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Trump rechaza las peticiones de los líderes tecnológicos para frenar el desarrollo de la IA
El presidente cuestiona las exigencias de regulación a medida que los temores existenciales sobre esta innovación poderosa pasan a ocupar un lugar central en la política estadounidense
El presidente estadounidense Donald Trump observa el juego desde el hoyo 18 durante el Abierto de Irlanda en el Trump International Golf Links and Hotel en Doonbeg, Irlanda, el 13 de setiembre de 2026.
El presidente de Estados Unidos (EE.UU.), Donald Trump, rechazó los llamamientos para ralentizar el desarrollo de la inteligencia artificial (IA), después de que los líderes tecnológicos y demócratas pidieron regulaciones más estrictas del sector ante el creciente temor de que esta tecnología puede representar una amenaza existencial.
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En una inusual muestra de unidad, los directores de las principales empresas estadounidenses de IA —Dario Amodei de Anthropic, Sam Altman de OpenAI, y Elon Musk de SpaceX y Tesla —pidieron este fin de semana un ritmo de desarrollo más cauteloso, tras emitir graves advertencias de seguridad sobre esta tecnología de rápido avance.
Sin embargo, el presidente declaró el domingo que, si bien era posible establecer ciertas "salvaguardas", resultaba imperativo que EE.UU. mantuviera su liderazgo internacional en este ámbito.
“Miren, llevamos la ventaja a China en IA y, francamente, quiero que siga siendo así, porque quien gane la carrera de la IA, gana”, les dijo Trump a los periodistas durante una visita a su campo de golf de Doonbeg, en Irlanda.“Podemos poner salvaguardas, podemos hacer esto y aquello, pero creo que hay muchas fuerzas negativas planteando el tema que no deberían hacerlo, y están sacando a relucir cosas que no van a suceder”, añadió.
Las preocupaciones de seguridad en torno al rápido avance de la IA acapararon la atención del público la semana pasada, cuando Jacob Coxon, investigador de Anthropic, renunció y advirtió que “las personas que desarrollan la IA creen sinceramente que podría acabar con todos nosotros antes de que termine la década”.
El director de Anthropic, Amodei, respondió el sábado en un artículo afirmando que el sector “debe ralentizar el ritmo al que mejoramos las capacidades de los modelos de IA”. Abogó por supervisar a las empresas de vanguardia mediante evaluadores externos, establecer normas de seguridad industriales y coordinar las regulaciones a nivel mundial.
Altman y Musk expresaron su apoyo a estas propuestas.
No obstante, la administración Trump y los legisladores republicanos se opusieron, argumentando que las empresas pueden tomar medidas para frenar su avance sin necesidad de decisiones drásticas que le otorgarían una ventaja competitiva a China.
David Sacks, antiguo responsable de IA de Trump, declaró el sábado por la noche que las empresas deberían “dejar de fingir que necesitan el permiso de alguien más”.
“Ustedes pueden decidir el ritmo del desarrollo de esta tecnológica de vanguardia; son ustedes quienes la definen”, escribió Sacks en X. “La forma más sencilla de no crear una superinteligencia es que acuerden no construirla. Exigir su marco regulatorio preferido como condición para hacerlo parece un chantaje a la opinión pública y al sistema político”.
Mike Johnson, presidente republicano de la Cámara de Representantes, instó a la población a no “entrar en pánico” haciendo eco de las preocupaciones de Trump sobre China y pidió una reunión en la Casa Blanca entre líderes tecnológicos y legisladores.
“No podemos imponer una moratoria a esto, porque China nos superará, y ése es el desafío. Es una cuestión de seguridad nacional, que debe equilibrarse con la seguridad inmediata de garantizar que los modelos sean seguros”, declaró Johnson en el canal de noticias CNN.
Los demócratas criticaron duramente la respuesta republicana y exigieron medidas rápidas para regular el sector. El senador de Arizona Ruben Gallego acusó tanto a Johnson como a Trump de “no estar a la altura de las circunstancias” ante la amenaza que representa la IA.
“No podemos escudarnos en la idea de que, si hacemos esto, de alguna manera perderemos frente a China”, afirmó. “Una vez que la IA se vuelva verdaderamente peligrosa, no le importará si somos chinos o estadounidenses”.
Hakeem Jeffries, líder de la minoría en la Cámara y homólogo demócrata de Johnson, declaró en el programa This Week de la cadena televisiva ABC que los republicanos habían “abandonado su responsabilidad” y le pidió al Congreso que “tome medidas decisivas de inmediato”.
Coxon, exinvestigador de Anthropic, acogió el domingo la propuesta de Amodei como un “paso sustancial” para frenar el avance descontrolado de la IA, aunque señaló la necesidad de una “mayor colaboración con China”.
“El concepto de crear una superinteligencia se ha comparado con invocar a una especie alienígena”, dijo Coxon. “Así que creo que pensar en la IA como una mente alienígena que no comprendemos del todo resulta bastante aterrador”.