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    Presidenta de Ancap: el pórtland está al “borde del abismo” y el plan del gobierno es “el único camino”

    Cecilia San Román le reprocha al sindicato “esa actitud de bloquear todo” frente a una reestructura que defiende como “técnica”; “no estamos vendiendo fantasía”

    Cecilia San Román, una ingeniera química que desde el 2008 viene desarrollando su carrera en el área de la energía, no siente culpa y habla con comodidad y soltura sobre el camino que Ancap definió —junto al Ministerio de Industria— para gestionar el “problema” del pórtland. Con sentido de urgencia, la presidenta de la empresa pública plantea la necesidad de implementar el plan de reestructura de esa área de negocio y destaca que está basado en una mirada “muy técnica”, que se delineó mirando la realidad y que no propone algo “descabellado ni con exceso de optimismo ni cuestiones políticas”.

    Es crítica con la actitud del sindicato del ente (Fancap) de “bloquear todo” y deposita en la dirigencia una “fuerte responsabilidad” sobre el futuro de la producción de pórtland en el “cortísimo plazo”. San Román advierte que, “cuanto más se tense y este plan se retrase” en su aplicación, más cerca se estará de “la caída del negocio”.

    Señala que mejorar los números de la industria cementera se vuelve algo aún más prioritario en el contexto que enfrenta el ente, por la disparada del precio del crudo debido al conflicto en Medio Oriente. Recuerda que la nueva metodología estableció un tope para reducir el efecto de la volatilidad internacional en las tarifas de los combustibles y que, si bien el 2025 fue un año “muy bueno” para Ancap, con “números positivos”, ahora tendrá que soportar mayores costos y buscar más eficiencia.

    Lo que sigue es una síntesis de la entrevista con Búsqueda.

    —¿Con qué cifras cerró Ancap el 2025?

    —Fue un año muy bueno que nos dio para absorber el problema de la (rotura de la) boya (petrolera de José Ignacio), el lucro cesante que tuvimos en ese período, y para hacer todo un acondicionamiento regulatorio de la contabilidad de las empresas del grupo, como en Cementos del Plata, que es la que maneja toda la parte de cal y de cemento. Allí hubo un deterioro contable que se tuvo que registrar y que pegó negativamente en el resultado de Ancap. Afortunadamente, tuvimos un año con buenos márgenes internacionales, trabajando con mucho cuidado los activos críticos, porque son los que sustentan el negocio, y se logró ejecutar las inversiones al 100%, lo que equivale a unos US$ 30 millones. Veníamos de muchos años donde se ejecutaba el 40% o 45% de las inversiones del presupuesto autorizado.

    Las cifras del balance se presentarán próximamente. Pero cerramos el año con un plan pronto para el pórtland, con números positivos en Ancap, con la empresa ordenada y habiendo invertido.

    —¿Qué prioridades tiene para este año?

    —El foco, en primer lugar, es el pórtland; tenemos un problema en ese negocio y tenemos que resolverlo. En segundo lugar, están los biocombustibles, asociados con Alur (Alcoholes del Uruguay). Ambos negocios tienen un impacto muy fuerte en los números de Ancap. Cuando uno mira lo que está sucediendo a nivel internacional, con estos costos (de crudo) que se nos imponen de afuera, tenemos que reducir los nuestros. Si no, no vamos a tener márgenes razonables, porque tenemos un tope por las tarifas; la metodología (de ajuste) dice que si se pasa más del 7%, queda topeado.

    Toda esa diferencia de valores la vamos a tener que estar soportando desde Ancap, y entonces tenemos que ser muy eficientes en los costos que tengamos. Por tanto, si ya eran prioritarios los números del pórtland, en este momento, con este contexto internacional, (reducir las pérdidas) es algo necesario.

    —Con la guerra en Medio Oriente y la disparada del precio del crudo, se pondrá a prueba la nueva metodología de ajuste para las tarifas, que prevé una banda de flotación para amortiguar este tipo de situaciones. ¿Qué impacto prevé en los precios de los combustibles?

    —Suponiendo que estos precios internacionales se mantengan todo el mes, hay que recordar que para el cálculo de tarifas se promedian los precios de los dos últimos meses (marzo y abril, en este caso). Si esto fuera algo coyuntural, que dure 15-20 días y vuelva a recomponerse el precio, ese pico (del crudo) se estaría achatando y tal vez impacte menos en las tarifas y tal vez no superemos ese tope de 7% en las gasolinas. Es más probable que lo superemos en el gasoil, por cómo se compone la fórmula.

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    Cecilia San Román

    Cecilia San Román

    Ya se superó largamente ese 7%, seguramente va a ir al alza y se hará una evaluación, por cómo quedó expresado en la metodología. Si se supera el 7%, nos sentamos a analizar, y ahí se mirará en qué situación están la macroeconomía y la inflación, el tipo de cambio. Eso va a ser un resorte (del Ministerio) de Economía en conjunto con (el Ministerio de) Industria y Energía.

    —¿Qué previsiones de stock y coberturas está haciendo Ancap por la situación internacional?

    —Ancap tiene que estar permanentemente mirando su inventario, sobre todo porque hay un riesgo de precios.

    Cobertura (de precios) se realizó una el año pasado, por la rotura de la boya; entonces utilizamos un swap, que no tiene costo. Ahora, con el mercado como está, cubrirse tiene un costo altísimo.

    Tenemos que ir mirando cómo va respondiendo el mercado, porque los que se encarecieron no fueron los fletes, sino los costos de estadías de los buques, porque están muy requeridos. Entonces, si tú lo demoras acá una semana, 10 días, para descargar, ese taxímetro empieza a costar muchísimo. Vamos a poner en la balanza eso, porque teníamos el plan de hacer el cambio de boya en abril, pero a raíz de esto veremos si es conveniente dilatarlo.

    Tenemos un buen stock de crudo, ya hay embarques contratados para el equivalente a dos meses y medio más. Nos agarra bien parados de inventario porque íbamos a quedar bien surtidos por el cambio de boya.

    El precio de los últimos embarques ha estado a US$ 70 o US$ 72, pero los que vienen en abril van a ser al precio de la fecha de llegada. Eso nos va a pegar recién en la tarifa de mayo-junio.

    —Los mayores costos de suministro dejan menos margen para ineficiencias. ¿Por qué no se avanza con el plan para el pórtland?

    —Estoy dando una batalla sobre la necesidad de implementar este plan lo antes posible. Se dilató por respeto al pedido del sindicato, porque habíamos dicho que íbamos a trabajar, a dialogar, más que nada por (la gestión de) las personas, porque lo que eran los fierros y los números ya estaban presentados en el Parlamento, tras un análisis muy concienzudo.

    Nos sentamos con los sindicatos (Fancap y el Sunca), y también nos dimos un plazo de revisar la propuesta que trajeron ellos y ver si había algo que pudiéramos compatibilizar para pasar al tema de las personas.

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    Movilización de trabajadores en el Palacio Legislativo.

    Movilización de trabajadores en el Palacio Legislativo.

    —Pero no se llegó a compatibilizar, se retiraron del ámbito. ¿Ancap quedó con las manos libres?

    —El sindicato se retiró a mitad de febrero de la mesa de diálogo y no terminó de presentar el plan. Quedamos en una primera instancia, sin ver los números, compartimos la parte del diagnóstico. Lo que pasa es que las soluciones van por vías distintas y nosotros nos basamos en una mirada muy técnica de que hay un mercado y que la fábrica tiene que trabajar para ese mercado. No tener dos fábricas cuando basta con una sola, porque todo el resto es costo fijo que no se rentabiliza. Y bueno, ahí se retiraron de la mesa de análisis, no es que esté cortado el diálogo. Seguimos conversando, apostando a lo racional.

    —Entre el miércoles y el jueves de la semana pasada hubo paralización en la planta de Paysandú, que no pudo arrancar a producir, mientras Minas, la más eficiente, sigue inactiva…

    —Paysandú estaba pronta para arrancar. Pensamos que lo lógico era eso, producir, sin embargo, mantuvieron un paro de 24 horas.

    Como Minas tiene poco personal, hasta que no hagamos este reordenamiento, tiene que venir gente de Paysandú. Como Fancap resolvió en febrero que el personal no vendría, no se pudo poner en funcionamiento Minas. Eso nos obliga a comprar clínker a la competencia, justo lo que no queremos.

    —De todas maneras, ya en los últimos años se venía comprando a la competencia, como contingencia por las roturas o los problemas. ¿Ahora se está teniendo que comprar más?

    —No, la partida de contingencia de todo el año la estamos gastando en enero, febrero y marzo. Son 30.000 toneladas. Se hicieron las tres compras ahora, así que agotamos el presupuesto para todo el año. Ahora se está moliendo clínker de la competencia, porque la dotación que tenemos en Minas o cubre el horno o cubre los molinos. Paysandú se puso en marcha aún cuando todo el sindicato había salido diciendo que íbamos a despedir a la gente y que el horno no se prendía. Al horno se le hizo el mantenimiento a fines de enero para ponerlo en producción. Cuando lo van a prender falla una pieza del controlador del ventilador del horno y la empresa que lo repara lo solucionó el miércoles de la semana pasada en el momento. El jueves el sindicato hizo el paro. Ahora Paysandú está funcionando, pero Minas está bloqueada y la planta de Manga está bloqueada. Tenemos todo el sur bloqueado. Entonces, esto es darse un tiro en el pie, porque estamos prometiendo, trabajando, para que se mantengan todos los puestos de trabajo y se está conservando el negocio del pórtland en manos estatales —las dos consignas más importantes del sindicato las estamos llevando adelante, además, por convencimiento, por cuidado de las personas y del negocio—. Y, sin embargo, han tenido esa actitud de bloquear todo.

    —¿Cómo se va a seguir?

    —Se los he transmitido tanto a Fancap como al Sunca, que esta emergencia por negarse a acceder al plan o a trabajar colaborativamente hasta que se implementara el plan, asistiendo a Minas, nos lleva a que en abril estemos sin presupuesto. Si mañana se rompe Paysandú y hay que salir a comprar clínker, ya no tenemos rubro. Como digo acá, hablando internamente a lo campechano, en mayo bajamos la cortina porque no vamos a tener para producir, no hay presupuesto tampoco. Estoy planteando que estamos en un año complejo, ya de por sí el pórtland es complejo; siempre el negocio de combustibles soportó las pérdidas del pórtland, pero con un negocio de combustible en déficit o en situación crítica como está pasando en el mundo, no vamos a tener espalda para sostener el pórtland. Cuanto más se tense y este plan se retrase, el riesgo de la falla va a ser la caída del negocio en el cortísimo plazo.

    —¿En el gobierno se avala eso?

    —En el gobierno, agradezco muchísimo la confianza y el respaldo, saben que es la única salida que hay, han encontrado que es una propuesta muy técnica, muy racional; obviamente, el éxito depende también de cuántas personas se adhieran. Si logramos llevar adelante el plan, porque como planteamos en el Parlamento esto no es instantáneo, son tres años que vamos a tener que ir trabajando y viendo realmente si esto da resultado. Lo que sí puedo garantizar es que tengo la voluntad y estamos poniendo todo el empeño. Estamos tratando de que esto realmente funcione, no hay un plan descabellado ni con exceso de optimismo ni con cuestiones políticas, es con los pies en la tierra, mirando la realidad. Confiamos, pero hay cantidad de factores que no dependen de nosotros: estoy planteando que se sumen a mantener la industria nacional y los empleos.

    —¿Al sindicato se lo plantea como un ultimátum para mayo?

    —Me siento hasta cómoda, en lo personal no me siento culpable… Porque no es que yo lo quiera hacer, digo que el negocio se cierra porque considero que he dado todas las señales de que quiero tratar de encauzarlo bien. Entonces, esto es como cuando uno se quita la culpa y decís “bueno, ya no lo puedo manejar”.

    Fancap fachada
    Fachada de la sede de Fancap, en Montevideo.

    Fachada de la sede de Fancap, en Montevideo.

    —¿La administración frenteamplista está afín a pagar el precio y el costo político que significaría cerrar el negocio del pórtland en breve?

    —Más que el gobierno… Perdón que ponga las cargas en donde deben estar, creo que en esto también le cae una fuerte responsabilidad al sindicato. Porque el gobierno está actuando, está tratando de abrir todos los canales, tratando de facilitar…, hasta políticamente la ministra en el Parlamento habló de conformar si se quiere un grupo multipartidario para poder enfrentar esto, porque va a ser de largo aliento. Creo que políticamente las señales han ido acompañando. A nivel político, al principio hubo como una reacción, ahora hemos ido a hablar con las autoridades de Paysandú, con diferentes actores políticos y creo que han entendido que el plan es racional y sensato y entienden que es el único camino. Porque, si no, hay que bajar la cortina.

    Insisto con la rapidez de la implementación de este plan, porque no hay más tiempo.

    He tratado de generar conciencia, lo hablo también con el sindicato, porque cuando dicen “queremos las tres plantas abiertas con el mismo mercado” yo contesto: pensemos distinto, eso es lo que se vino haciendo durante estos 25 años y aquí llegamos y cada vez vamos peor, vamos en caída. Tenemos que pensar distinto y con racionalidad; esto es horrible, cuando uno aborda las cosas a tiempo de repente tenés más opciones. Ahora, cuando ya estamos en el borde del abismo —porque si no en mayo bajamos la cortina—, entonces pongamos el freno de mano, demos un paso atrás y tomemos el único camino que tenemos, no existe otro; hemos analizado, estuvimos abiertos a escuchar la propuesta del sindicato.

    —¿Cómo la evalúa?

    —Conceptualmente, coincidíamos. No se terminó de presentar, pero cuando lo vamos aterrizando, cuando se presenta la idea de un fideicomiso, hay que presentar un flujo económico, financiero, de inversiones, de resultados, que tiene que ir acompañando. Eso no está. Segundo, se nos presenta un plan con US$ 160 a US$ 250 millones de inversión para un negocio en el que el flujo no vuelve, no da las ganancias necesarias… Solo Ancap, que es el núcleo central del negocio, en este período tiene autorizado un presupuesto de inversiones de US$ 150 millones; son US$ 30 millones por año.

    —El sindicato rechaza que el plan implique reducir unos 100 puestos de trabajo. ¿Cuál es el planteo para los funcionarios y para los tercerizados?

    —Serían en torno a 60 personas para reubicar. Primero tenemos que ver qué personas están dispuestas a ir a Minas, luego, los ancapeanos están todos contemplados, está previsto por normativa que se debe ofrecer a la gente posibilidades de mantenerse en la empresa. Se harían llamados o ingresos en otras áreas de producción. Después, con los tercerizados, que va a ser una segunda fase de actuación, hay que evaluar cuántas personas pueden quedar excedentarias, porque aparte hay un acuerdo allí entre sindicatos que no permite que gente del Sunca trabaje en áreas estratégicas operativas de Ancap.

    ¿Cree que el sindicato está comprometido con salvar la industria cementera, pero que resiste para conseguir algún otro objetivo político?

    —No me doy cuenta. Yo no tengo muchas raíces políticas, pero tampoco quiero adjudicar intencionalidades. Sigo creyendo en la buena fe y en las buenas intenciones, pero puede que respondan a otros intereses o miradas desde otros lugares. Desde mi óptica, creo que están fallando. Porque el plan está contemplando lo esencial que debería defender un sindicato. Esto se mantiene en manos nacionales, estatales y con todos los empleos. A todos los otros tiroteos yo les quitaría importancia y me adheriría al plan corriendo.

    Representantes del PIT-CNT y de Fancap se reunirán este viernes 13 con el mandatario Yamandú Orsi. ¿Usted le ha transmitido al presidente el plan y el sentido de urgencia?

    —Exactamente el plan, no. Pero hemos hablado de las posibilidades del pórtland. En cada oportunidad que tengo por otros temas con el presidente surge porque es una problemática pesada. Entonces siempre hemos estado intercambiando. No con nivel de detalle, pero sí está consustanciado con lo que pretendemos hacer, con que hay un fuerte componente técnico, económico, de ingeniería y de mercado detrás. Que hemos hecho estudios con empresas reconocidas del medio sobre el análisis de contexto económico, de empleo, que hay un análisis muy profundo de cada una de las localidades.

    Planta de portland de Ancap, en Minas. Foto: Ricardo Antúnez, adhocFOTOS
    Planta de pórtland de Ancap, en Minas.

    Planta de pórtland de Ancap, en Minas.

    —¿Es posible mejorar la ecuación del pórtland con algún acuerdo para que Ancap abastezca obras de infraestructura pública como la represa de Casupá u otras?

    —Sí. Ya tuvimos reuniones con OSE, evaluando eso por la represa de Casupá, porque allí se precisa especialmente el pórtland de Paysandú… Porque Paysandú no se cierra, la precisamos porque tiene piedra caliza especial que es apta para obras en agua. También lo digo muy francamente, yo me hice la ilusión y después me sorprendió: si agarramos la obra de Casupá, son 20 días de producción… Todo suma, pero se estima que todo lo que son licitaciones de obra pública representa más o menos el 20% o el 30% de la demanda actual de pórtland, donde además hay competidores. Tal vez podemos tener mercado por esta especialización que tiene Paysandú, pero el tema es que no me puedo comprometer a abastecer el mercado cuando no sé si cuento con la gente, no sé si se rompen las máquinas… Esto es de largo plazo, porque no esperamos ver crecer el negocio en tres años; lo que tenemos que lograr es estabilizar, parar las pérdidas y empezar a reconstruir, a robustecer los fierros, la gente. Por eso, lo que entendieron nuestras autoridades, el gobierno, y agradezco el espaldarazo, es que acá no estamos vendiendo fantasía, acá estamos presentando honestamente un plan.

    Autoridades del Poder Ejecutivo han planteado impulsar que las empresas públicas coticen sus acciones en bolsa, para que inviertan pequeños ahorristas, como forma de defenderlas y desarrollarlas ¿Cómo lo analiza?

    —Todavía no lo hemos analizado. Sí lo destaco como una buena opción que hay que analizar en cada área o en cada sector del negocio, pero es una posibilidad, sin duda. Cuando se impulsó la (energía) eólica, para que fueran los uruguayos los que pusieran su propio parque, fue una idea muy novedosa que ayudó a impulsar el desarrollo de la eólica.

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