Desde la Asociación de Bancos Privados (ABPU) y varios gerentes bancarios se hicieron advertencias en privado al BCU y públicamente sobre los potenciales riesgos de establecer este requisito cuando, el año pasado, las autoridades bancocentralistas anunciaron su intención de promover esta notificación informativa.
Si bien en los bancos privados entienden saludable para la economía uruguaya reducir la dolarización, consideran que la notificación sobre los riesgos cambiarios puede despertar dudas o temores devaluatorios a los ahorristas, según consultas de Búsqueda con ejecutivos. Además, piensan que las instituciones no pueden asumir responsabilidad frente a decisiones de inversión de los clientes asociadas a las oscilaciones en el valor del dólar (que, eventualmente, podrían ser ganancias no obtenidas).
La ABPU responderá en los próximos días la consulta pública del BCU.
Por su lado, el Banco República (BROU) se va a cuadrar a lo que disponga el regulador. “En el marco de las políticas de desdolarización que hace años viene transitando Uruguay, el Banco República acompaña las mismas, obviamente cumpliendo con todas las regulaciones que el Banco Central define. Es así que en todas nuestras sucursales y nuestros medios digitales, de ser necesario, estaremos cumpliendo con lo definido por el Banco Central”, declaró el presidente del BROU, Álvaro García, citado el viernes 5 por El País.
A fin de abril, algo más de la quinta parte de los depósitos que tenía Fucerep eran en moneda extranjera. La cooperativa de ahorro y crédito tiene “captación en dólares si y escasas posibilidades de colocación (de préstamos) en esa moneda”, solamente a empresas con ingresos en divisas, comentó a Búsqueda Mariana Falco, su gerente general. “Entendemos los motivos por los cuales el regulador propone este cambio normativo y nos adaptaremos”, agregó.
Algunos analistas entienden inconveniente la advertencia prevista para los depositantes en dólares.
“Cuando trascendió esta ‘idea’ del BCU, recibió críticas considerables. Pareció que había sido descartada. Ahora este proyecto absurdo vuelve por sus fueros. Debe ser descartado de una buena vez”, reclamó desde su cuenta de la red X el economista Javier de Haedo.
¿Qué propone el proyecto normativo?
El proyecto incorpora disposiciones en la Recopilación de Normas de Regulación y Control del Sistema Financiero en el capítulo de “protección al usuario”. Como innovación del artículo 353.5, establece: “Las instituciones habilitadas para recibir depósitos que ofrezcan la apertura de cuentas en moneda extranjera deberán informar en la documentación a entregar al depositante al momento de la apertura de la cuenta como mínimo lo siguiente: ‘Información sobre riesgo de tipo de cambio: Este depósito está denominado en (moneda extranjera del depósito), por lo que su valor y rendimiento expresados en moneda local se verán afectados por las variaciones del tipo de cambio. El (moneda extranjera del depósito) puede ganar o perder valor frente al peso uruguayo, por lo que existe la posibilidad de que recupere menos de lo que depositó en términos de moneda local, perdiendo poder de compra en Uruguay’”.
La propuesta normativa dispone que esa información “estará contenida en un documento independiente de las condiciones generales y particulares del contrato a signar y deberá exponerse de manera destacada. Se documentará su entrega con la firma del cliente, quien declarará haber leído y entendido lo informado sobre el riesgo de tipo de cambio”.
Según la norma impulsada por el BCU, estas modificaciones regirán a partir del 1 de agosto, a la vez que el plazo para notificar a los depositantes existentes vencerá a fin de este año.
Agrega: “Por más información, el Banco Central del Uruguay publica un comparador de la evolución de opciones de ahorro en diferentes monedas: www.bcu.gub.uy. Esta información no constituye asesoramiento financiero ni una recomendación de inversión”.
Los argumentos del BCU
En la figura de su presidente, Guillermo Tolosa, el BCU está impulsando acciones de desdolarización de la economía; uno de los argumentos es que, en los últimos años, atesorar dólares fue una mala inversión.
“El uruguayo promedio está condicionado para pensar el riesgo únicamente en términos de retorno en dólares. Esta visión parcial lo ha dejado ciego frente a lo que realmente importa: el fruto de sus ahorros medido en poder adquisitivo local. Supongamos que ahorraste US$ 10.000 en enero de 2022. En ese momento, el tipo de cambio era $ 44; tenías $ 440.000. Si necesitabas de tus ahorros en enero de 2023 con el dólar en torno a $ 39, esos mismos US$ 10.000 valen solo $ 390.000. Perdiste $ 50.000 sin haber tocado tu dinero. Y eso sin contar la inflación local, que erosionó aún más tu capacidad de compra”, ejemplificó en una presentación en Somos Uruguay, en setiembre de 2025.
Según Tolosa, a los uruguayos les “enseñaron desde chicos” que posicionarse en dólares era “libre de riesgo”, cuando, por lo visto en las últimas décadas, “el riesgo relevante ha sido el de pérdida de poder adquisitivo del dólar localmente. Las pérdidas son especialmente dolorosas cuando se comparan con lo que se habría logrado invirtiendo en pesos, en instrumentos de bajo riesgo, como los bonos de seis meses de duración. En unidades indexadas o en pesos nominales, los retornos reales acumulados podrían haber alcanzado entre un 50% y un 70%. En otras palabras: si hubieras ahorrado e invertido durante 20 años en pesos, hoy tendrías tres veces más poder adquisitivo que si hubieses ahorrado en dólares”.
Al fundamentar su propuesta normativa, el BCU señaló necesario que, antes de abrir una cuenta en moneda extranjera, los clientes deban estar alertados de que, dado que el tipo de cambio en Uruguay fluctúa, “podrían recuperar menos de lo que depositaron en términos de la moneda local”.
Tolosa ha comparado la información que se les pretende exigir a los bancos que provean a sus depositantes con los octógonos que señalan exceso de grasas o sal en los alimentos.
En diciembre, consultado por Búsqueda, el presidente del BCU había dicho que con la medida prevista “no hay un cambio de contrato, no hay nada más que simplemente una notificación, que existe en cualquier país avanzado del mundo. Porque vivimos en un país donde, por razones históricas, la gente cree que el tipo de cambio peso/dólar tiene que ver con factores domésticos y, en tiempos más recientes, la influencia tiene que ver mayormente con razones externas. El tipo de cambio, como otras monedas emergentes, fluctúa por las condiciones macroeconómicas, financieras y de políticas de Estados Unidos. Entonces, cuando una persona en realidad vive, consume y ahorra en Uruguay, de repente pasa a depender y ser vulnerable a acontecimientos de Estados Unidos, aunque no necesariamente quiera eso”.
El objetivo, en un entorno de inflación en Uruguay más bajo que en décadas anteriores, también fue perseguido por las autoridades del BCU del anterior gobierno. La advertencia del riesgo de depositar en dólares no estaba entre las medidas previstas.
Un artículo publicado en 2021 por el entonces presidente del organismo, Diego Labat, junto con otro jerarca de la institución, señalaba que el sistema financiero uruguayo “ya pasó por una profunda reforma en los últimos años. A pesar de ese cambio, los depósitos en moneda nacional siguen siendo pequeños, los diferenciales del peso siguen siendo grandes y el acceso a los productos en pesos sigue siendo un tema pendiente. Parte del problema radica en la dolarización de los precios, que hace que la gente ahorre en dólares para comprar bienes duraderos. Parte del problema radica en los costos de la intermediación financiera y la microestructura del sector financiero”.
La estructura de los depósitos y el crédito
Para los bancos privados, el hecho de tener gran parte de los depósitos de sus clientes en moneda extranjera les restringe la posibilidad de prestar en pesos.
Entrevistado en mayo por Búsqueda, el presidente de BBVA Uruguay, Franco Cinquegrana, admitió ese factor como un inconveniente, aunque señaló que en su institución se está dando un aumento de los depósitos en pesos a mayor ritmo que los nominados en dólares. “Pero en el segmento más retail, el ahorro de las personas físicas o las pymes, eso también está marcado porque Uruguay mantenga la inflación en niveles acotados. Perú, que es el caso más cercano que tenemos, tiene muchos años con inflación muy controlada; nosotros hace 24, 30 meses que estamos hablando de inflaciones en el rango meta, pero vivimos durante 15, 20, 25 años con inflaciones muy arriba de eso. En la medida que la inflación baja persista, el incentivo para el ahorrista va a ser posicionar sus ahorros en pesos. Tiene que ver con generar esa confianza en que la inflación esté en los niveles que hay que tener”, estimó ese ejecutivo.