—La situación macroeconómica que heredará la futura administración parece, en general, menos problemática que otras veces. ¿Ve también allí cosas en el debe?
“El éxito macro no puede ser decir: ‘Tengo un 4,4% de déficit, no logro atender los problemas que tengo, pero me puedo financiar’" barato’, dice el economista uruguayo Sebastián Fleitas, de la Universidad Católica de Chile
—La situación macroeconómica que heredará la futura administración parece, en general, menos problemática que otras veces. ¿Ve también allí cosas en el debe?
Accedé a una selección de artículos gratuitos, alertas de noticias y boletines exclusivos de Búsqueda y Galería.
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acá—A diferencia de los sesenta o lo ochenta, hoy toda la gente que está gobernando o que puede estar cerca de gobernar el Uruguay entiende que la estabilidad macro es importante, que disparar la inflación sería una locura, que el tipo de cambio es una variable de equilibrio —más allá de que uno, en el margen, pueda hacer cosas— y que los países deben ser relativamente abiertos al mundo. Gane quien gane la elección, nadie va a hacer locuras y hay un consenso en torno a una macro relativamente sana, pero, por otro lado, hay un problema fiscal que inmoviliza para poder hacer un conjunto de reformas necesarias. Acá hay un problema que parece trascender administraciones.
En la campaña anterior se decía que se podía hacer un ajuste de US$ 900 millones solo con eficiencia. Para llegar a esos montos, que uno va y usa una lapicera en vez de dos en la oficina, tres grapas menos o dos hojas menos, no existe. Reducir el déficit fiscal implica otro tipo de cosas, y fundamentalmente crecer; el Estado tiene que ser mucho más eficiente, pero también debe gastar mucho más donde está gastando poco en comparación con los países desarrollados. En cárceles, en educación, en vivienda, en salud; Uruguay va a tener que gastar más para ir al desarrollo. ¿Cómo va a resolver esto? Una parte podrá ser con eficiencia —y aprendimos que solo por esa vía es difícil—, parte podrá ser mediante redistribución, tocando impuestos, pero la única solución sostenible tendrá que venir por el lado del crecimiento. Podés esperar a tener una coyuntura internacional muy favorable o generar crecimiento endógeno; esto es lo complicado. ¿Cuánto cuesta igualar el gasto de los que se atienden en ASSE con los del Fonasa, o para tener escuelas o liceos equiparables a nuestro nivel de ingreso? Si no se logra hacer crecer mucho más la torta, el déficit fiscal es un límite muy grande. Pero, otra vez, la base política y social es importante: si no se logra hacer que la gente confíe en que tendrá ganancias de los frutos del crecimiento, nadie tendrá más productividad y se seguirá en esa trampa del bajo crecimiento económico.
Uruguay tiene una enorme confianza internacional que se va a mantener —si, como señalan las encuestas, no sale el plebiscito de la seguridad social— y seguirá teniendo crédito relativamente barato. Pero se precisa más que eso. El éxito macro no puede ser decir: “Tengo un 4,4% (del Producto Interno Bruto) de déficit, no logro atender los problemas que tengo, pero me puedo financiar relativamente barato para sostenerlo. Esa no es una estrategia de desarrollo.