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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acá¿La OCDE en Uruguay? ¿O Uruguay en la OCDE?
“To be or not to be; That is the question”.
Las interrogantes del título no son juego de palabras. Ayudan a comprender lo que hablamos y hacemos o no hacemos nosotros, no la OCDE.
El lunes 28 de setiembre la prensa comunicó el arribo al país del secretario de la OCDE, Mathias Cormann, para asistir a unas jornadas de trabajo en Montevideo. Búsqueda lo destacó acertadamente en una columna de Ismael Grau: El gobierno convocará a un ‘debate’ sobre el vínculo institucional. Nos encanta debatir y cacarear, pero ni por asomo comprometernos y actuar.
OCDE es una vieja conocida entre nosotros; integra la extensa lista de cuestiones procastinadas que consolidan el estancamiento que sufrimos y aceptamos de forma indolente hace décadas: educación, seguridad, salud, CyT, una ristra de etcéteras. Todas cuestiones “en debate” permanente. Así no se hace patria.
El 18 de junio pasado envié una carta a Búsqueda. Mantiene vigencia. Copio unos párrafos:
Hace décadas decimos lo que haremos y sistemáticamente lo postergamos. Entre otras cosas, porque nos falta información. No registramos de forma adecuada la data del quehacer nacional, y sin ella la info estadística es insuficiente para intentar organizar un desarrollo que contemple lo básico: costo, beneficio, calidad, ética y sociedad. Sí, bien común e interés general.
Una perla del collar de varias vueltas: Otra vez el ministro de Economía de turno tuvo su visita a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Bien ahí. Lo malo es que seguimos repitiendo lo que en su momento dijo Astori (2010) y luego repitieron a coro muchos otros: “Uruguay va a aplicar para ingresar”.
Olvidan y olvidamos que hay que reformular toda nuestra forma de encarar el Estado nacional para ajustar nuestro hacer a las 25 áreas que requiere la OCDE.
Entren en la página de OCDE y verán cuán lejos estamos en la medida que sigamos con nuestro tranco. Vean también cuáles países ya ingresaron y cuáles están en proceso.
Comparativamente, estamos rezagándonos.
La cuestión no es ni será fácil ni rápida. Razón de más para asumir ya el desafío y ponerse de lleno, entre y con todos, a transitar el camino. Que, desde ya aviso, requerirá rever todo lo que está escrito en nuestro prolífico organigrama estatal: es que no se cumple y no se atiende porque no se entiende.
Urge redimensionar lo básico, el Instituto Nacional de Estadística (INE), y proveer de medios al Sistema Estadístico Nacional (SEN). Autoconocerse es condición innegociable, sine qua non.
Uruguay tiene todo para ser optimista. La duda es si los uruguayos estamos dispuestos a asumir la responsabilidad y el compromiso. Estamos en un punto y un momento crucial; da para ser pesimistas u optimistas. La clave está en cada uno de nosotros. Vivimos días plenos de absurdos. Todos, de una u otra forma, estamos desconformes. Quizás esta sensación de desánimo puede ser la mecha que abra mentes y almas para comenzar a transitar el camino virtuoso.
No me extrañaría repetir todo lo expresado dentro de un año, un quinquenio o una o varias décadas. El problema no es el país, somos nosotros sus ciudadanos. El drama lo vivirán nuestros hijos y nietos; a ese nivel llega nuestra colosal irresponsabilidad.
Gonzalo Pou