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El papa León XIV en la Plaza Independencia: “Quien todavía no ha nacido pertenece ya a la familia humana”
En su primer discurso en Uruguay, el papa se refirió de manera indirecta al aborto y la eutanasia, y destacó el papel de la religión en un Estado laico como el uruguayo
El primer discurso del papa León XIV estuvo cargado de referencias a la historia fundacional de Uruguay y también a la más reciente. Y aunque de manera indirecta, también pasó mensajes sobre dos temas que preocupan mucho a la Iglesia católica local y a los que ha combatido sin éxito: el aborto y la eutanasia.
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León XIV utilizó las imágenes del Éxodo del Pueblo Oriental representadas en los frisos del Mausoleo al General Artigas, en la Plaza Independencia, para hilvanar algunas ideas que quería transmitir. El pontífice habló de la compleja realidad demográfica de Uruguay y se detuvo en la figura de una mujer que lleva un bebé en brazos. A partir de esa escena, aprovechó para hablar de los que todavía no nacieron.
“Este gesto de protección nos lleva a pensar en la vida que comienza, también en aquella que todavía crece en el seno materno. Quien todavía no ha nacido pertenece ya a la familia humana y al futuro de su pueblo”, sostuvo.
El papa señaló que, aunque el bebé necesita de su madre, “merece” ser protegido. “Su dependencia absoluta de la madre no disminuye la dignidad que le corresponde ni la protección que merece”, afirmó.
También planteó que la crianza de los hijos debe ser responsabilidad de ambos padres. “Acoger una nueva vida requiere que el padre se comprometa junto a la madre, que la familia preste su apoyo y que existan unas condiciones sociales que permitan a ambos criar y cuidar a sus hijos”.
El papa también se refirió a quienes atraviesan enfermedades, discapacidades o dolores físicos. Sostuvo que “la dignidad fundamental de cada persona no se adquiere y no debe ganarse ni necesita ser demostrada” y que todos deben recibir “los cuidados que necesitan” y ser acompañados “hasta el término natural de su vida”.
Agregó que la Iglesia busca “aliviar el dolor cuando es posible” y “sostener a la persona cuando este no puede ser eliminado”.
También se refirió al suicidio y a las personas que atraviesan situaciones de sufrimiento. Advirtió que “la soledad, la angustia y la pérdida de esperanza” pueden llevar a alguien a “dejar de encontrar razones para continuar viviendo“. Frente a esas situaciones, señaló que “la atención sanitaria, los vínculos familiares y la cercanía de la comunidad resultan inseparables”.
Al referirse a la inteligencia artificial, el papa recordó que “el trabajo está en función del hombre y no el hombre en función del trabajo”. Sostuvo que estas tecnologías deben “ampliar las capacidades humanas, facilitar tareas y crear nuevas posibilidades“, pero advirtió que el trabajador no debe quedar reducido a “una simple pieza prescindible dentro del proceso productivo”.
Sobre la relación entre el Estado y la religión, el papa señaló que el carácter laico de Uruguay debe permitir que “creyentes y no creyentes puedan convivir con libertad y respeto”. También sostuvo que la religión no debe quedar limitada al ámbito privado y recordó que “nadie debe ser obligado a obrar contra su conciencia, ni impedido de actuar conforme a ella”, tanto en público como en privado.
Al cerrar, explicó el motivo de su visita a Uruguay. “He venido como sucesor de Pedro y como pastor, con el deseo de encontrarme con la Iglesia que peregrina en esta tierra y de acercarme con afecto a todo su pueblo”, afirmó.