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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáLas relaciones con las personas orientales, o sea, ciudadanos chinos, japoneses, coreanos, etcétera, y por ende con las entidades públicas o privadas que ellos integran se construyen con el tiempo. La confianza se afianza en un profundo conocimiento que solo el tiempo avala. Es también muy relevante la reciprocidad, ello implica valorar lo que recibo y otorgar u ofrecer algo valioso al otro.
El gobierno de Uruguay ha informado que unilateralmente va a “ceder” una parte de la nueva cuota de importación de carne que la República Popular China, o sea, China, ha otorgado a nuestro país. Seguramente, han sido decenas de años y cientos de gestiones de varios gobiernos (de los distintos partidos políticos del Uruguay), diplomáticos y empresarios los que han permitido llegar a ese importante logro de un incremento en la cuota de carne que podemos vender a China.
Que el Estado chino haya otorgado un incremento en la cuota y que nosotros salgamos a pretender regalarlo no parece acertado, pues ¿cómo lo valorará China? ¿No estaremos debilitando nuestras posibilidades de obtener respuesta favorable para otras cosas que de futuro solicitemos? ¿No entenderán los chinos que no valoramos lo que se nos ha otorgado, que tantos quieren y no a todos se les da? ¿Qué argumentos esgrimiremos si mañana deciden que, como en función de lo actuado obviamente Uruguay no la precisa, la cuota otorgada se va a reducir y otorgar a otro Estado?
Pero, además, ¿por qué el regalo a Brasil? Por no permitirnos firmar un tratado de libre comercio (TLC) con Estados Unidos, no creo. Por tampoco permitirnos un TLC justamente con China, tampoco creo. ¿Por qué? No lo entiendo.
Mis padres me enseñaron que un regalo no se vuelve a regalar. Esto es lo mismo: es un desprecio al afecto que quien nos regaló algo recibe si le entregamos nuevamente. El canciller seguramente en Roma aprendió distinto. Supongo que ha de ser él quien asesoró a nuestro presidente.
Es raro, porque además una cuota para exportar carne es trabajo para los uruguayos. Para los peones de la estancia, para los empleados de los frigoríficos y para los que manejan los camiones, para los patrones, obvio, y para todos a los que todos ellos compran cosas para ellos y sus familias. Es trabajo para los uruguayos. Y lo estamos regalando. Me causa sorpresa y desazón (tercera acepción del Diccionario de la lengua española: “Disgusto, pesadumbre, inquietud interior”).
Nilo Pérez