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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáBajito, rubio y de pelo crespo, mi amigo Juan Silva, alias Silvita, me llamó para decirme que los dos partidos tradicionales de Estados Unidos están alegremente dedicados a redibujar los distritos electorales para influir en los votos de las elecciones de noviembre. Parece que una vieja ley permite a los Estados cambiar las fronteras de los distritos para beneficiar la representación de las comunidades latinas, afroamericanas, asiáticas y blancas, pero últimamente se usa esa ley para manipular la cantidad de votantes republicanos o demócratas, agrupándolos o dispersándolos por su condición de progres, conservas y todo lo que sirva para distorsionar las voluntades mayoritarias. Por ejemplo, el 4º distrito federal de Illinois, producto de la manipulación, tenía la forma de dos longanizas unidas por una carretera federal.
Me dice Silvita que sufre viendo a la democracia de Estados Unidos caer en estas prácticas decadentes. Dice que le mandó a Trump una copia de nuestra credencial cívica y dos o tres apuntes sobre nuestro sistema electoral, y parece que Trump se mostró muy interesado e invitó a Silvita a la Casa Blanca, porque sospecha que, si los demócratas siguen modificando los distritos, él, que no sabe perder ni al ludo, puede perder las elecciones de noviembre. Le dije a Silvita que, aunque él sea blanco y rubio, por su condición de latino no lo iban a dejar pasar ni por la vereda de la Casa Blanca. Se puso furioso y me dijo que yo le saboteaba sus mejores proyectos. Entonces, para no desanimarlo, le dije que le lleve nuestra credencial al viejito Sanders (que es como de nuestro PIT-CNT y obsesionado con el 1% y vocero del ala socialista de los demócratas) que lo va a recibir bien, y de paso conoce a la bella AOC, Alejandra Ocasio Cortés, de la que estoy enamorado y es mi ídola progre para las elecciones del 28.
Daniel Heide