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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáIzquierda y derecha: apuntes para su mejor categorización
Motiva estas líneas la nota de Leonel García publicada en la edición de Búsqueda del 16/4/26 titulada “Analistas ven un corrimiento del Partido Independiente a la derecha, algo que sus autoridades rechazan”.
El propósito de esta carta no es analizar a fondo dicha nota, sino utilizarla como disparador para referirme a la distinción política izquierda y derecha, una cuestión que —entiendo— necesita clarificación.
Considero que en el texto de Búsqueda antes referido se realizan afirmaciones sesgadas bastante categóricas y sin suficiente fundamentación. Creo que esto se deriva de la sesgada selección de los analistas consultados y de la falta de adecuada justificación filosófico-política de estos en su conceptualización de lo que se puede considerar izquierda y derecha.
Con respecto al primero de los puntos, la neutralidad política de las fuentes consultadas deja dudas. La nota se habría beneficiado de haberse consultado otras fuentes autorizadas más “neutrales” o incluso de haberse reconocido posible sesgo de “derecha”, para tener así todas las campanas. Aun a riesgo de que, de haberlo hecho de ese modo, el artículo se vaciara de sentido porque, como intentaré mostrar, la afirmación que lo sostiene no está adecuadamente fundada.
Lo último me lleva al segundo de los puntos antes adelantado: entiendo que la distinción izquierda/derecha merece cierta discusión clarificadora.
Me preocupa que el lector distraído o el no experto interprete la nota de García en el sentido de que las autoridades del Partido Independiente pretenden “vestirse” de una forma cuando “los que saben” claramente lo ven de otra: se visten como de izquierda cuando en realidad son de derecha. Esta generalización a la que aludo puede desprenderse de la utilización en la nota de palabras como la del título: “Analistas ven…”, pasajes como “desde la ciencia política se lo percibe…”.
Como se verá, sostengo que no es así —también parado desde la ciencia política— y que en cambio lo razonable es considerar a dicho partido como de izquierda moderada o de centroizquierda. Pero llegar a esta conclusión no es el objetivo de esta carta, sino uno de sus posibles corolarios.
Entiendo que cuando los politólogos consultados en la nota citada se refieren al eventual corrimiento del referido partido político en la línea izquierda-derecha debieron haber comenzado por especificar qué consideran izquierda y qué derecha y fundamentar por qué.
Me propongo hacerlo yo en esta carta. Para ello tomaré como referencia a un influyente filósofo político contemporáneo: el canadiense Will Kymlicka. No es el único que habla del tema, pero su formación y actuación académica lo ponen en un lugar de razonable objetividad que viene bien a las limitaciones de extensión a que debe someterse este texto. En su libro Filosofía política contemporánea (2002, Oxford 2a Ed.) escribe lo que traducimos y transcribimos a continuación.
“Nuestra figura tradicional del escenario político ve a los principios políticos ubicados en algún lado de una única línea que se extiende de izquierda a derecha. De acuerdo con ella la gente de izquierda cree en la igualdad, y así apoya alguna forma de socialismo, mientras que aquellos de derecha creen en la libertad, y así apoyan alguna forma de capitalismo de libre mercado. En el medio están los liberales, quienes creen en alguna mezcla de igualdad y libertad, y así apoyan alguna forma de capitalismo de estado de bienestar” (págs. 1 y 2, “Introducción”).
Me parece conveniente hacer notar en este momento que ambos valores, libertad e igualdad, se oponen en buena medida. Por ejemplo, —brevemente— la mayor libertad de los individuos lleva a una expresión más dispar en los resultados económicos y vitales que cada uno de ellos obtiene: los más dotados y capaces en general obtienen mejores resultados que los menos dotados y capaces. La mayor igualdad, por su parte, requiere el apoyo de los más productivos en favor de los menos productivos, reduciendo así los grados de libertad de los primeros.
La mayor utilidad de los conceptos de Kymlicka está en la claridad de su justificación en función de los valores centrales que defienden las distintas corrientes políticas. Izquierda: la igualdad; derecha: la libertad. En el centro: quienes defienden una combinación de los dos valores más o menos equitativa.
Con base en ese criterio, podemos categorizar como de izquierda extrema a quienes persiguen la igualdad material o efectiva de las personas, aunque el costo de ello sea perder libertad (básicamente, los defensores del marxismo). Del mismo modo, podemos categorizar como de derecha extrema a quienes persiguen los grados máximos de libertad, aunque la contrapartida de ello sea menor igualdad material o efectiva de las personas (básicamente los defensores del libertarismo).
A partir de ese criterio corresponde categorizar como de centro —en línea con Kymlicka— al liberalismo igualitario, delimitado conceptualmente por los relativamente recientes y trascendentes trabajos del estadounidense John Rawls y, en buena medida, al republicanismo moderno de Philip Pettit. Se ubican en el centro también las versiones políticas que defienden el estado de bienestar, como la socialdemocracia o el llamado socioliberalismo.
Más allá de los términos utilizados, que pueden tener cierta elasticidad según el contexto en el que se usan, parece claro que el pensamiento político de centro, incluidos los márgenes, centroderecha y centroizquierda, defiende alguna forma de liberalismo político.
Esto no suele ser advertido a cabalidad o no suele ser aceptado por muchos agentes políticos locales, en algunos casos por desconocimiento en materia filosófico-política y en otros —posiblemente— por mezquino interés.
Por estos lares se impulsa la idea de que toda la izquierda es “socialista” como algo opuesto o al menos incompatible con la idea de “liberal”, y esto es un claro error, como acabamos de ver siguiendo la explicación del filósofo político canadiense. La izquierda es socialista (en el sentido marxista) hacia el extremo, y liberal hacia el centro.
Así, existen buenos argumentos que justifican la ubicación del Partido Comunista, del Partido Socialista y del Movimiento de Participación Popular, para hablar de los principales sectores, en la izquierda más extrema, y de los sectores astoristas o seregnistas, en la izquierda moderada o liberal (socialdemócrata o socioliberal).
Conviene no confundirse y asumir que los elementos socio o social que componen algunas palabras, como socioliberal o socialdemocracia, identifican o asemejan a esas concepciones políticas con el socialismo. El socialismo está conceptualizado en materia filosófico-política como la corriente derivada del marxismo, del cual también deriva el comunismo, entre otras corrientes de pensamiento. Y estas corrientes son claramente antiliberales, mientras que el socioliberalismo o la socialdemocracia no lo son.
También se justifica la ubicación en la izquierda moderada o en la centro-izquierda del Partido Independiente e, incluso, de algunos sectores minoritarios del Partido Colorado y del Partido Nacional. Podría asimismo afirmarse con buenos argumentos histórico-filosóficos que, en general, el grueso del espectro político más tradicional en Uruguay se ubica cerca del centro.
Así, pues, si se justificara la tesis del corrimiento del Partido Independiente hacia la derecha a partir de los discutibles indicadores manejados por los consultados en la nota de Búsqueda, lo sería tan solo en la dirección de un movimiento que no deja de ser sutil y escasamente relevante para definir su posición en el espectro político. No se modificaría la esencia, como bien sostienen sus dirigentes —según el propio artículo de prensa recoge—, que sigue siendo la de un partido claramente ubicado en el centro o la centroizquierda, este matiz según los criterios de medida más finos que se utilicen y cuya consideración excede el objetivo del presente.
Algo análogo se podría decir también en relación con los sectores políticos hoy mayoritarios en el Frente Amplio que, como comentamos, están claramente ubicados en la porción extrema de la izquierda y sostienen —con variantes menores— o se apoyan en la ideología marxista. Gestos de gobierno o planteos de ideas más amigables con el pensamiento liberal que se pueden observar tampoco significa que esos sectores se hayan corrido hacia el centro.
Leonardo Decarlini