Mientras la Asamblea General de las Naciones Unidas se desarrolla a pleno en Nueva York, los líderes mundiales se preparan para una cumbre climática este miércoles, con el objetivo de dar un impulso urgente a la vacilante lucha global contra el calentamiento.
El encuentro se percibe ampliamente como un paso previo a la COP30, que se celebrará en noviembre en Belém, Brasil, donde se espera que los países definan su próximo gran avance en acción climática.
Más de 110 jefes de Estado, junto a líderes empresariales y activistas, participan en la multitudinaria Semana del Clima de Nueva York, que incluye más de 1.000 eventos.
“Estamos aquí para impulsar el cambio”, afirmó Helen Clarkson, directora de The Climate Group, al inaugurar la semana. “Es una lucha cuesta arriba, pero no tenemos otra opción. Depende de nosotros proteger lo que amamos”.
Momento de contraste
La cumbre se celebra en medio de marcados contrastes. Por un lado, la inversión en energías renovables se disparó el año pasado hasta los 2 billones de dólares, el doble de lo destinado a combustibles fósiles, y la energía solar se ha vuelto un 41% más barata que la alternativa fósil más económica.
“El argumento económico es claro”, afirmó Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, durante una reunión sobre energías renovables. “El impulso es real”.
Por otro lado, Estados Unidos —país anfitrión y tradicionalmente un actor clave en política climática— ha sido señalado por lo que los analistas llaman el “mayor retroceso de la historia” en esta materia.
Climate Action Tracker advirtió que las medidas recientes bajo la presidencia de Donald Trump representan la reversión más agresiva que jamás hayan documentado.
El propio Trump llamó la atención durante un discurso ante la ONU el martes, atacando la ciencia del clima y afirmando que el calentamiento global es “la mayor estafa jamás perpetrada en el mundo”.
Su postura ha dejado consternados a los aliados, pero también ha galvanizado a otros a avanzar pese a todo.
“La desesperación no es liderazgo. El miedo nunca ha construido nada”, dijo el multimillonario australiano Andrew Forrest en Nueva York.
China en el punto de mira
Sin embargo, todas las miradas están puestas en Beijing, donde el primer ministro chino, Li Qiang, inaugurará la cumbre y se espera que presente una actualización sobre el plan de reducción de emisiones del país para 2035.
China es el mayor emisor del mundo, responsable de alrededor del 30% de los gases de efecto invernadero, pero también lidera en tecnología verde, desde energía solar hasta vehículos eléctricos.
Los analistas prevén que el país anuncie recortes modestos —porcentajes de “un dígito a dos dígitos bajos”— lo que podría decepcionar a los activistas, pero que aun así sería una señal de intención de cara a la COP30.
En términos generales, Beijing está en camino de alcanzar su pico de emisiones cinco años antes de lo prometido, gracias a la rápida expansión de sus energías renovables.
“China ya se ha convertido en la superpotencia tecnológica verde del mundo”, señaló Li Shuo, de la Asia Society, quien espera que el país prometa poco pero cumpla mucho.
Esperanza, con salvedades
El jefe climático de la ONU, Simon Stiell, intenta mantener un equilibrio entre advertencias y esperanza.
“Sin cooperación global, el mundo se encamina hacia un calentamiento de cinco grados”, advirtió. Actualmente, la trayectoria apunta más cerca de tres grados: sigue siendo peligrosa, pero representa un avance.
“Esta nueva era de acción climática debe acercar nuestro proceso a la economía real”, dijo Stiell a los delegados, al presentar la iniciativa Construir Limpio Ahora, destinada a acelerar las industrias verdes.
Mientras tanto, los pequeños Estados insulares están haciendo oír su voz. El primer ministro de Antigua y Barbuda, Gaston Browne, recordó a los líderes que “cada grado de calentamiento es una factura” que su nación caribeña no puede pagar.
Vanuatu y sus aliados del Pacífico preparan una iniciativa en la Asamblea General de la ONU para exigir acciones más enérgicas, citando el fallo de la Corte Internacional de Justicia de este año, que establece que los gobiernos tienen obligación legal de actuar.
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Preparando el escenario para Brasil
A pocas semanas del inicio de la COP30 en Belém, la presión sobre los países aumenta.
Hasta ahora, solo 47 de los 195 estados han presentado sus planes climáticos nacionales actualizados, pese a que el plazo venció en febrero.
Se espera que China y la Unión Europea revelen sus compromisos en Nueva York, lo que podría animar a otros países a seguir su ejemplo. El objetivo es ofrecer a los negociadores en Belém una visión más clara de la situación global antes de la apertura de la cumbre, el 10 de noviembre.
El panorama es desalentador: el planeta ya registra un aumento de alrededor de 1,4°C respecto a los niveles preindustriales, apenas por debajo del umbral de 1,5°C establecido en el Acuerdo de París de 2015.
Los científicos advierten que, sin recortes más drásticos, ese objetivo podría volverse inalcanzable. Aun así, los líderes buscan presentar la cumbre como un trampolín, no como un callejón sin salida.
“Estamos doblando la curva. Aún demasiado alto, pero doblando”, señaló Simon Stiell, jefe climático de la ONU.
Con agencias de noticias
FUENTE:RFI