Sobre la economía local en el 2024, el Banco República (BROU) destaca que la actividad “recuperó vigor”, “alentada por el incremento del ingreso real de los hogares ante la disminución de la inflación, por la recuperación de las exportaciones de bienes una vez superada la sequía, por el funcionamiento de la segunda planta de UPM, y por la desaparición de la amplia disparidad cambiaria con Argentina, la cual generara una fuerte corriente de consumo hacia el vecino país en 2023”.
BBVA alude a la desmejora fiscal registrada el año pasado. “Rubros de egresos como pasividades y transferencias explican la mayor parte de dicho desvío, lo que plantea un desafío para la sostenibilidad de las cuentas públicas y refuerzan la necesidad de que la próxima administración (en referencia a la que asumió en marzo) implemente medidas de ajuste”, señala.
Santander también menciona el cambio de gobierno y a las “primeras declaraciones” de Gabriel Oddone tras ser designado como ministro de Economía sosteniendo “una postura de continuidad en cuanto a la estabilidad macroeconómica, subrayando la necesidad de mantener la inflación dentro del rango meta y avanzar en una reducción del déficit fiscal hacia niveles sostenibles”.
De modo similar, HSBC plantea que, “a pesar de avances en la institucionalidad fiscal y la mejora de la calificación crediticia”, el nuevo gobierno “enfrentará un panorama peor al previsto”, además de una historia reciente de crecimiento económico “magro”. En ese contexto, con un espacio fiscal “reducido”, el próximo proyecto de Ley de Presupuesto “deberá incorporar una reducción creíble y sostenida del déficit hacia 2029”, plantea esa institución.
También Scotiabank señala que “las finanzas públicas continuaron deteriorándose” y que, “a diferencia de años previos, se incumplieron los pilares de la regla fiscal relacionados al déficit estructural y crecimiento del gasto”.
El negocio
“El sistema bancario uruguayo en 2024 volvió a presentar un buen dinamismo, empujado por un fuerte crecimiento en la operativa de créditos”, resumen, con párrafos similares, Santander y Scotiabank, dando una perspectiva general del desempeño del sector. Los depósitos también crecieron, aunque a un ritmo menor, agregan.
Respecto de los resultados del negocio, sostienen que, “impulsado por un contexto de altas tasas de interés y de elevada liquidez en el sistema, la rentabilidad de los bancos aumentó en 2024. De hecho, el resultado neto del conjunto de los bancos privados ascendió a unos US$ 680 millones en el año, al tiempo que en el BROU las ganancias netas fueron de US$ 770 millones”.
El República atribuye esas utilidades propias “principalmente a mayores ganancias por concepto de ajustes por valuación, de ingresos financieros y menores pérdidas por costo de riesgo”. Salvador Ferrer, el presidente saliente, afirma en la carta que acompaña la memoria que el banco estatal queda “ordenado, sólido y rentable”.
Para Santander, desde la perspectiva comercial, el pasado fue un año con “excelentes dinámicas comerciales en todos los negocios de retail (clientes, productos y segmentos) mejorando productividades, volúmenes y spreads”.
Para el ejercicio en curso, que ya se aproxima a su mitad, el banco proyecta un “crecimiento sólido” del negocio y de su posición de mercado.
“Un entorno desafiante nos planteó nuevas metas, pero también abrió oportunidades que supimos aprovechar”, señala por su parte el presidente de BBVA Uruguay, Alberto Charro. En ese contexto, agrega, el 2024 fue para la institución “de avances significativos” y el “mejor ejercicio de los últimos 20 años” en términos de resultados.
Menciona, en otro orden, que los depósitos y los créditos aumentaron en el orden de 14% respecto a 2023; la participación de este banco de origen español entre las instituciones privadas se achicó levemente.
El avance en la digitalización continuó siendo una prioridad en el ejercicio pasado y las ventas por ese canal “crecieron tanto en el segmento de clientes particulares como en pymes. La evolución de la app BBVA Empresas fue un hito destacado, alcanzando más de 3.000 usuarios activos y sumando nuevas funcionalidades”, repasa en su memoria.
Por su lado, entre otras cosas, Itaú destaca el “año excepcional” de su área de banca minorista, el aumento de la cartera de préstamos, la baja de la morosidad y el “récord histórico” de nuevos clientes de pequeñas empresas. En el área de innovación y alianzas estratégicas, en la memoria menciona la compra del 100% del capital accionario de Resonet y de Red Visual (Plexo).
“Estamos muy orgullosos de haber cerrado un 2024 exitoso con resultados récord”, en un año “desafiante”, celebra Scotiabank sobre su propio desempeño. La posición actual del banco es “un muy robusto punto de partida para acelerar durante 2025” la “nueva estrategia global centrada en generar un crecimiento rentable y sostenible”, entre otras cosas mediante la “principalidad y rentabilidad por cliente”, así como el “uso intensivo de la inteligencia de datos”.
HSBC se presenta como el “único banco verdaderamente global en Uruguay”. La estrategia aplicada, sostiene, demostró ser “exitosa” y representó un “enorme crecimiento del negocio verificado en los últimos años”. La ganancia antes de impuestos fue de US$ 49,7 millones —un retorno sobre el patrimonio de 30%, el “más alto entre los bancos privados”—, beneficiada por el “incremento de la tasa de interés internacional, bajas previsiones crediticias, excelentes resultados por operaciones y costos controlados”.
Heritage sostiene que en 2024 siguió profundizando su estrategia comercial con foco en los segmentos de empresas y de banca privada. Sus volúmenes de negocios y actividad siguieron creciendo, y “el objetivo para los próximos años es continuar en este proceso”, para “consolidarse como un banco de relaciones con soluciones financieras a la medida de los clientes”.
La filial del Banco de Desarrollo Económico y Social (Bandes) de Venezuela enfatiza los efectos de la reestructura que inició hace un par de años, que entre otras cosas implicó reducir la red de sucursales de 15 a cuatro ubicadas en “puntos estratégicos” (dos en Montevideo, una Salto y otra en Tacuarembó).
“En un contexto económico desafiante, el banco se continuó reestructurando en el marco del redimensionamiento” y “reflejando los costos de dicha reestructura. Esto resultó en una pérdida contable, priorizando la estabilidad a largo plazo sobre los resultados inmediatos”, explica. Aunque implican algunos gastos transitorios, los ahorros del achique “se continuarán materializando en el largo plazo”.
También atribuye al cierre de dependencias la baja de depósitos —en US$ 12 millones— así como la disminución de ingresos por comisiones.
La filial venezolana perdió US$ 4,8 millones. “Este resultado refleja, además de los costos del redimensionamiento, el impacto de la menor generación de ingresos operativos y la ausencia de aportes extraordinarios del accionista”, resume.
Agrega que Bandes “ha mantenido su enfoque en eficiencia y solidez patrimonial, priorizando la optimización de costos. (...) De cara al futuro, se espera que la consolidación del modelo operativo y la estabilidad del entorno financiero permitan fortalecer el crecimiento sostenible de la institución”.