Entre señales ambiguas sobre el futuro de la guerra en Medio Oriente, el precio del dólar mostró una cierta estabilidad frente a otras monedas relativamente fuertes y también ante el peso uruguayo.
El tipo de cambio en la plaza uruguaya se negoció esta semana a valores promedio algo por encima de $ 40; casi terminando mayo, acumula un descenso de 0,4%
Entre señales ambiguas sobre el futuro de la guerra en Medio Oriente, el precio del dólar mostró una cierta estabilidad frente a otras monedas relativamente fuertes y también ante el peso uruguayo.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEn la plaza local, las compraventas en el circuito mayorista —o “interbancario”, en la jerga financiera— se hicieron a valores promedio diarios algo por encima de los $ 40. Ayer, miércoles 27, el dólar se negoció a $ 40,093, una leve suba respecto al día previo; con dos jornadas hábiles por delante, en mayo el tipo de cambio registra un baja de 0,4%.
En ese contexto, desde la semana pasada el presidente del Banco Central (BCU), Guillermo Tolosa, reactivó su agenda para fomentar el uso de la moneda nacional en sustitución del dólar en conversaciones con actores del sector bancario, del comercial y de medios de comunicación.
Con las autoridades del Centro de Almaceneros Minoristas, Baristas y Autoservicistas y afines (Cambadu) conversó sobre la situación del comercio y la orientación de la política monetaria.
Por otro lado, Tolosa dio una charla a ejecutivos de los bancos privados y, por separado, a integrantes del directorio y del área comercial del Banco República, en la que hizo una “arenga por el peso” y de un asesoramiento más enérgico desde el sistema financiero a los clientes en materia de opciones de ahorro en moneda nacional, dijeron a Búsqueda asistentes del encuentro.
Desde el año pasado, cuando la inflación anual cedió y se ubicó en niveles en torno a la meta del BCU (4,5%), Tolosa ha impulsado una agenda de desdolarización que incluyó modificaciones en los depósitos que los bancos comerciales deben mantener inmovilizados en la autoridad monetaria (encajes).
Otra medida anunciada por el jerarca, vista con preocupación por parte de los bancos, es empezar a exigir que los ahorristas firmen un “consentimiento” al depositar en dólares, como advertencia por la “volatilidad” que supone invertir en esa divisa; lo asimiló al mensaje que dan los octógonos referido a que un alimento puede ser perjudicial para la salud por contener exceso de grasas o de sal. El jerarca bancocentralista sostiene que en los últimos años los uruguayos han perdido capital por mantener posiciones en dólares.
La estabilidad de precios es uno de los objetivos principales del BCU. Para ello, aplica un régimen de metas de inflación que utiliza como herramienta la tasa de interés; la variable de referencia es la tasa del mercado interbancario, a un día de plazo, que actúa como señal para el resto de las tasas de la economía y orienta su comportamiento en consonancia con el objetivo de inflación, actualmente en 4,5% (con un margen en más o en menos un 1,5%).
Con la inflación anual a abril situada en 3,2%, el Directorio del BCU resolvió el martes 26 mantener la tasa de política monetaria (TPM) en 5,75%. La decisión fue adoptada por unanimidad.
El organismo tuvo en cuenta que el “balance de riesgos para la inflación se inclinó levemente al alza como consecuencia de la mayor persistencia de los precios del petróleo en niveles elevados”, lo que llevó al Poder Ejecutivo a disponer dos aumentos mensuales consecutivos en las tarifas de los combustibles. También tuvo en consideración que los indicadores disponibles señalan una “recuperación de la actividad y del nivel de empleo en el primer trimestre. Para el resto del año se mantiene una perspectiva de crecimiento moderado” de la economía uruguaya, explicó en su comunicado.
Como resultado de una asistencia técnica solicitada por el BCU, sobre la cual informó Búsqueda el jueves 21, el Fondo Monetario Internacional (FMI) recomendó incorporar una operación semanal de asignación total a siete días, a tasa fija en la tasa de política monetaria (TPM), como herramienta principal de gestión de liquidez de pesos en el mercado. Según el reporte, esa subasta semanal permitiría abordar las fluctuaciones a corto plazo en las condiciones de liquidez agregada y facilitaría el anclaje de la tasa de interés a la TPM con menos operaciones y más predecibles. Para respaldar la gestión de liquidez a corto plazo, las facilidades permanentes deberían recalibrarse para ofrecer un margen más estrecho de más/menos 50 puntos básicos en torno a la TPM.
Consultado sobre si adoptará las recomendaciones formuladas por el FMI, el BCU respondió a Búsqueda que “actualmente estos temas se encuentran en discusión en la interna del banco. En cuanto exista alguna definición para comunicar, se realizará oportunamente”.