoes Pires Giacomet, que es director de estrategia y desarrollo de Braspine Madeiras, y Pedro Enrique Pinilla Saavedra, director industrial de esa misma empresa de Brasil.
El monto de la compraventa es de US$ 171,3 millones, lo que representa un valor de unos US$ 9.000 por hectárea, según los registros del INC. El factor clave en este tipo de operaciones es la masa de bosques que posee en los suelos comprendidos, sobre todo si se piensa en la proyección de negocios del comprador.
Esta nueva operación de tierras reafirma el interés de los inversores internacionales y también locales en el sector forestal, en especial por las alternativas de exportaciones de productos y la posibilidad de vender madera a las plantas de pasta de celulosa que operan en Uruguay.
En 2024 la empresa forestal Braspine anunció una inversión de US$ 250 millones en Uruguay para la instalación de una planta industrial, que será la primera de este grupo fuera de Brasil y estará ubicada en Rivera.
Esta inversión en la nueva planta industrial de la firma brasileña creará unos 400 nuevos puestos de trabajo en Uruguay, y en 2027 está previsto el inicio de las operaciones de esta fábrica, según información de Braspine publicada en su sitio web.
El 30 de diciembre de 2025 el Poder Ejecutivo autorizó a Paitone SAS a adquirir y explotar cuatro inmuebles rurales ubicados en los departamentos de Rivera y Tacuarembó, según consta en resolución firmada por el ministro de Ganadería, Alfredo Fratti, y la vicepresidenta de la República, Carolina Cosse, en ejercicio de la presidencia.
Conforme con los datos incluidos en la resolución, los padrones rurales autorizados no son los mismos que los comprados por esa firma en este negocio más reciente.
Grobo
En otra transacción de tierras, Gustavo Grobocopatel, conocido en su momento como el rey argentino de la soja, vendió un campo de 2.225 hectáreas en el departamento de Cerro Largo por un monto de US$ 9,7 millones al empresario Diego Caballero Sibru, el director del frigorífico Frigoyi, ubicado en Santa Bernardina, Durazno.
El precio establecido, de acuerdo con los registros, en esta compraventa es de US$ 4.360 por hectárea.
Grobocopatel, fundador de la empresa Los Grobo, fue uno de los pioneros en el desarrollo de proyectos de inversión en la producción de granos en el campo uruguayo, específicamente con su participación en la firma Agronegocios del Plata (ADP).
Esta compañía, que fundó junto con su por entonces socio uruguayo Marcos Guigou en 2003, es una de las empresas líderes del agronegocio uruguayo, si bien Grobocopatel vendió sus acciones en 2015.
Por otra parte, la firma Lemandi, cuyo presidente es el empresario brasileño João Carlos Jahn, le vendió un campo de 446 hectáreas a la empresa Green Belt, que es propietaria de la cabaña de caballos Criollos Septiembre, según pudo averiguar Agro de Búsqueda. Y el monto de esta compraventa fue de US$ 9 millones, a un precio por hectárea de US$ 20.180.
Esta cabaña recibió varios reconocimientos en Uruguay y en la región por los ejemplares de Criollo que presentó en diferentes competencias, como el Freno de Oro, que se realiza en Esteio, Rio Grande do Sul, Brasil.
Estas transacciones de tierras se registran en momentos en que el mercado de campos local tuvo un incremento en el valor promedio de la hectárea.
A partir de 2021 el mercado de inmuebles rurales de Uruguay entró en una tendencia alcista, ya que el precio promedio de la hectárea pasó de US$ 3.295 en 2020 a US$ 3.499 en 2021, luego subió US$ 3.741 en 2022, al año siguiente llegó a US$ 3.783, en 2024 alcanzó a los US$ 3.967 y el récord se registró el año pasado, al cruzar los US$ 4.000, según datos de Estadísticas Agropecuarias, del Ministerio de Ganadería.
UAG de compras
Sobre fines del año pasado la compañía Union Agriculture Group (UAG) concretó la adquisición de la estancia Gaucho, de unas 28.000 hectáreas, en Rocha y Treinta y Tres, que era propiedad del empresario Ernesto Correa, según publicó El País en diciembre.
El monto total de esta compraventa fue de “US$ 105,5 millones, a un precio de US$ 3.780 por hectárea”, informó el sábado 14 el portal de noticias agropecuarias Verdenews.
El portal señala que concretamente se transaron 27.887 hectáreas en ese negocio, en el que una serie de padrones se encuentran arrendados por la firma La Escalera, por un plazo de tres años, a partir del 1° de julio de 2024.
La firma de la compraventa fue realizada por el vicepresidente de Estancia Gaucho, Héctor Alejandro Olano, mientras que por UAG SRL firmaron Ignacio Rubio Berriolo y Juan Pablo Roldán, ambos directivos de esta firma.
Luego de varios años de cambiar su estrategia de adquisición de nuevos campos en Uruguay y concentrarse en la cesión en arrendamiento de sus tierras, UAG retomó las inversiones en inmuebles rurales, principalmente en la zona este.
En 2023 UAG pagó casi US$ 50 millones por un total de 18.720 hectáreas, ubicadas en el departamento de Treinta y Tres, que también pertenecían al empresario Ernesto Correa, según publicó Agro de Búsqueda en abril de ese año.
En este caso los establecimientos rurales transados hasta 2002 pertenecieron a la empresa Arrozal 33, que los continuó explotando con base en un arrendamiento por 20 años. Luego de vencido este contrato, las tierras fueron arrendadas por una industria arrocera, de acuerdo con dicha publicación.