El ejecutivo agregó que la política de cobertura “no puede ser una decisión en una coyuntura de incertidumbre”, sino que se tiene que basar en una “mirada de largo plazo y estructural”, tiene que estar apoyada en “criterios claros de qué riesgos y hasta qué costos cubrir y cuáles no”. “Hay incertidumbre en el mercado, eso se ve en las primas de cobertura, que están caras. Pero eso no quiere decir que mañana efectivamente el crudo se vaya para arriba”, comentó.
Spinelli señaló además que, en las actuales circunstancias, es difícil proyectar un valor de petróleo y su evolución el resto del año. Pero consideró que, salvo que se revierta la tregua y la escalada bélica vuelva a aumentar entre Israel e Irán, “no parece que hubiera una lógica atrás del mercado físico y, por lo tanto, tampoco del especulativo a futuro” en torno al valor del crudo como para que “se vaya a las nubes”.
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Los misiles disparados sobre Tel Aviv llevaron ruido a los mercados internacionales
EFE
En la primera mitad del año el precio del petróleo absorbió varios impactos. Primero fue al alza, por la conflictividad cercana al canal de Suez, y luego a la baja y estabilización tras los anuncios de medidas arancelarias y la suspensión de su aplicación por parte de la administración estadounidense de Donald Trump, que ajustaron las expectativas del crecimiento de la economía mundial.
En los últimos días, con el incremento de las hostilidades en Medio Oriente y de la tensión internacional por la participación de Estados Unidos en el conflicto, los valores del barril del petróleo de referencia para Uruguay —Brent— oscilaron entre los US$ 68 y los US$ 75. El optimismo que produjo el anuncio de un alto al fuego y el fin de la guerra a los 12 días de iniciada se reflejó esta semana en un leve descenso de la cotización, a niveles cercanos a US$ 67 el miércoles 25.
La posibilidad de que, por la acción bélica, se afectara el estrecho de Ormuz —por donde transita casi un tercio del comercio mundial de crudo— presionó al alza el costo de los fletes de los buques petroleros.
“En algunas rutas, las primas de navegación están sustancialmente más caras, en torno a 50%. Sucede en las más calientes, de Medio Oriente, y eso pega en la globalidad de los mercados de fletes”, explicó Spinelli. Pero señaló que si bien Ancap paga una prima por calidad y otra por flete, tal encarecimiento estaría incidiendo “en menor medida” solo en el valor del transporte de la materia prima. La dimensión del impacto “indirecto” en el precio del flete del crudo podría ser de “algún centavo de dólar más por barril”, indicó.
Compras de crudo y coberturas
Como el proceso de compra de crudo por parte de Ancap inicia unos dos meses antes de que el embarque llegue a Uruguay para comenzar a procesar la materia prima y venderla en el mercado interno, la incertidumbre del escenario internacional introduce un factor de riesgo adicional. Por eso, Spinelli señaló que el ente trabaja en “definir coberturas” para limitar la exposición a variaciones del precio del petróleo.
En el inicio del gobierno anterior, con la pandemia de Covid-19, la empresa pública contrató seguros o coberturas de precio como política de gestión del riesgo. Pero ahora Spinelli explicó que, como “todavía no se han reglamentado los cambios anunciados por el Poder Ejecutivo en el mecanismo de ajuste de tarifas y del precio promedio de dos meses que se considerará, hoy la cobertura natural es, si se respeta el precio de paridad de importación, con el mercado interno. O sea, se transfiere al mercado interno el costo de la materia prima”.
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A fin de mes el Poder Ejecutivo anunciará las tarifas de combustibles que regirán para el bimestre julio-agosto
Ricardo Antúnez/adhocFOTOS
Entre los cambios pendientes de reglamentación, relativos al nuevo esquema para establecer los precios de los combustibles, están: la periodicidad de dos meses de los ajustes, la fijación del “factor de estabilización” en $ 1,5 por litro para este año (lo que se revisará anualmente) y el tope de 7% (para arriba o para abajo) al estilo de una banda de flotación para acotar el efecto de la volatilidad internacional.
El gerente general de Ancap apuntó que hay riesgos para el ente porque hay un “desfasaje” entre el momento de compra de un embarque, su llegada y el de venta del producto refinado. También lo hay con el momento del pago, que es de 90 días desde que arribó el pedido. Además, aludió “al riesgo de que se topee el aumento del precio de los combustibles en el 7%” anunciado.
Para contener los eventuales riesgos, sostuvo, Ancap está “pronta” pero a la espera para “recurrir al mercado financiero y hacer operaciones de cobertura”.
Spinelli apuntó que actualmente no se observa que “se rompa el límite del 7%” anunciado porque, si se hace el promedio de los meses de mayo y junio con los que se fijará el precio de los combustibles para julio-agosto, “no se movería” el valor, sino que estaría en el medio de esa franja de 7% para arriba o para abajo.
Agregó que una política de cobertura “no puede ser una decisión en una coyuntura de incertidumbre”, sino que debe aplicarse con una “mirada de largo plazo y estructural”, sobre la base de “criterios claros de qué riesgos y hasta qué costos cubrir y cuáles no”. Hasta “no tener una reglamentación clara de cómo va a ser el criterio de transferencia de costos al mercado interno” no se ha definido realizar ninguna operación, puntualizó.
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En junio, informó Spinelli, como Ancap hizo algunas compras de crudo menores a las habituales —porque el precio era más conveniente—, el ente registrará tres embarques de materia prima a un valor promedio que cerrará en torno a los US$ 74. Ese precio está en el orden de US$ 10 por encima del promedio de mayo, precisó.
Además, Ancap ya cerró la compra de otros dos embarques, que llegarán en julio y en agosto, pero su valor se fijará con el promedio del barril Brent en esos meses.
Los proveedores de crudo de Ancap están lejos de Medio Oriente y son de origen Atlántico, ya que las importaciones provienen del golfo de México, Argentina y el oeste de África.
Spinelli dijo que las últimas importaciones fueron de las variedades WTI (West Texas Intermediate) y Medanito, de origen norteamericano y argentino, respectivamente, que utilizan otras rutas de fletes distintas a las amenazadas por el conflicto en Medio Oriente.
En cuanto al inventario o stock de crudo del ente, señaló que se encuentra en “niveles normales” para atender toda la demanda del mercado de combustibles local, a excepción del gas licuado de petróleo, que en época invernal Ancap habitualmente importa.
Sobre la evolución de los márgenes de refinación —el valor que la producción de combustibles deja en la economía—, comentó que tendían a la baja previo a los bombardeos de Estados Unidos a Irán y actualmente se ubica en US$ 12 por barril. Spinelli dijo que el ente no proyecta que ese margen se incremente, sino “más bien parecería que mantendría un valor, evolucionando a la baja, en niveles normales” y bastante lejos de lo excepcionales que fueron en el 2022 y 2023. De todas formas, apuntó que es difícil hacer proyecciones dado el contexto actual, que trae “cierta distorsión en el mercado”.
Ancap tiene pendiente cerrar compras para los últimos cuatro meses del año, de setiembre a diciembre, por unos 5 millones de barriles en total.
Negocios de exportación
Para los empresarios uruguayos que venden al mundo, la inestabilidad en Medio Oriente también podría causar mayores costos logísticos, principalmente, dijo a Búsqueda la presidenta de la Unión de Exportadores (UEU), Carmen Porteiro. “No somos importadores de crudo de la zona. En ese sentido, el impacto sería por la vía del precio internacional y del encarecimiento de los fletes que se puedan generar por el lado de la cadena logística si hay retrasos en alguna ruta porque se bloqueen canales o cierren los cielos” en la zona de conflicto, señaló. Puntualmente para Uruguay, dijo que como gran consumidor de fertilizantes en el sector agropecuario, en especial de urea, que es importada en gran parte de Medio Oriente, podría encarecer ese tipo de suministro.
Porteiro no prevé otro impacto en materia de comercio de bienes para el país porque ni Israel ni Irán son demandantes relevantes de mercaderías uruguayas. Sin embargo, advirtió con “preocupación” que el precio del dólar en la plaza local no esté reflejando el encarecimiento que tuvo la divisa frente a algunas otras monedas internacionales por la tensión internacional en torno a la participación de Estados Unidos en la guerra.