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Hidrógeno verde: el gobierno impulsa proyecto piloto para camiones de Ancap, para “ir aprendiendo”
La Dirección Nacional de Energía definió la realización de una serie de estudios en materia de generación de capacidades, infraestructura y logística, regulación y promoción de la participación ciudadana en torno al desarrollo de la cadena del H2 verde
Luego del boom de proyectos de hidrógeno (H2) verde registrado en los últimos años en varios países de la región y el mundo, el interés y las expectativas de las empresas en el desarrollo de esta industria se estancó, en un contexto de costos al alza e incertidumbre en torno a la demanda. En Uruguay, ese freno es visto por las autoridades del gobierno y por algunos agentes del sector privado como una “oportunidad” para “ir ganando tiempo” en desarrollar más investigación y conocimiento sobre ese recurso energético, llegar con mejor información a la ciudadanía e ir diseñando una política energética nacional que logre consensos amplios.
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En esa línea, la Dirección Nacional de Energía (DNE) del Ministerio de Industria (MIEM) está dando algunos pasos. Para los próximos dos años, con fondos de cooperación internacional no reembolsable, trazó la realización de una serie de estudios en materia de generación de capacidades, infraestructura y logística, regulación y promoción de la participación ciudadana en torno al desarrollo de la cadena del H2 verde.
“Creemos que hay posibilidades, que tenemos muchas condiciones para desarrollar el H2; queremos que sea con criterios de sostenibilidad”, dijo a Búsqueda la titular de la DNE, Arianna Spinelli.
Para eso, explicó, el MIEM y el Ministerio de Ambiente —con apoyo de consultorías y fondos de CAF-Banco de Desarrollo de América Latina— están llevando adelante un proceso para realizar una Evaluación Ambiental Estratégica orientada al desarrollo del H2 verde y sus derivados. Apunta a recoger los criterios e insumos necesarios (de todos los actores involucrados, expertos, sociedad civil organizada) para desarrollar una política según determinadas condiciones de sostenibilidad social y ambiental.
Primer taller en el marco de la Evaluación Ambiental Estratégica del hidrógeno verde.
MIEM
En paralelo, el gobierno impulsa la realización de una experiencia experimental de H2 para movilidad o transporte en las empresas públicas. Con ese objetivo, Ancap avanza en coordinación con UTE y con el MIEM en el diseño de un proyecto piloto y busca financiación, declaró Spinelli. “En principio, es lo que uno puede hacer a escalas chicas, para ir aprendiendo. Esa es de las cosas que como país podemos hacer, ir ganando tiempo e incentivar todo lo que es la investigación”, señaló.
En el anterior gobierno del Frente Amplio (2015-2020), Ancap impulsó el proyecto Verne, que consistía en la producción de H2 verde en una planta piloto y una estación de carga en Montevideo para una flota de cinco ómnibus y cinco camiones. La iniciativa contaba con apoyo técnico y fondos de organismos multilaterales, pero en la administración del presidente Luis Lacalle Pou se replanteó la estrategia y el MIEM convocó a iniciativas privadas.
Alegó que desde que se hizo esa hoja de ruta del H2 ha cambiado —por ejemplo— la demanda de electricidad relacionada a los centros de procesamiento de datos, que pueden llegar a competir con la que requieren los proyectos de producción de H2.
Ante eso, consideró que el gobierno habrá de “fijar prioridades” e ir “calibrando” los planes sobre la marcha, en función de qué proyectos llegan primero a instalarse, porque dada la escala de Uruguay es relevante la oferta disponible de electricidad limpia o renovable.
En tanto, para María José González, directora de Kahirós, quien fue asesora del MIEM y trabajó en la elaboración de la hoja de ruta del H2 en la administración anterior, dijo a Búsqueda que más allá de “matices” y “sesgos” que normalmente suceden con un nuevo gobierno, percibe que “en el fondo hay continuidad, hay interés” en desarrollar esta producción, mientras se va “afinando el lápiz”.
González reconoció que en un sector tan dinámico “seguramente cambiaría cosas” de la hoja de ruta delineada hace pocos años atrás, pero consideró que lo importante es entender que hay una “oportunidad” para Uruguay, que hay que ir “recorriendo con las antenas muy abiertas de qué pasa en el mundo”.
FORESTAL
El proyecto Kahirós busca probar las ventajas de la descarbonización en el transporte forestal.
Ricardo Antúnez/adhocFOTOS
Con ese enfoque, consideró que hay “cierta complementariedad” en cuanto a la infraestructura que necesitan los proyectos de H2 y los data centers, ambos fuertes demandantes de energía eléctrica. “Los dos son necesarios en el mundo que se viene, porque para mantener redes más estables necesitás distintas fuentes de energía. Y el hidrógeno puede, eventualmente, ser a futuro una salida interesante para darle mayor gestionabilidad a la red”, sostuvo la ejecutiva.
Destacó que el piloto de Kahirós es “innovador para todo el mundo”, porque no es que Uruguay está llegando al final de la cola, sino que está acompañando el desarrollo del sector. Para González, “eso hace que nuestro proceso de innovación tenga mayor riesgo, porque hay aprendizajes que se están generando ahora, junto con el proyecto, pero bueno, eso también nos posiciona a otro nivel como país”.
Contó que el proyecto Kahirós, que llevan adelante Hyundai Fidocar, Fraylog y Ventus, avanza y será uno de los primeros pilotos para demostrar el uso directo del H2 verde en el transporte forestal. Con una inversión cercana a los US$ 40 millones, se prevé que esté operativo en el segundo semestre del año.
El electrolizador está fabricándose y la estación de recarga, donde se comprimirá, almacenará y dispensará el hidrógeno para una flota de seis camiones, ya está en camino, mientras que los vehículos ya llegaron, informó la directora de Kahirós.
La energía para la producción estimada de 77 toneladas de hidrógeno anuales provendrá de la planta solar, con más de 8.000 paneles que ya están instalados en el predio, si bien aún no están generando ni volcando a la red, especificó.
Destacó que, al tratarse de un proyecto de pequeño porte, es “más sencillo su seguimiento”. Igualmente, en el plano social, aseguró que hay un canal de diálogo fluido con la comunidad y los vecinos de Fray Bentos, y que ha sido bien recibido por el entorno. Entre las preocupaciones, recordó que había una percepción de riesgo con relación al consumo de agua de este tipo de proyectos, pero aseguró que los estudios no respaldan esa idea. El proyecto consumirá unos 4.200 litros por día.
González resaltó el desafío de la aplicación del H2 para la movilidad en Uruguay y el “aprendizaje” de la operación de la planta, que es la primera fase del piloto. “Obviamente, hay una vocación de que si tiene potencial de crecimiento y funciona bien, la planta puede y tiene capacidad para producir hidrógeno para otros sectores y otras demandas”, afirmó.
En el ínterin, mientras se va consolidando la tecnología y bajan los costos —como ha venido pasando con la movilidad eléctrica— para hacerlo más competitivo, lo interesante es “no quedarse esperando, sino ir generando aprendizajes”, a pequeña escala, sostuvo. Apuntó que los costos de producción son “muy sensibles a la escala, o sea que cuanto mayor es el proyecto, menor es el costo unitario” del H2.
“A la sombra de”
“Es una pena que desde el día uno se haya asociado el hidrógeno verde a megaproyectos”, dijo a Búsqueda el técnico referente de la DNE en esa materia, Federico Rehermann. Y haciendo autocrítica, señaló que todavía no se han “visto las oportunidades para el consumo doméstico del H2” que se están generando en Uruguay. Mencionó que hoy lo “tangible” son los proyectos, como el de Kahirós, para descarbonizar el transporte forestal. También se refirió a un electrolizador chico que se montará en un laboratorio de hidrógeno en la Universidad Tecnológica de Durazno.
“Tenemos gente en la academia que está investigando el hidrógeno antes de que llegara este boom, y todo ese potencial de aprovechamiento de Uruguay como que quedó al margen, a la sombra de los grandes proyectos”, opinó Rehermann.
Spinelli reconoció que quizás hubiera sido “más cómodo para todos manejar proyectos” de menor porte, que resultan más fáciles de explicar. Pero alegó que cuanto más grandes son los proyectos de H2, más competitivos son o más se acercan a los costos como posibles sustitutos de los combustibles fósiles, y por eso tienen más sentido que surjan y se planteen megaproyectos.
Rehermann recordó que los compromisos climáticos de Uruguay al 2035 hablan del hidrógeno verde como “oportunidad doméstica, no solo para exportar”.
Hasta ahora, los emprendimientos conocidos para producción de hidrógeno y combustibles sintéticos a gran escala que se han presentado en el Ministerio de Ambiente, y que siguen avanzando en el proceso de evaluación de impacto ambiental, son dos.
Por un lado está el proyecto Tambor, de la empresa alemana Enertrag en asociación con la uruguaya SEG Ingeniería, en la zona de Tambores, Tacuarembó. Allí prevé la instalación de una planta industrial y un parque de generación de energía renovable (solar y eólica), para producir 84.000 toneladas al año de e-metanol, a partir de hidrógeno verde y del dióxido de carbono biogénico capturado de una chimenea de la caldera de biomasa de un aserradero ubicado a 146 kilómetros, en Rivera.
El otro es el de la chilena HIF Global, que prevé la construcción de una planta de hidrógeno verde y derivados en Paysandú para la exportación. Se estima que la inversión anunciada, de unos US$ 6.000 millones, se desarrolle en varias etapas y que en un inicio, parte del CO2 biogénico sea capturado de la planta de etanol de Alcoholes del Uruguay (Alur), una empresa de Ancap. Esta iniciativa recibió la viabilidad ambiental de localización y se encuentra iniciando el proceso de evaluación de impacto ambiental.
En ambos casos, aún no está tomada la decisión final de inversión.