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“Dos años después de haber aparecido La reforma inevitable, empezó con la coalición de la izquierda italiana El Olivo, una revolución no violenta que cambió Europa y Asia. Resulta admirable presenciar cómo los prohombres más destacados en los más diversos países fueron capaces de rever sus creencias y demostraron con sus dichos y con sus actos que la reforma era una sola y absolutamente necesaria para armonizar los riesgos y los beneficios de la globalidad. A esta altura, el Frente Amplio ve agotarse el tiempo para acordar con este libro. Un libro que escribieron desde el gobierno los grandes líderes de la izquierda en Italia; Francia, Inglaterra, Alemania y China continental. Carlos Maggi”.
El texto precedente es copiado de la tapa del libro El fin de la discusión, que publicó en 2002 el Dr. Carlos Maggi (Ediciones de la Plaza). Se destacan algunas frases. Su perfecta actualidad para un país como Uruguay, que vive 30 años atrasado, permite contrastar lo hecho por la “izquierda política” en otras partes del mundo, con lo que piensa y hace la izquierda local.
ITALIA. Coalición El Olivo, integrada por socialistas, excomunistas y comunistas, izquierda democristiana, etc. Prometen cuatro cambios: Estado leve, un pacto por el empleo, reforma de la enseñanza y control monetario. El nuevo eslogan de esta nueva izquierda es: “Rigor administrativo y equilibrio fiscal”.
Se destacan algunos pensamientos de políticos y sindicalistas integrantes de esta coalición:
INGLATERRA. A fines de los años 90 recupera el gobierno el Partido Laborista (socialista) y, amén de reiterar similares conceptos a los proclamados por los italianos, expresan:
FRANCIA. También a fines de los 90 recupera el gobierno el Partido Socialista, el mismo de Mitterand. Algo más conservador que los dos partidos anteriores, también manifestaron su intención de modernizar la economía, por vías bastante similares a los ejemplos anteriores. En este caso, es interesante destacar la “reducción de la jornada laboral (partage), de 39 horas a 35 horas, pagadas como 39 horas. Si cada persona trabaja menos horas, habrá más gente ocupada.
ALEMANIA. En 1999, los socialistas acceden al gobierno y los primeros seis meses fueron un desastre (aplicaron el “viejo método”, mayor gasto público, protección estatal).
CHINA (comunista). El gobierno considera imprescindible el desmantelamiento de los monopolios.
A esta brillante información aportada por Carlos Maggi, deseo agregar lo realizado por Nueva Zelanda también en los años 90 por un gobierno socialista. Reforma del Estado, reducción de su plantilla laboral a un tercio de trabajadores. Uruguay lleva 30 años de atraso frente a un competidor directo en la venta de productos agropecuarios. Cuando el mundo cambió, Nueva Zelanda cambió, no como nosotros que aún mantenemos un modelo de Estado de principios del siglo XX, que es quizás, y sin quizás, una de las causas de nuestros males (bajo crecimiento, baja productividad, país caro, burocrático y poco emprendedor).
Merece destacarse, es que la reforma estatal en Nueva Zelanda la realizó la izquierda de ese país, el Partido Laborista de Nueva Zelanda. Se descarta que a nuestra “izquierda carnívora” (PC, PS, PIT–CNT, etc.) se le ocurran realizar tales transformaciones, ellos son marxistas “duros” del siglo XIX.
No obstante, el MPP, partido de vocación hegemónica, que en esta elección la obtuvo dentro del FA, se ha travestido en el mayor partido de “centro” del país, como la tradición uruguaya lo demanda. Y ello lo logra aún antes de cooptar formalmente al “seregnismo”.
Por tanto, no sería de extrañar que dicho partido político, en otro salto copernicano, se transformara en el gran reformador del Estado uruguayo. Pensando en su historia, luego de las innumerables tragedias que provocó, es hacer algo que realmente vale la pena por el futuro del país, para ingresar a la historia por una acción revolucionaria de izquierda. Cuenta con Gabriel Oddone, quien es un excelente conductor para ese proceso. Solo necesita que el MPP lo blinde frente a los núcleos duros que habitan las cavernas del marxismo leninismo.
La “estructura estatal” es el vehículo que transmite la dirección estratégica del gobierno. Sin cambio estructural del Estado, con ese enorme costo fijo y cadena burocrática de funcionamiento, ni Oddone ni Mandrake harán que Uruguay no siga siendo un país caro, que cueste tanto crecer a los niveles que se necesita crecer para sacar a toda la gente de la pobreza.
Rafael Rubio