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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáAgradeciendo la oportunidad democrática que Búsqueda nos brinda cada jueves, quisiera abrir la conversación a pocos días de una nueva elección nacional dejando planteada una inquietud personal, que es convertir ideas buenas de los programas de gobierno en políticas públicas realizables en beneficio de la mejora de nuestra sociedad y nuestros ciudadanos.
Uruguay ha experimentado una evolución política interesante desde el retorno de la democracia (1985) con una pluralidad de partidos políticos y coaliciones que han gobernado el país de forma alternada y han alcanzado alianzas para lograr apoyos legislativos. Diversos rankings sobre democracia y Estado de derecho nos otorgan muy buena calificación. Sin embargo, como cualquier sistema político, nuestro país enfrenta desafíos continuos que requieren una gestión efectiva y un compromiso con los principios democráticos del siglo XXI.
El país tiene un sistema político multipartidista moderado, caracterizado por la preeminencia de dos partidos tradicionales (Partido Nacional y Partido Colorado) que durante muchos años se alternaron en el poder hasta que en la década del 70 surgió el Frente Amplio como una coalición de izquierda conformada por diversos sectores, entre ellos, Partido Comunista, Partido Demócrata Cristiano, Partido Socialista, Grupo de Acción Unificadora, Movimiento Revolucionario Oriental, Frente de Izquierda de Liberación, Partido Obrero Revolucionario, Movimiento por el Gobierno del Pueblo, Movimiento Blanco Popular y Progresista, entre otros. El Frente Amplio gobernó entre los años 2005 y 2020. Actualmente, la coalición republicana o coalición multicolor, conformada previamente a la segunda vuelta o balotaje de 2019 por cinco partidos, estará en el gobierno hasta el año próximo. Los partidos que la constituyen son el Partido Nacional, al que pertenecen el presidente y la vicepresidenta, el Partido Colorado (PC), Cabildo Abierto (CA), el Partido Independiente (PI) y el Partido de la Gente (PG). Mientras que en la próxima contienda electoral del domingo 27 de octubre participarán más de 15 partidos políticos.
De acuerdo con las mediciones de intención de votos publicadas, los partidos políticos con chance de ganar la elección nacional son el Frente Amplio, que gobernó entre los años 2005 y 2020, convirtiéndose en la tercera fuerza política, y la coalición republicana hoy gobernante.
Cada partido tiene un programa de gobierno propio que pretende ser la hoja de ruta para los cinco años del próximo período, 2025-2030, no existiendo en Uruguay previsiones constitucionales ni legales que enmarquen los acuerdos políticos alcanzados para ganar el gobierno.
Nuestro país tiene una fuerte tradición democrática y, si bien la percepción ciudadana sobre los partidos políticos es diversa y existen algunos sectores de la población que son críticos o presentan desencanto por los partidos, generalmente se respeta la pluralidad de ideas y la ciudadanía participa y se compromete con los asuntos políticos. La alternancia pacífica en el poder y la ausencia de crisis políticas agudas han contribuido a fortalecer la confianza en el sistema político, sin perjuicio de lo cual existe cierta frustración por la falta de renovación dentro de los partidos políticos, la escasa participación de mujeres y la presencia de figuras políticas, principalmente masculinas, que se mantienen en escena durante mucho tiempo.
Entiendo que la capacidad de los partidos políticos y las coaliciones para abordar los nuevos desafíos de este tiempo (economía, seguridad, salud, cambio climático, narcotráfico, migración, inteligencia artificial, etc.) determinará en gran medida el futuro político del país y su capacidad para mantener su estatus de democracia plena, caracterizada por su estabilidad y su capacidad de adaptación a los cambios políticos.
Dicho todo esto entiendo oportuno que los programas de gobierno del ganancioso o los gananciosos se conviertan en políticas públicas en la medida de lo posible. Las políticas públicas son el principal mecanismo para repartir el poder, si se decide que la seguridad o la educación sean de una manera o de otra, se está repartiendo una fracción del poder, pero la ciudadanía está conociendo y participando de la decisión y sus resultados y, lo que es fundamental, conocerá en qué se invierten los recursos del Estado de los que todos participamos a través del pago de impuestos, entre otros. Para ello es importante identificar y definir los principales problemas de la sociedad y plasmar las mejores ideas para formular una política pública nacional que los resuelva, adoptando la mejor decisión a seguir y evaluando su implementación.
Profa. Dra. Miriam Mora