¿Cuáles serán las prioridades?
Darle continuidad a lo que se venía haciendo, en el fortalecimiento interno, e intentar dar un salto cualitativo de fortalecimiento institucional. Intentar que la Federación se profesionalice, que pueda estar a la altura de las circunstancias y de los tiempos actuales.
Y trabajar en la agenda de temas del Congreso, porque es mandatorio de la Federación Rural, además de estar atento, muy informado y trabajando en equipo para dar respuesta rápida a cada tema. Otro punto importante son los 40 delegados que tenemos en diferentes comisiones. Trataremos de darle mayor relevancia a su trabajo y fortalecer la comunicación.
¿Garrapata y caminería son los temas que más preocupan a las federadas?
Sí. La preocupación por la garrapata creo que quedó clara en la declaratoria final del Congreso. Estamos de acuerdo con el gobierno en poner a la garrapata como máxima prioridad. Pero creemos que es momento de marcar el trabajo que se va a hacer, necesitamos hechos concretos. Hasta ahora no están claros cuáles serán los caminos para empezar a solucionar el problema. La situación es grave, delicada, y amerita la máxima velocidad.
La caminería también es un problema de larga data. Cada intendencia es un mundo aparte. Desde la Federación Rural propusimos una solución clara: que los caminos rurales de alta intensidad de uso pasen a la órbita del Ministerio de Transporte.
Creemos que así se podría hacer un uso muchísimo más eficiente de los recursos, y se aliviaría a las intendencias para que cumplan con sus demás cometidos, como los caminos de menor uso. Lo más importante es que se empiece a encauzar un problema al que no le hemos encontrado la vuelta. No podemos pensar en crecimiento económico, en desarrollo social, en mejorar la ruralidad, con caminos obsoletos.
El ministro de Ganadería, Alfredo Fratti, se refirió a la eliminación del impuesto del 1% municipal en el Congreso de la Federación Rural.
Entre las cosas positivas que podemos destacar del discurso de Fratti está ese punto. Dijo que es proclive a la derogación del 1% municipal, tema que conversó con el ministro de Economía (Gabriel Oddone), que también estaría de acuerdo. Eso requiere un trámite parlamentario. Está en la agenda la Ley de Presupuesto, y sería el momento ideal para que se termine de una buena vez con este impuesto tan injusto.
Pero luego de haber levantado el aplauso con ese anuncio, dijo una segunda frase, donde planteó que si no logra eliminar este impuesto lo va a intentar simplificar, porque en verdad depende de los intendentes.
Esa segunda mitad del discurso no nos gustó tanto, porque ya sabemos lo que pasa cuando estos planteos llega al Congreso de Intendentes. Si es así, está asegurado el fracaso.
Preferimos quedarnos con la primera mitad del anuncio. Ese sería un gran logro, porque es un reclamo histórico de la Federación Rural.
La Asociación Rural del Uruguay (ARU) fue crítica con la financiación y gestión del LATU, ¿cuál es la postura de la Federación Rural?
Acompañamos a ARU en ese sentido. Cada gremial tiene sus mecanismos internos y sus conclusiones. En Federación Rural hemos hecho mucho más énfasis en el Fondo de Inspección Sanitaria (FIS), que es bastante más grande que el aporte que se hace al LATU.
Son unos US$ 35 millones que caen en ese bolsón, y la gran mayoría se destina a Rentas Generales, porque lo necesario para la función del FIS es mucho menor. Creemos que corregir eso podría ser mucho más beneficioso para toda la cadena cárnica.
¿Cómo ve el funcionamiento del Instituto Nacional de Colonización (INC)?
Venimos trabajando en este tema desde antes de la compra de María Dolores. Cuando asumió el nuevo gobierno hubo un pedido a Campo Unido para cambiar el delegado de los productores. La Federación Rural, proactivamente, sugirió un nombre, que creíamos que cumplía con todas las características para ocupar ese cargo, y recibió el apoyo de ARU y de ACA (Asociación Cultivadores de Arroz). Se lo planteamos al Poder Ejecutivo, pero nunca nos respondió.
Entre gallos y medias noches se nombró a la representante que sugirió Comisión Nacional de Fomento Rural (Karina Henderson), que asumió y a los 20 minutos votó la compra de María Dolores. Ya veníamos bastante sensibles con Colonización, y cuando sucedió eso ya nos pasó a preocupar enormemente.
En Federación Rural hicimos un Consejo Ampliado, con los consejeros y todos los presidentes de las federadas, y llegamos a algunos puntos en común.
Uno fue que no nos gustó la forma en que se compró María Dolores, ni las explicaciones de la decisión, ni los procesos que se van a aplicar para utilizar el campo. Nos parece que merecía una reflexión diferente esta inversión de US$ 32 millones, además de los US$ 10 millones o US$ 15 millones que serán necesarios para hacerlo producir como colonia, considerando que hay otras prioridades mucho más acuciantes.
Además, nos preocupa mucho cómo se va a utilizar el campo. Es como un Fórmula 1, que requiere ser manejado por profesionales de primerísimo nivel. Sin embargo, con el hecho consumado, queremos que se les dé la chance a las gremiales lecheras de tener injerencia en el manejo de este campo, porque de lo contrario estamos casi convencidos que puede ser un gran fracaso.
También fue unánime la necesidad de modernizar la herramienta INC. Estamos estudiando diferentes propuestas y planteos. Necesitamos ver qué impacto real tuvo el INC, y sobre todo pensar en el futuro, considerando la clara necesidad de acceso a la tierra que tienen los productores, pero no se puede comprar cualquier campo y luego subdividirlo en unidades de 150 hectáreas. Sabemos cómo termina todo esto.
Creemos que llegó el momento, después de 75 años, de poner blanco sobre negro, realizar un diagnóstico de la situación del INC y buscar algunas ideas que modernicen el instituto.
Para dejarlo claro, ¿la Federación Rural está de acuerdo o no con la compra de María Dolores?
No llegamos a esa conclusión tajante, pero sí consideramos que ese campo no es para Colonización.
Sin embargo, las gremiales lecheras respaldaron la compra.
Sí, pero la Sociedad de Productores de Leche de Florida (SPLF), que es una de las gremiales lecheras más importantes, que está dentro de la Federación Rural, no firmó la carta.
La SPLF tiene gran experiencia con su campo de recría en La Cruz, dicen que si ese campo se pone a producir rápidamente, y se hace un proyecto integral, puede llegar a ser muy positivo.
Por eso decimos que, ante el hecho consumado, hay que darle participación a las gremiales lecheras para que esto realmente tenga una rentabilidad adecuada a la inversión que se hizo.
El INC va a seguir comprando tierras. Lo que no queremos es que se siga procediendo de esta manera.
Instituto Nacional de Colonización
Otra discusión de fondo es si Uruguay necesita o no un INC.
En Federación Rural tenemos una cantidad de federadas que tienen campos de Colonización. Hay ejemplos exitosos de campos de recría, o campos de uso común de la federada. Y además hay colonos en las federadas, que han accedido a la tierra gracias al INC.
Tenemos que ser muy sensibles y tener cuidado en cómo planteamos los temas. La discusión no es Colonización sí o no, sino hacer las cosas bien o hacerlas mal. Cuando las cosas se hacen bien estamos de acuerdo. Por eso queremos revisar su funcionamiento, sacando la politización e ideologización del tema, que le hacen mucho mal al INC.
¿Cómo ve al resto de la institucionalidad agropecuaria?
Bien. Creo que las instituciones están muy cercanas al sector productivo, y a la Federación Rural. Nos sentimos cómodos. El gobierno se está instalando y eso siempre genera expectativas.
¿Cómo ve el objetivo de impulsar la productividad de la cría?
Cuando se dice que para que Uruguay crezca económicamente es necesario que crezca la ganadería, con más producción de terneros, estamos de acuerdo. Pero no creemos que el proyecto Pro Cría pueda lograrlo, porque es chico, va a alcanzar a 1.000 traductores, con 150.000 o 200.000 vacas de cría. Eso va a tener un impacto de 15.000 terneros más por año. En 3 millones de terneros no es un impacto significativo, ni para la ganadería, y mucho menos en la economía del país.
Es un proyecto interesante, sobre todo para esos 1.000 productores, pero no puede ser in eternum. Tiene que tener un inicio y un fin, y luego la propia rentabilidad del proyecto debería posibilitar que los productores paguen la asistencia técnica. Lo entendemos más como un impulso.
Esa visión de que el Estado te tiene que dar lo que no podés lograr en materia empresarial es compleja. Para lograr procesos que realmente muevan la aguja de la ganadería hay que pensar más en lo macro, en lo general, en cómo generar estímulos para toda la producción, cómo lograr un país más competitivo, que es lo que permanentemente reclamamos desde la Federación Rural. La falta de competitividad, por ser un país caro, es un gran freno, y no hay asistencia técnica que te salve.
¿Cree que se podría mejorar la situación de atraso cambiario?
Para nada. Lo que dicen los integrantes del gobierno y los economistas es que la competitividad por el lado del atraso cambiario no puede cambiar. Bajar la inflación es lo que mandata las acciones macroeconómicas del gobierno, y por ahí no tenemos grandes expectativas.
Lo que tenemos que tener claro es que la baja inflación se da gracias al esfuerzo del sector productivo, sobre todo del primario, porque somos quienes pagamos todos los costos asociados al logro de bajar la inflación.
Nos parece bárbaro bajar la inflación, pero tiene que haber un proceso de mejora de la eficiencia del Estado. Bajar los costos estatales, con un abatimiento del déficit fiscal, y una intención clara de disminuir la presión fiscal y las regulaciones asociadas a la competitividad. Se necesita un plan de mediano y largo plazo que hasta ahora no lo vemos.
Y por otro lado, en el mediano y corto plazo debería haber alguna compensación de este lastre extra que se le carga al sector productivo, para que podamos encarar nuestros procesos económicos de una manera más competitiva en relación al resto del mundo.
Hoy los precios internacionales de la carne y el clima vienen ayudando a la ganadería; en la agricultura el clima ayudó, pero los precios no. Es un lindo momento para encarar este tipo de cambios, porque cuando la pradera está incendiada es mucho más difícil.
¿Cómo observa la política de combustibles?
Hay una intención de mantener el criterio del precio de paridad de importación. Por un lado tenemos la gran carga impositiva del gasoil, que es un tema tabú, casi no se puede nombrar. Está el subsidio al transporte urbano y suburbano, que se carga en el precio del combustible. Seguiremos planteando que ahí tenemos un sobrepeso en el costo del gasoil, que debería ser revisado.
Luego está la eficiencia de Ancap. Mientras se mantenga el criterio de paridad de importación, tendremos un punto de referencia, aunque seguimos teniendo un precio alto de los combustibles respecto a otros países.
Me gustaría empezar a discutir toda la carga impositiva que tiene el gasoil, que es algo que hemos dejado de lado.
¿La Federación Rural sigue oponiéndose al negocio entre Minerva y Marfrig con la inclusión de Allana en la compra de Frigorífico Colonia?
Sí, porque el negocio que se plantea ahora en la Comisión de Promoción y Defensa de la Competencia es el mismo. No vemos ningún cambio.
Si se habla de competencia y una de las empresas trae a la que será su competidora, ya el tema ni siquiera amerita ser estudiado. Hay que tratar de salir rápido de esta situación, donde nuevamente se analiza este negocio al que se le dijo que no.
Además, tenemos que estudiar la capacidad instalada de faena en las plantas frigoríficas, porque cuando hablamos de la faena se enmascara una faena potencial, donde están los verdaderos números de la concentración.
Y una vez que termine este proceso hablar seriamente con la empresa Allana, y explicarle que Uruguay es un país serio, que si quiere invertir tiene que entrar por la puerta grande, no por la puerta de atrás, como la quieren hacer entrar Minerva.
¿El proyecto de erradicación de la bichera debería pausarse o continuar?
Desde Federación Rural decimos que hoy es necesario tener certeza técnica, y para eso son necesarias las pruebas de campo que nos den la garantía de que la provisión de mosca del Iscamen (Instituto de Sanidad y Calidad Agropecuaria Mendoza) tiene la efectividad de las pupas que proveería Panamá.
Hasta que no tengamos la certeza técnica no podemos seguir gastando dinero. Démosle lugar a esas pruebas de campo, que las puede hacer hasta el propio Ministerio de Ganadería. No hay por qué tener ningún tipo de infraestructura montada, y una vez que el Ministerio diga que esto funciona, armemos la estructura para continuar con el proyecto.
¿Cree que puede llegar a concretarse un plan nacional de riego en este período de gobierno?
Fratti nos ha manifestado que tiene a este tema en el primer orden de prioridad. En la campaña electoral consideramos que nos estaban vendiendo humo con el riego, y ahora lo estamos confirmando.
No hay un plan. No hay una idea clara. Ahora empieza a haber por un lado la intención de estudiar las represas que se pueden utilizar y por qué no se utilizan, y por otro lado estudiar la viabilidad del proyecto De palo a pique, y el del río San Salvador.
Es algo que está totalmente en pañales. Deseamos que la próxima sequía grande demore mucho, porque todavía tenemos para rato con el riego.