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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEl pasado miércoles 25 de febrero tuve el privilegio de participar del homenaje que la Fundación Pérez Scremini brindó a la figura de su expresidente, el Cr. Horacio Fernández Ameglio.
En una ceremonia muy humana, sobria, fresca y cercana, en presencia de buena parte de su familia, algunos de sus amigos y el equipo de la Fundación, su actual presidente, Gerardo Zambrano, y el asesor médico, Dr. Ney Castillo, repasaron algunas de las facetas más salientes de ese hombre excepcional que fue Horacio.
Horacio reunía características que son difíciles de ver convivir en una misma persona: gran inteligencia abstracta y práctica, coraje para tomar decisiones difíciles y avanzar —de acuerdo a la evidencia y sus convicciones— con firmeza y sensibilidad extrema. Generoso, muy generoso; dueño de ese extraño tipo de generosidad que tienen quienes hacen sentir al beneficiario de su bondad, un benefactor.
Para él, no había “más o menos”; las cosas había que hacerlas bien. Superresponsable y meticuloso. Era dueño de muchas más virtudes.
Desde ayer, la sala de ateneos y reuniones de la Fundación Pérez Scremini se llama Horacio Fernández Ameglio. No tengo dudas de que quienes entren allí serán inspirados por su legado y sentirán la obligación de honrar su memoria.
Ramiro Gutiérrez