• Cotizaciones
    viernes 20 de febrero de 2026

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
    $ Al año*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
    $ por 3 meses*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
    stopper description + stopper description

    Tu aporte contribuye a la Búsqueda de la verdad

    Suscribite ahora y obtené acceso ilimitado a los contenidos de Búsqueda y Galería.

    Suscribite a Búsqueda
    DESDE

    UYU

    299

    /mes*

    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá

    El Uruguay de tamaño “subóptimo” y cada vez menos poblado precisará “drástica” mejora en la productividad

    Ante la perspectiva de un país de tres millones en 2070 y un envejecimiento “dramático”, el crecimiento económico se va a ver limitado si no se hace nada, advierte el economista Diego Aboal, exdirector del Instituto Nacional de Estadística; las políticas profertilidad son “ineficientes”, sostiene otro académico

    “‘Cuando juega Uruguay corren tres millones’. Un siglo después esta canción seguirá vigente”, escribió Diego Aboal en la red social X, aludiendo al tema de los 90 de Jaime Roos, después de conocida, hace pocas semanas, la actualización de las proyecciones de población —al 2070— hecha por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Tras haber alcanzado un máximo de 3,5 millones de personas en 2020, se inició un gradual declive: en 2045 el país tendría 3,4 millones y en 2070 serían poco más de tres millones, aunque este economista, que dirigió el INE durante el anterior gobierno, no descarta que esa cifra se alcance antes.

    Estas tendencias lo llevaron a reforzar una visión que ya había planteado luego de confirmarse el virtual estancamiento de la población que relevó el Censo 2023, en comparación con el anterior de 2011. Según Aboal, ante este “invierno demográfico” será necesario aumentar de manera “drástica la productividad de las generaciones más jóvenes” mediante “esteroides en formato de educación y tecnología”, en particular la inteligencia artificial.

    Consultado por Búsqueda, Aboal dijo que el envejecimiento de la población uruguaya “ya es un hecho y en el futuro será dramático (...). Las proyecciones muestran que vamos a tener cada vez menos personas en edad de trabajar, y eso, si no hacemos nada, va a limitar el crecimiento económico del país y la sostenibilidad del estado de bienestar”.

    Además de la variable territorial, la relación entre la cantidad de habitantes de un país y su desempeño económico es un tema ampliamente analizado, y cada tanto aparecen nuevas contribuciones académicas: una reciente concluye que en Uruguay y otros países caracterizados como “maduros” desde la perspectiva de esa doble dimensión, un mayor aumento de la poblacional en las últimas décadas no se tradujo en un crecimiento más acelerado de su Producto Interno Bruto (PIB).

    El Uruguay “subóptimo”

    La literatura económica sostiene que un mayor tamaño de mercado favorece la especialización de los agentes económicos, a la vez que permite aprovechar mejor las ventajas que se derivan de los rendimientos crecientes de las actividades productivas y de la escala en la previsión de bienes públicos.

    Hace unos años, Gabriel Oddone, actual ministro de Economía, publicó un ensayo titulado La aventura uruguaya, en el que abordó la cuestión de la dimensión. Plantea que el tamaño de la economía de Uruguay es probablemente “subóptimo” para, en un mundo donde las industrias que más se expanden basan su éxito en las economías de escala, hacer sostenible su crecimiento. Superar el bajo ritmo al que crece la actividad económica en el país es una de sus obsesiones ahora, desde ese cargo.

    Según una síntesis de su libro hecha en 2013 por la consultora CPA/Ferrere —de la cual él era socio—, paradójicamente, entre los 10 países con mayor ingreso por persona del mundo figuran Catar, Noruega, Singapur y Kuwait, cuya población es comparativamente pequeña (menos de cinco millones de habitantes). El hoy ministro sostiene que ello no contradice la hipótesis de que, al menos parcialmente, el reducido tamaño de la economía uruguaya incide sobre su bajo crecimiento, ya que ninguno de esos cuatro países es un exportador neto de alimentos y materias primas de origen agrícola, y además Singapur está inserto en una zona económica próspera con acceso a mercados muy dinámicos. Por eso, para Oddone —un doctor en Historia Económica—, la relación entre tamaño y crecimiento es “no lineal” y habría umbrales de dimensión de la economía por debajo de los cuales este factor se vuelve significativo para explicar el desempeño económico.

    En su ensayo menciona otros factores que considera determinantes de la suerte de una economía relativamente chica como la uruguaya. Observa que la calidad de la política económica se vuelve un factor crítico para alentar un clima de estabilidad y previsibilidad que aliente la inversión en capital físico y humano y que promueva la innovación, aunque, señala, la evidencia de gran parte del siglo XX es que esta fue “ineficaz” para favorecer el crecimiento.

    De la mano de eso, Oddone sostiene que la plena integración al mundo es también fundamental. Sobre este punto, afirma que si bien Uruguay tiene una economía abierta desde mediados de 1970, la inserción externa del país siguió siendo “extraordinariamente frágil” al ser proveedora de productos cuyos precios, condiciones de transacción y acceso son muy cambiantes.

    Población y crecimiento

    Gastón Cayssials, profesor adjunto en el Departamento de Métodos Cuantitativos de la Facultad de Ciencias Económicas y de Administración de la Universidad de la República, se doctoró recientemente en la Universidad Nacional del Sur (Argentina) con una tesis sobre el nexo entre el crecimiento económico y la dinámica de la población. En una investigación sobre esa base publicada este año, junto con su tutora y un colega de la Universidad Católica del Norte (Chile), presenta un análisis del período 1960-2019 para 111 países agrupados en tres clusters.

    Considerando a la totalidad de las economías estudiadas, las tasas promedio de crecimiento de la población y del PIB per cápita fueron prácticamente idénticas (1,8% y 1,84%, respectivamente), si bien este último registró una evolución errática y volátil a corto plazo.

    Desde esa perspectiva, las 32 economías “maduras” —entre las que está Uruguay, junto con Argentina, Barbados, Malta, Mauricio, Trinidad y Tobago y Rumania, además de los miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), la mayoría europeos— pasaron de un crecimiento poblacional alto a uno bajo antes del período de análisis o, en algunos casos, en su inicio (previo a la década de 1970). En este grupo, un mayor crecimiento poblacional no se tradujo directamente en un crecimiento más acelerado del PIB, si bien momentos de expansión económica más intensa tuvieron un impacto positivo en términos de aumento del número de habitantes (aunque este efecto se disipó después de seis a ocho años).

    En el caso de las economías “jóvenes”, también se vio un incremento poblacional cuando se aceleró el crecimiento económico. Sin embargo, la respuesta a un aumento del número de habitantes fue una disminución del PIB per cápita (aunque este efecto no resultó significativo). Para el grupo de países “en transición”, en tanto, un mayor crecimiento poblacional se asoció con más expansión del Producto, y viceversa.

    Cayssials y los otros autores señalan que, en el caso de las economías “maduras”, sus constataciones “no respaldan la idea de que un crecimiento poblacional lento afecte negativamente al crecimiento económico”. El académico dijo a Búsqueda que es un hallazgo “alentador” para Uruguay.

    “A pesar de las similitudes con Europa, las diferencias en el nivel de ingresos son significativas y afectan las estrategias que Uruguay puede implementar para enfrentar desafíos de un lento o nulo crecimiento de la población” así como el envejecimiento demográfico, y “las soluciones que se adopten deben tener en cuenta esto”, acotó. “El principal desafío —según Cayssials— es cómo convertir las menores tasas de dependencia, derivadas de la caída en la fertilidad, en un aumento de la productividad, el ahorro y la inversión para un crecimiento futuro. En este sentido, las políticas educativas y las de cuidados juegan un papel central, no solo en términos de la calidad de vida de las generaciones presentes sino también de las futuras. Al mismo tiempo, la experiencia internacional sugiere que las políticas tendientes a revertir la caída de la fertilidad son ineficientes, y Uruguay no debería destinar recursos en este sentido”.

    “Invierno demográfico”

    Con un crecimiento natural negativo sostenido, producto del descenso en la natalidad y el aumento de las defunciones, y bajo el supuesto de saldo migratorio exterior nulo, Uruguay tendrá una población de 3.043.670 habitantes dentro de 45 años. En 2070, la tercera parte tendrá 65 años o más (32,5%), el doble que en la actualidad (15,8%). En contraste, los menores de 15 años representarán solo el 11,5%. La edad media se elevará de 39 a casi 50 años.

    En la presentación de las nuevas proyecciones del INE, el director de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto, Rodrigo Arim, dijo que estos datos instan a buscar “todos los mecanismos para incrementar la productividad. Es la única fuente sustentable a mediano y largo plazo que nos permitirá simultáneamente mejorar la calidad de vida de las personas que estén en actividad y generar las condiciones para sostener a personas que no están en actividad”.

    La información del Censo 2023 ya advertía de un virtual estancamiento poblacional. Al comentar esos datos en abril en Radio Carve, Aboal, investigador del Centro de Investigaciones Económicas (Cinve), señaló que Uruguay está en el comienzo de su “invierno demográfico”, dado que hace cuatro años las defunciones superan a los nacimientos. En 2023 fue de 1,27 hijos por mujer, y el INE proyecta que seguirá cayendo este año y el próximo (hasta 1,2), para mostrar después una leve recuperación a 1,5 hacia el 2070. El economista indicó que la tasa debería ser de 2,1 para sostener el nivel de población.

    Embed

    Frente a estas tendencias, en diálogo con Búsqueda, Aboal consideró que urgen acciones en dos planos.

    Primero, invertir en primera infancia y en educación, especialmente de los sectores más vulnerables. “No podemos perder a ningún niño. Ninguno. Si tenemos menos nacimientos —pasaron de 49.000 en 2015 a 30.000 en 2024—, cada uno importa más. Eso quiere decir que no podemos permitir que haya niños creciendo en la pobreza ni con una educación de baja calidad. (...) No es solo una cuestión ética: es una estrategia económica. Hay estudios que muestran que cada dólar invertido en primera infancia puede generar entre tres y 17 dólares en productividad futura”, argumentó.

    Segundo, llamó a “abrazar la tecnología, y en particular la inteligencia artificial” para, con menos trabajadores, ser “mucho más productivos”. Según Aboal, eso requiere que tanto los trabajadores públicos como los privados, y “desde las empresas hasta el sistema educativo, estén preparados para usar estas nuevas herramientas. Necesitamos que Uruguay sea un país tecnológicamente alfabetizado, que se monte a la ola de la inteligencia artificial. O la hacemos, o nos caemos del mundo”.

    Como síntesis, señaló que, con una “población más chica, el crecimiento no puede depender de la cantidad de personas, sino de la calidad de su formación y de su capacidad para usar tecnología avanzada. Ahí están nuestras principales palancas para el desarrollo en los próximos años”.

    // Leer el objeto desde localStorage