El “impuesto a las multinacionales” localizadas en el país y los ajustes al Impuesto a las Rentas de las Personas Físicas (IRPF) incluidos en la iniciativa presupuestal que está analizando el Parlamento “preocupa” a la Cámara de Comercio y Servicios del Uruguay (CCSU) porque son “señales” que “ponen en alerta” a los inversores, dijo a Búsqueda el titular de esa gremial, Julio Lestido.
“El impuesto a las ganancias es un tema que afecta. Yo creo que son señales, no solamente para los uruguayos, sino también para los residentes que están acá. Eso, en un país que los recibía bien, donde los extranjeros veían interesante vivir acá, para invertir y para tener sus patrimonios, ahora se le dice: ‘Te voy a cargar con esto’. Entonces, la gente empieza a moverse diferente, es natural”, comentó el empresario.
Consideró que el ministro de Economía, Gabriel Oddone, es “muy honesto” al explicar que se hace cargo de la contradicción en la que tuvo que incurrir, debido a que se está aumentando la presión fiscal, cuando en campaña electoral había dicho que eso no ocurriría. Sin embargo, alegó que el solo hecho de tener que empezar a dar explicaciones “hace ruido” y más cuando se pretende fomentar la inversión, apuntó. “Estas cosas generan ruido y luces amarillas en cuanto a la persona, al inversor, que dice: ‘Vamos a ver cómo funciona esto’, ilustró.
Pero, para el presidente de la CCSU, “sí hay otras cosas para hacer”, como reducir los costos del Estado. Si bien reconoció que ello no arrojaría “resultados inmediatos”, opinó que es necesario accionar, porque es preciso un Estado “más ágil”. Añadió: “No estoy hablando de reducción de personal del Estado, digo de distribuir mejor el gasto. Porque cuando vamos a un ministerio por un problema en particular y decimos que falta fiscalización, nos dicen que hay 20 inspectores para todo el país. Bueno, eso está mal, porque no alcanza”.
Sede de la CCSU
Fachada del edificio sede de la CCSU.
En la misma línea, Lestido se refirió a la sobrerregulación. Según su visión, son necesarias regulaciones ex post, para que las empresas puedan funcionar. “Tenemos datos que nos dicen que en Uruguay una de cada dos empresas de pequeño porte que arrancan hoy desaparece a los tres años, cuando en los países de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) viven seis o siete años. La empresa chica no puede sobrevivir con tantas normas. Están recargadas y se mueren”, alegó.
Por otro lado, destacó los ámbitos de consulta que el gobierno puso en marcha para trabajar en una estrategia nacional de desarrollo o el Diálogo Social sobre protección social, pero también reclamó “acelerar” y “ejecutar”.
Las “preocupaciones” y el “risco”
Tras seis meses en funciones del nuevo gobierno, dijo que entre el empresariado “hay un poco de incertidumbre” y “preocupaciones” por el contexto internacional, pero también por cuestiones locales, como el manejo de los conflictos en la industria de la pesca y el sector lácteo, y los cambios impositivos propuestos en el proyecto de Presupuesto, que “no son buenas señales”.
“El conflicto de la pesca no fue una situación agradable para nadie, lo mismo ahora con Conaprole. Son señales que, analizando las situaciones particulares, son difíciles de entender porque, en un caso, había acuerdos y se toman medidas igual. Y en el cierre de la planta (de Conaprole) no es por un capricho, (sino que) se busca una solución que trata de contemplar las distintas situaciones”, comentó.
En contrapartida, dijo que la negociación colectiva en el marco de los Consejos de Salarios “se viene dando, por el momento, con gran madurez de todas las partes”, aunque señaló que las pautas fijadas por el Poder Ejecutivo plantean un “riesgo grande” en el nivel de ajuste de la primera franja, que abarca a las remuneraciones más bajas. “Ahí es donde el trabajo es más vulnerable y diría que estamos caminando sobre el risco, porque es donde más aumentaría el salario real”, comentó. Eso, alegó, puede ser un problema si el crecimiento del nivel de actividad es menor que el esperado por las empresas, ya que puede pasar que “no tengan más remedio” que reducir su plantilla.
Desaceleración y Temu
Lestido también se refirió a la desaceleración del nivel de ventas del comercio y los servicios y al efecto que está teniendo el crecimiento del uso del sistema de franquicias para las compras web desde el exterior.
Aunque en los últimos seis trimestres la facturación de los comercios se incrementó de manera ininterrumpida, en abril-junio hubo una desaceleración, señaló la CCSU en su última encuesta de ventas, difundida el lunes 8.
En el segundo trimestre, la actividad del sector creció 2,2%, en promedio y en términos reales, con relación a igual lapso del año pasado. Hacia adelante, el escenario “luce más desafiante, con expectativas empresariales que se moderan en un contexto de desaceleración de la actividad económica sectorial y global”, agrega el análisis gremial.
“Tuvimos una etapa de crecimiento, estábamos planeando y ahora empezamos a bajar”, ilustró el titular de la CCSU en referencia a la desaceleración. Como posible explicación, señaló la incidencia de las compras por internet con franquicia aduanera, así como la brecha cambiaria en la zona fronteriza con Brasil.
compras web
Para los comerciantes, los cambios propuestos a las compras web con franquicia pueden generalizar el impacto en las ventas locales.
Lestido descartó que la propuesta de gravar con IVA de 22% a las encomiendas con franquicia aduanera y, a su vez, elevar el monto de esas compras por internet a US$ 800 por año por persona incluida en el proyecto de Presupuesto vayan a frenar de forma sustantiva esa modalidad de consumo. Y cuestionó: “El aumento de la franquicia no lo entendemos. La verdad es que no lo esperábamos”.
Analizó que, al aumentar el monto por año, sea en uno o varios envíos, puede generalizar el problema a más rubros comerciales. Comentó que empresarios del sector ferretero están “realmente preocupados” porque, si se aprueba la modificación, será posible comprar herramientas y equipos de menor porte bajo el régimen de franquicia, lo que se agrega al impacto que están teniendo los comerciantes de calzado, vestimenta y artículos para el hogar.
La CCSU no es “anti-Temu”, aclaró el empresario, en referencia a la plataforma china de comercio electrónico, cuya llegada al país alentó un fuerte crecimiento del uso del régimen de franquicias desde mediados del año pasado. “No estamos en contra de Temu ni mucho menos del libre comercio. Lo que pasa es que está pegando fuerte” a la actividad comercial tradicional en general, que viene creciendo “mucho más lento”, apuntó.
Transformación gremial
En diciembre del año pasado, la CCSU culminó su transformación de personería jurídica y se convirtió en una asociación civil sin fines de lucro. Eso implicó un nuevo funcionamiento a través de una asamblea, que cuenta con dos comités asesores: uno integrado por las gremiales y los centros comerciales del interior del país y de los barrios de Montevideo, y otro por representantes de empresas y profesionales, también socios de la cámara. Todos tienen voz y voto, apuntó Lestido.
Esta estructura, que se aprobó bajo los nuevos estatutos de la cámara que desde 1920 era una sociedad anónima, permite una mayor “representatividad, participación e intercambio de ideas”, sostuvo.
La gremial celebró su asamblea anual en junio y renovó el mandato de Lestido por dos años más. El presidente de la CCSU dijo que los resultados económicos de la institución “no son buenos, pero han mejorado con la incorporación de nuevos socios”, entre ellos algunas gremiales sectoriales y empresas que se acercan por la diversidad de servicios y asesoramiento que ofrece.