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ANEP define modalidades para ampliar tiempo pedagógico, mientras espera evaluación de centros María Espínola
Hay 139.000 estudiantes, desde inicial hasta educación media, que cursan en instituciones con ampliación del tiempo educativo, y el gobierno pretende duplicar esta cifra
Una de “las líneas estratégicas” de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP) para el quinquenio 2025-2029 es la ampliación del tiempo educativo. Hoy hay 139.679 estudiantes, desde inicial a educación media, que participan de estas propuestas. El gobierno pretende duplicar la cifra, y, en ese marco, el Consejo Directivo Central (Codicen) de la ANEP prevé analizar el martes 9 un documento interno que presenta ”recomendaciones estratégicas” y propone avanzar en tres modalidades: continuidad y fortalecimiento de formatos existentes, nuevas formas de ampliación flexible (para adolescentes), y reconocimiento de trayectorias y experiencias formativas individuales.
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El documento al que accedió Búsqueda, elaborado por un subgrupo conformado por el Codicen, releva experiencias históricas y actuales, y presenta testimonios y el diseño de tres modalidades. Ampliar el tiempo pedagógico, plantea el informe, “debe concebirse no solo como una extensión cuantitativa del tiempo, sino como una reconfiguración cualitativa de los espacios y experiencias de enseñanza y aprendizaje, capaz de generar prácticas más integrales, inclusivas y contextualizadas”.
El grupo de trabajo destacó que las evidencias nacionales e internacionales coinciden en que “la efectividad” de la ampliación del tiempo extendido no depende únicamente de “sumar horas de clase”, sino de “factores vinculados con la implementación, la pertinencia curricular, la formación y dedicación de los docentes, la participación de las familias y las condiciones de infraestructura que acompañan a las propuestas”. Concluye que “su potencial transformador reside en la intencionalidad pedagógica de ese tiempo, en las características de las propuestas educativas y en la articulación efectiva entre los actores institucionales y comunitarios”.
El antecedente “más relevante” en Primaria es la creación de las Escuelas de Tiempo Completo, con experiencias piloto en la década de 1980 y una primera expansión entre 1992 y 1995. El documento repasa que en 1996 existían 58 escuelas de este tipo que albergaban a 9.500 estudiantes, y que la institucionalización del modelo se produjo en 1999. A partir de 2010 se crearon las Escuelas de Tiempo Extendido “como respuesta a demandas sociales de mayor tiempo educativo, especialmente en sectores de ingresos medios”. Se implementaron también experiencias de extensión del tiempo mediante campamentos educativos, tutorías focalizadas y acuerdos con instituciones culturales y deportivas. Hace dos años, ANEP puso en marcha el plan Aprende+, que extiende el tiempo educativo en escuelas de contextos vulnerables.
En Secundaria, el tiempo completo se instaló a partir de 2011, cuando se incorporaron talleres, tutorías, prácticas de coenseñanza y mayor tiempo de coordinación docente. Desde 2016 se avanzó en la modalidad de Liceos de Tiempo Extendido, y un lustro después se crearon los centros María Espínola en contextos de alta vulnerabilidad, tanto en Secundaria como en UTU, una bandera de la anterior administración. Este año funcionaron 61 de estos centros con jornadas de ocho horas, nuevas figuras de coordinación y acompañamiento docente, espacios de formación y trabajo interdisciplinario. El documento aclara que el Instituto Nacional de Evaluación Educativa está realizando “una evaluación de los resultados de la implementación” de los María Espínola y anuncia que los informes finales estarán disponibles entre abril y mayo de 2026.
Tres modalidades
La política de ampliación del tiempo educativo que propone el informe se estructura en tres modalidades complementarias: continuidad y fortalecimiento de formatos existentes, nuevas formas de ampliación flexible (para adolescentes), y reconocimiento de trayectorias y experiencias formativas individuales.
En cuanto al primer punto, apunta a jornadas extendidas: hoy hay escuelas de tiempo completo y extendido, centros María Espínola, Centros Educativos Asociados (que integran en un mismo predio una escuela y una UTU) y modalidades agrarias. El subgrupo del Codicen propone consolidar “lo ya alcanzado, incorporando ajustes y mejoras necesarias en función de la valoración de las mejores condiciones de desarrollo y la evidencia disponible”. Además, plantea “la posibilidad de desarrollar en 2026 ensayos que permitan reformular” ciertos “formatos” en educación media, “buscando una mayor integración entre el currículum de Educación Básica Integrada y las actividades propuestas para la ampliación del tiempo educativo”.
En segundo lugar, el documento propone un nuevo “dispositivo flexible que permite a los estudiantes elegir entre diversas actividades formativas dentro o fuera del centro educativo, con el propósito de ampliar sus oportunidades y experiencias educativas”. Son “formatos no obligatorios”, pero con “participación mínima”. Adolescentes y jóvenes de educación media básica y superior participarían en al menos dos áreas: arte y cultura; ciencia y tecnología; deportes y recreación; prácticas ciudadanas y de acción comunitaria. Estas actividades podrían desarrollarse en el centro educativo o en articulación con instituciones comunitarias, artísticas, deportivas o científicas del entorno, agrega el documento. La modalidad anual es “una alternativa entre otras posibles”, como los proyectos de ocho o 10 semanas, o aquellos de 10 encuentros, ejemplifica.
En la tercera modalidad propuesta, se sugiere “incorporar mecanismos y criterios para el reconocimiento de aquellas actividades formativas” de las que ”ya participan” los estudiantes. El documento dice que “a partir de acuerdos interinstitucionales, se reconocerán como parte de la ampliación del tiempo educativo aquellas actividades formativas que los estudiantes realicen en otros ámbitos”, como la “práctica deportiva federada, estudios de idiomas, formación artística en instituciones públicas o reconocidas, y participación en centros juveniles, entre otras”.
Recomendaciones estratégicas
El documento consigna que en 2025 hubo 109.413 niños y niñas de educación inicial y primaria cursando en centros con ampliación del tiempo pedagógico, 18.426 adolescentes en Secundaria y 11.840 en educación técnico-profesional, lo que suma 139.679 estudiantes en todo el país bajo esta modalidad.
El subgrupo de ANEP elaboró ”orientaciones para los equipos de gestión” de los subsistemas y, además, “recomendaciones estratégicas de política”.
Recomienda, por ejemplo, “construir una visión compartida del tiempo educativo ampliado y sus sentidos para la experiencia educativa”, y sugiere tres acciones en esa línea: elaborar un documento orientador nacional que “explicite los principios pedagógicos, los objetivos y las modalidades de ampliación del tiempo educativo”; promover instancias de formación y sensibilización para docentes y equipos de dirección, y “favorecer un lenguaje institucional coherente”.
También recomienda “revisar y actualizar la normativa vigente, definiendo criterios claros de tiempo, asistencia y registro”; “observar la equidad territorial y sostenibilidad institucional”; reconocer y articular trayectorias formativas diversas, y desarrollar dispositivos de evaluación y acompañamiento pedagógico.