El Ejército israelí habría ejecutado un ataque selectivo contra Alireza Tangsiri, jefe de la marina del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica.
La guerra en Medio Oriente se intensifica con ataques cruzados entre Israel e Irán y tensiones en el estrecho de Ormuz, mientras el G7 evalúa el impacto del conflicto
El Ejército israelí habría ejecutado un ataque selectivo contra Alireza Tangsiri, jefe de la marina del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáSegún información publicada por The New York Times, el operativo tuvo lugar en la ciudad de Bandar Abbas, en el sur de Irán, y se dirigió contra un apartamento utilizado como escondite por altos mandos militares.
Tangsiri es considerado una figura clave en la estrategia iraní sobre el Golfo Pérsico, particularmente por su rol en eventuales bloqueos del estrecho de Ormuz. Aunque medios israelíes dan por confirmada su muerte, tanto Israel como Irán mantienen silencio oficial, lo que deja abierto el desenlace del ataque.
Horas después, Irán anunció una nueva fase de su campaña militar. La Guardia Revolucionaria informó el lanzamiento de la “oleada 82” de ataques contra Israel y Estados Unidos (EE.UU.), en una operación que incluyó drones y misiles.
De acuerdo con Al Jazeera, los ataques habrían apuntado a infraestructuras sensibles, incluyendo instalaciones nucleares en el sur del mar Muerto, así como centros de mando militar.
En territorio israelí, los servicios de emergencia reportaron al menos seis heridos leves en la ciudad de Kafr Qassem, principalmente por efectos de la onda expansiva. También se registraron casos de crisis de ansiedad entre la población civil, reflejo del impacto psicológico de los ataques.
En paralelo a la confrontación militar, Irán avanza en una medida de fuerte impacto geopolítico: el Parlamento busca aprobar una ley para cobrar peajes a los buques que atraviesen el estrecho de Ormuz.
Por ese paso estratégico circula cerca del 20% del petróleo mundial, lo que convierte cualquier alteración en su régimen de uso en un factor de presión global. Desde Teherán, sostienen que la iniciativa apunta a reafirmar su soberanía y generar ingresos, aunque aclararon que el tránsito seguirá permitido para embarcaciones “no hostiles”.
La medida se interpreta como una señal adicional de que Irán está dispuesto a utilizar herramientas económicas y logísticas para reforzar su posición en el conflicto.
Mientras crece la tensión, el presidente Donald Trump reiteró su advertencia: si Irán no acepta un acuerdo, EE.UU. está preparado para “desatar el infierno”.
La declaración se da en un contexto en el que Washington mantiene contactos indirectos con Teherán, aunque sin avances concretos hacia un alto el fuego.
La situación también moviliza a las principales potencias occidentales. Los cancilleres del G7 se reúnen en Francia para analizar el alcance de la ofensiva y coordinar posibles respuestas diplomáticas.
El foco está puesto no solo en la evolución del conflicto entre Israel e Irán, sino en el riesgo de una expansión regional que involucre a más actores y afecte rutas estratégicas de energía y comercio.
FUENTE:FRANCE24