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El Ejército analiza sumar en 2026 drones explosivos, un “cambio disruptivo en la guerra contemporánea”
A partir de los conflictos en Ucrania e Israel, un estudio del arma de ingenieros destaca la precisión táctica y el efecto psicológico de ese tipo de drones
Un militar del Ejército de Ucrania opera un dron cerca de la ciudad de Bajmut, en el marco de la guerra con Rusia.
El Ejército Nacional tiene como uno de sus principales objetivos para este año la creación de una unidad de drones destinada a concentrar en una sola división todos los medios no tripulados, como una capacidad orgánica propia orientada al reconocimiento, la vigilancia y el apoyo táctico, incluidas funciones de ataque.
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Mientras el Ejército define el proceso logístico y administrativo de la nueva unidad, un reporte del arma de ingenieros valoró el uso de drones con explosivos, es decir, vehículos aéreos no tripulados adaptados para portar y detonar cargas sobre objetivos específicos, un método militar que se consolidó en conflictos bélicos recientes.
“Su empleo, ya sean diseñados como municiones merodeadoras o adaptados de modelos comerciales, ha cambiado las condiciones tácticas de las operaciones. Su bajo costo, facilidad de acceso y capacidad para superar defensas tradicionales los convierten en un multiplicador de fuerza tanto para actores estatales como no estatales”, indica un artículo publicado en la última edición de la Revista del Arma de Ingenieros, la rama del Ejército que brinda apoyo al combate mediante tareas de movilidad y contramovilidad.
Información-Curso-Drones-Ejército
Militares uruguayos en 2023, durante un curso sobre vehículos aéreos no tripulados, en la Escuela de Comunicaciones del Ejército.
Ejército Nacional
El artículo, escrito por los oficiales Lucas Castro y Junior Bitancourt —ambos con el rango de teniente primero—, estudia el impacto que los vehículos aéreos no tripulados cargados con explosivos tiene en conflictos actuales.
“El teatro de operaciones de Ucrania constituye el laboratorio más relevante del empleo masivo de drones explosivos”, afirman los autores al explicar cómo las fuerzas ucranianas emplean drones equipados con granadas o proyectiles antitanques, mientras Rusia utiliza drones con cargas de 30 a 50 kilogramos de explosivo para atacar infraestructura y concentraciones de tropas. Añaden que en Medio Oriente, grupos insurgentes en Siria e Irak modificaron drones comerciales para producir granadas y artefactos explosivos improvisados, Hamás lanzó dispositivos similares para ataques puntuales contra posiciones de Israel, y los hutíes —un movimiento político-militar islamita originado en el norte de Yemen— alcanzaron también blancos en Israel con drones de largo alcance con “notable capacidad de proyección”.
“Los vehículos aéreos no tripulados explosivos constituyen uno de los cambios más disruptivos en la guerra contemporánea”, afirma el artículo, que resalta tres factores fundamentales que permiten a ciertos actores alcanzar “niveles de letalidad antes reservados a fuerzas tecnológicamente superiores”: precisión táctica, ya que la observación en tiempo real permite atacar con gran exactitud sin comprometer personal propio; efecto psicológico por el zumbido característico de los drones y su imprevisibilidad generan desgaste moral en el enemigo, y la relación costo-beneficio, con un bajo precio que permite infligir daños significativos a sistemas de defensa o vehículos de alto costo.
“Para los ingenieros de combate, esta amenaza redefine la naturaleza del campo de batalla. Las tareas de movilidad, contramovilidad y supervivencia deben ejecutarse bajo la constante posibilidad de observación y ataque aéreo”, concluyen.
Mario Stevenazzi, comandante en jefe del Ejército Nacional.
Mauricio Zina/adhocFOTOS
El Ejército prevé la creación de la unidad de drones para este año, según manifestó públicamente el comandante en jefe Mario Stevenazzi en la edición de fin de año de la revista oficial de la institución. Stevenazzi lo mencionó como uno de los objetivos centrales para 2026, al valorar que ampliará las capacidades de operación del Ejército en el plano estratégico. En mayo, durante su discurso por el 214° aniversario de la fuerza, el comandante en jefe ya había adelantado que se encontraban bajo ejecución determinados análisis primarios para la creación de una unidad de drones de ataque y reconocimiento, ya que “la guerra moderna va marcando el camino”.
De acuerdo al artículo, el arma de ingenieros debe adquirir drones propios y capacitarse en contramedidas electrónicas y la integración de tecnologías antidrón, más allá de las necesidades generales del Ejército.
¿Cómo es el uso de drones en las fuerzas de seguridad de Uruguay?
En Uruguay, el uso de VANT está regulado por la Dirección Nacional de Aviación Civil e Infraestructura Aeronáutica (Dinacia), que establece categorías según peso y limita su operación en zonas pobladas o cercanas a aeropuertos. Las Fuerzas Armadas emplean drones para reconocimiento, vigilancia fronteriza y misiones de apoyo humanitario.
El Ejército es el encargado de las capacitaciones acerca del empleo, manejo y mantenimiento básico de drones para el área de vigilancia fronteriza, así como para la planificación de movimientos y despliegues de fuerzas, obtención de información y contrainteligencia aplicada a diferentes situaciones, usando los sistemas de video que los vehículos radiocontrolados permiten.
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La Fuerza Aérea Uruguaya (FAU) inició la licitación para adquirir aviones no tripulados, encargados de todas las tareas de observación, detección, interpretación y análisis dentro de la institución. A diferencia de los drones de los que la Fuerza Aérea ya dispone, se trata de una plataforma de mayor porte, con mayor autonomía, alcance y capacidad de sensores, pensada para misiones persistentes de vigilancia y control del espacio aéreo. En marzo del año pasado, durante la ceremonia de transmisión de mando presidencial, el Servicio de Sensores Remotos Aeroespaciales de la FAU trabajó con una aeronave no tripulada de larga distancia y gran tamaño, denominada Harpia y prestada por Advanced Technologies Security & Defense, una empresa brasileña basada en San Pablo.
El Ministerio del Interior, por su parte, pretende aumentar con el uso de drones la celeridad de respuesta de ShotSpotter, un sistema sonoro que avisa sobre disparos en la vía pública para el despacho inmediato de móviles policiales. El ministerio ya dispone de drones para monitorear procedimientos y realizar tareas de inteligencia: el año pasado un dron automatizado recorrió la zona de Cerro Norte sin intervención humana directa durante el vuelo, únicamente activado desde el Centro de Comando Unificado, ubicado a 11 kilómetros de distancia de la zona. Con una autonomía de vuelo de 40 minutos, fue utilizado principalmente en tareas de inteligencia para proveer imágenes de personas, vehículos y casas de las bandas delictivas los Suárez y los Colo, para el análisis de la Policía en las investigaciones sobre esos grupos.