Las monedas de países emergentes, como Uruguay, están perdiendo atractivo. En realidad, usualmente el peso uruguayo se mueve acompañando a otras, como el real brasileño, y eso fue lo que indujo a su depreciación en los últimos días.
El tipo de cambio subió en junio y esta semana, en el inicio de julio, se negoció a precios mayoristas dentro del rango de los $ 40
Las monedas de países emergentes, como Uruguay, están perdiendo atractivo. En realidad, usualmente el peso uruguayo se mueve acompañando a otras, como el real brasileño, y eso fue lo que indujo a su depreciación en los últimos días.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEn junio el tipo de cambio terminó operándose en promedio a $ 39,989 en el circuito mayorista, una suba de casi 3,1% respecto a fines de mayo. La tendencia de ascenso siguió esta semana y desde el lunes 1 se negoció a valores medios por encima de los $ 40. A tono con Brasil, ayer, miércoles 3, cedió levemente; las compraventas se efectuaron a $ 40,150.
En Brasil, la cotización del dólar siguió escalando y al inicio de esta semana se ubicó por encima de los 5,65. “Somos un mercado muy chiquito y estamos al lado de un monstruo”, señaló a Búsqueda Carlos Saccone, gerente del Área de Gestión de Patrimonios en el banco HSBC, para referirse a una trayectoria cambiaria nominal en Uruguay y Brasil que ve como prácticamente paralelas desde 1999.
Además de la depreciación del real, Saccone identificó una tendencia en la región hacia un menor “apetito relativo de monedas emergentes” que comenzó con la victoria electoral de Claudia Sheinbaum en México. “El peso mexicano estaba con una polenta fabulosa, pero tuvo una pérdida de valor tremenda porque al mercado no le gusta el tipo de política que Sheinbaum plantea”, interpretó. Según ese analista, el menor apetito provocó una mayor volatilidad que parecería indicar el “fin de esta época–semanas-meses– de carry trade” en la región, una expresión de la jerga financiera que alude al cambio de una moneda a otra buscando ganancias. Sin embargo, estimó, ese escenario no tendrá mayores repercusiones para Uruguay, y reafirmó que la proyección de HSBC para el valor de la divisa a fin de año se mantiene en $ 38.
En un comentario para clientes, la consultora CPA/Ferrere también mencionó el alineamiento con Brasil: "A diferencia de los meses previos, el peso uruguayo se acopló al comportamiento depreciatorio de las demás monedas de la región, dentro de la cual resalta el debilitamiento del real frente al dólar".
Por su lado, BBVA ve al peso como una “moneda estable, con sólidos fundamentos (y esteroides)”. En un análisis de coyuntura presentado la semana pasada, ese banco indicó que el tipo de cambio alcanzará un nivel de $ 40 a fin año, “acelerando la depreciación por la postergación del recorte de tasas” por parte de la Reserva Federal estadounidense. En ese sentido, no espera para los próximos dos años un aumento de la cotización nominal de la divisa que lleve el tipo de cambio real a niveles de prepandemia.
Para elaborar sus proyecciones macroeconómicas que acompañaron el proyecto de Rendición de Cuentas presentado al Parlamento a fin de la semana pasada, el Ministerio de Economía manejó como supuesto de trabajo una suba del tipo de cambio de 1,3% este año respecto a 2023 (considerando valores “punta a punta”) y de 0,9% en promedio anual.