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    Bryson DeChambeau ganó el US Open en un final apretado y con “el mejor golpe” de su vida

    El norirlandés Rory McIlroy falló putts cortos en la definición y quedó otra vez al borde de la gloria de conseguir un Major

    El golf puede ser muy injusto, quizás el más injusto entre todos los deportes. Volvamos por un momento a la tarde del domingo 16 en la ronda definitoria del US Open, el tercer Major del año.

    El noirlandés Rory McIlroy, jugando un golf superlativo a lo largo de 14 hoyos, acaba de ponerse cuatro golpes bajo el par de la difícil cancha del Pinehurst Resort & Country Club, con lo cual descontó los tres golpes de desventaja con los que salió a jugar la última vuelta y pasó a ser el líder de la competencia.

    Ahora está a cuatro hoyos, tan solo a cuatro hoyos, de alcanzar la gloria y el quinto Major de su carrera, con la enorme importancia que estos campeonatos representan en la carrera de los golfistas. Ha hecho todo bien hasta este momento para lograrlo, una actuación destacada que incluyó cinco birdies y un solo bogey. Escoge el palo para abrir el hoyo 15, golpea y la pelota pasa de largo el green. Será su segundo bogey y los analistas dirán que se equivocó en la elección del palo.

    Hoyo 16. McIlroy tiene delante un corto putt de menos de 30 centímetros pero falla. Otro bogey. En el hoyo 17 el norirlandés no acierta el green pero salva el par haciendo una buena recuperación desde el búnker. Respiro. Hoyo final. Otro putt muy corto, menos de un metro, otra vez la pelota no entra, otro error terrible: tres bogeys en los últimos cuatro hoyos.

    Mientras McIlroy vive su pesadilla, Bryson DeChahmbeau —quien salió como líder a la ronda final—, sin marcas extraordinarias y con un recorrido final de 71 golpes, se queda con el título.

    Los nervios, la adrenalina, la presión de no ganar un Major en una década son algunas de las posibles explicaciones para el terrible final de McIlroy en un nuevo frustrado intento por alcanzar la gloria, por dejar su nombre en la mejor historia del golf. Son ahora cinco segundos puestos en los Majors, sin victorias desde el PGA Championship en Valhalla en el 2014.

    Para DeChambeau, su score ganador de 274 golpes significó el segundo Major de su carrera (el primero fue el US Open del 2020) y un premio económico sin precedentes en la historia de los cuatro torneos del Grand Slam: US$ 4,3 millones de los US$ 21 millones que repartió el certamen. Además, por la importancia del torneo y la cantidad de puntos que otorga, DeChambeau saltó al décimo puesto del ranking mundial de acuerdo al último listado.

    Entre los sudamericanos que formaron parte del certamen, el argentino Emiliano Grillo finalizó en el puesto 41o y el colombiano Nicolás Echevarría lo hizo en el lugar 54o.

    Tiger Woods, quien jugó el abierto tras recibir una invitación de la United States Golf Association (USGA), no pasó el corte clasificatorio y fue una nueva frustración para el ex número uno del mundo.

    El tercer Major del año

    Con la participación de 156 golfistas, bien temprano en la mañana del jueves 13 dio comienzo la edición 124a del Abierto de los Estados Unidos, uno de los campeonatos de golf más antiguos del mundo. Luego de la disputa del Masters de Augusta y del PGA Championship llegaba el tercer Major de la temporada. La serie del Grand Slam se cerrará con el British Open con sede en el Royal Troon Golf Club de Escocia a mediados de julio.

    Vale destacar que para la edición de este año, la USGA recibió la cantidad récord de 9.455 golfistas que jugaron las clasificaciones previas, que se desarrollaron en 112 canchas pertenecientes a 30 estados. Tras los primeros 18 hoyos, el estadounidense Patrick Cantlay, con una muy buena tarjeta de 65 golpes, cinco bajo el par de la cancha, quedó en lo más alto de las posiciones. El corte clasificatorio en la segunda jornada quedó establecido en 145 golpes y dejó en competencia a 73 jugadores. Al cierre de esta segunda ronda, la nueva gran figura del PGA Tour, el sueco Ludvig Aberg, de tan solo 20 años, quedó como líder con un acumulado de 135 golpes para los 36 hoyos.

    Con una muy buena vuelta que incluyó seis birdies, en la tercera ronda apareció DeChambeau tomando el liderazgo del campeonato con un acumulado de 203 golpes y una ventaja de tres golpes para afrontar la vuelta final.

    La consagración

    Cuando se llega a la definición de un Major, toman relevancia —más allá de la técnica— la actitud, el temperamento, la paciencia y también —por qué no— la suerte. McIlroy hizo 34 golpes en los primeros nueve hoyos y se puso a un solo golpe de la punta. Mientras, el líder no hacía nada extraordinario y, sin birdies en su tarjeta, terminaba con uno sobre el par la ida. El norirlanés se anotó tres nuevos birdies en los hoyos 10, 12 y 13 para alcanzar la punta del abierto con una ventaja de dos golpes sobre sus perseguidores. A partir de ese momento, el torneo se volvió un mano a mano entre McIlroy y DeChambeau con errores increíbles protagonizados por ambos. En ese punto fue que la actitud del estadounidense le permitió “mantenerse” en la definición, ya que, fallando fairways con su driver, lograba salvarse haciendo pares casi milagrosos. Así se llegó al final con ambos empatados en la punta con el hoyo 18 por delante. McIlroy no pudo hacer approach ni putt desde una posición muy franca, mientras que DeChambeau, desde un búnker con 55 yardas para llegar al hoyo, pegó “el tiro de su vida”, de acuerdo a sus propias palabras, para luego embocar el putt y desatar un prolongado festejo.

    La palabra del campeón

    La victoria de DeChambeau dejó en claro lo dividido que se encuentra en la actualidad el golf profesional entre jugadores del PGA Tour y el LIV, el circuito saudí. Solo el español Sergio García aguardó al “científico”, como se le conoce en el ambiente, detrás del green del hoyo 18 para darle un abrazo.

    “Esto es para vos, Payne”, manifestó un eufórico campeón en entrevista para la televisión, con el trofeo en la mano, en alusión a Payne Stewart, ganador del US Open ahí en Pinehurst en 1999.

    En otro momento de la entrevista el ganador hizo referencia al respaldo del público. Aseguró que no podía “agradecer lo suficiente por el apoyo de la gente a lo largo de todo el campeonato”. “Son los mejores fans del mundo”, dijo.

    DeChambeau también tuvo palabras para el gran derrotado de la jornada, Rory McIlroy, luego de perder un Major en forma poco creíble. “Rory es uno de los mejores golfistas de todos los tiempos y estoy seguro de que se va a reponer de esta amargura. Ese corto putt fallado en el hoyo final duele de manera muy especial, solo él podrá superar eso”, señaló.

    Observando desde el fairway cómo McIlroy fallaba el putt decisivo, DeChambeau necesitaba hacer un par en el hoyo 18 para ganar. El líder también sintió la presión y la salida con su driver salió muy a la izquierda, donde la pelota quedó muy cerca de una raíz. Su segundo tiro fue al búnker, desde donde lo separaban 55 yardas para llegar al hoyo. “Fue el mejor golpe de mi vida sin duda, pegué y cerré los ojos, cuando la vi a un metro del hoyo no podía creer”.

    En un mundo de números, las estadísticas del PGA Tour mostraban pocos minutos después que las chances de que DeChambeau pudiera hacer dos golpes desde el búnker eran de poco más del 1%. El campeón, con gran actitud, dejó la pelota a un metro del hoyo, desde donde no falló, aprovechando el regalo de McIlroy.