Los sindicatos más grandes del PIT-CNT y la disparidad
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Banderas de la Federación Uruguaya de la Salud durante un paro en 2024
Mauricio Zina / adhocFOTOS
La adjudicación de delegados también refleja la gran disparidad que existe en la dimensión de las filiales. Las cinco organizaciones más grandes del movimiento sindical son la Federación Uruguaya de la Salud (FUS) con 135 delegados, el Sindicato Único Nacional de la Construcción y Anexos (Sunca) y la Confederación de Organizaciones de Funcionarios del Estado (COFE) con 125 cada una, la Federación Uruguaya de Magisterio (FUM) con 120, y la Federación Uruguaya de Empleados de Comercio y Servicios (Fuecys) con 75. Solo entre ellas suman 580 delegados, más de la mitad de los que formarán parte del Congreso.
Si se extiende la lista a las 10 filiales más grandes, concentran casi el 70% de los delegados.
Una división de trazo grueso por corrientes muestra que los sindicatos de mayor porte, en los que predomina la línea comunista, ya representan unos 355 delegados; con varios de los sindicatos más pequeños supera los 400. Las principales filiales en las que Articulación es mayoría llegan a 270 delegados, y alcanza los 310 si se suman los representantes del sindicato policial, que suelen votar con esta corriente. En Lucha, en tanto, llega con sus principales organizaciones a 171 delegados.
Estas cifras sirven solo como referencia, ya que no todos los delegados de las filiales responden a la misma corriente. Las líneas opositoras dentro de cada sindicato y federación también suelen tener delegados en el Congreso.
La coordinación de sindicatos conocida como Grupo de los 8 verá en este Congreso disminuido su peso al perder en su integración al sindicato de trabajadores de la UTE (Aute) y el de la educación privada (Sintep). Estos dos sindicatos, que juntos tendrán 65 delegados en el Congreso, eran los más grandes de ese espacio de coordinación.
La integración de la Mesa Representativa como parteaguas
La preparación programática del Congreso en la interna sindical está dando sus primeros pasos. El presidente del PIT-CNT, Marcelo Abdala, dijo a Búsqueda que redactó un documento —por ahora en formato borrador— como punto de partida para intentar llegar a un texto con una agenda temática que logre acuerdo en términos generales entre las distintas corrientes.
El plebiscito sobre la seguridad social dejó heridas en la dirigencia. Esa iniciativa avanzó pese a la oposición de dos corrientes con un peso significativo: Articulación (que es mayoría en la FUM, Fuecys, Aebu y Unott) y En Lucha (COFE, Adeom, Foeb). A Articulación pertenecía Elbia Pereira, exsecretaria general del PIT-CNT y la FUM, y a En Lucha la encabeza Joselo López, vicepresidente del PIT-CNT y secretario general de COFE.
El respaldo a promover la consulta popular logró mayoría en la Mesa Representativa al impulso de la coordinación de sindicatos Grupo de los 8 y al respaldo de la corriente comunista.
La integración de la Mesa Representativa será uno de los puntos centrales de las negociaciones para el próximo Congreso. Actualmente, ese órgano de dirección está integrado por 48 filiales. Antes tenía 43 miembros titulares, pero se amplió el número en las negociaciones que permitieron llegar a un acuerdo en el Congreso de 2021. A diferencia de lo que sucede en el Congreso, en la Mesa Representativa cada sindicato tiene un voto, sin importar su dimensión.
Articulación es partidaria de que la Mesa Representativa se reduzca para el próximo período, dijo a Búsqueda Favio Riverón, dirigente de Fuecys. Esta postura es compartida por En Lucha y responde a que entienden que el tamaño actual permite que se generen mayorías para decisiones que luego tienen impactos en toda la organización, sin que exista un respaldo significativo en términos de afiliación.
El dirigente de la educación privada Sergio Sommaruga tiene una mirada diferente de este asunto y argumenta a favor de una Mesa Representativa amplia. Consultado por Búsqueda, sostuvo que la discusión sobre la representatividad de las filiales y del PIT-CNT tiene algunos elementos más complejos. Como ejemplo, apuntó que hay sindicatos pequeños en cantidad de afiliados, pero que son altamente representativos porque llegan a casi la totalidad de los trabajadores de su rubro, como la Unión de Trabajadores del Hospital de Clínicas. Como contracara, hay organizaciones con más de 10.000 afiliados, pero que, en porcentaje, representan a una porción pequeña del universo de trabajadores del sector, como pasa en Fuecys.
Un segundo ingrediente para el debate de la representatividad, indicó, es que más de la mitad de las 64 filiales que integran el PIT-CNT son organizaciones pequeñas. De acuerdo al padrón, 43 tienen 2.000 o menos afiliados. Si la conformación de la Mesa Representativa no permite que organizaciones de este porte puedan tener un rol relevante en las decisiones del PIT-CNT, el movimiento sindical también correría el riesgo de dejar de representar a sus filiales.
Fuentes sindicales dijeron a Búsqueda que entre quienes proponen reducirla —Articulación y En Lucha— se ha hablado de pasar a entre 35 y 40 filiales integrantes.
Abdala dijo a Búsqueda que la corriente comunista no tiene a priori una posición cerrada sobre la cantidad de integrantes que debe tener la Mesa Representativa. En su opinión, más allá de los números, el movimiento sindical debe “fortalecer su nivel de militancia” para que tanto la Mesa Representativa como el Secretariado Ejecutivo cumplan con sus propósitos.
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Cartón de voto en el último Congreso del PIT-CNT, celebrado en 2021
Javier Calvelo / adhocFOTOS
Programa y voto secreto
Con un panorama menos claro en las alianzas entre las distintas corrientes, la dirigencia sindical se prepara para un desarrollo del Congreso algo diferente a la costumbre de los últimos años. Dirigentes de distintas corrientes consultados por Búsqueda ven como el escenario más probable que la integración de la Mesa Representativa deba definirse por elecciones con voto secreto.
La más optimista con la posibilidad de llegar a un acuerdo es la corriente comunista. Abdala dijo que su “mandato” y su responsabilidad como la línea mayoritaria es agotar los esfuerzos para buscar consensos.
En los últimos congresos, la integración de la Mesa Representativa y también del Secretariado Ejecutivo se definieron mediante acuerdos y las diferencias entre corrientes se concentraron en la discusión programática con votaciones a mano alzada de distintos documentos presentados por cada corriente. En el Congreso de 2021, el documento conjunto de la corriente comunista y Articulación tuvo 648 votos en 1.144 delegados (56,6%), el de En Lucha fue votado por 252 delegados (22%), y el de la coordinación de sindicatos Grupo de los 8 cosechó el respaldo de 196 delegados (17%).
Previendo un posible final en elecciones, esta vez las corrientes concentran esfuerzos en una discusión programática más acordada y ordenada. Sommaruga dijo a Búsqueda que lo ideal sería llegar con un documento único en el que haya acuerdo en términos generales y que se voten con mociones contrapuestas los puntos particulares en los que existen diferencias. En esta descripción coincidieron Abdala y Riverón.
La discusión programática tiene cuatro ejes: balance, perspectiva, programa y autoconstrucción. La autoconstrucción incluye discusiones de fortalecimiento de la organización del PIT-CNT.
Dos de los principales puntos de disenso aparecen bastante claros de antemano. En términos de balance, mientras la corriente comunista y la coordinación de sindicatos Grupo de los 8 —junto con Aute y Sintep, entre otros— ven al plebiscito de la seguridad social como un proceso que fortaleció al movimiento sindical, Articulación y En Lucha tienen una mirada crítica de esa decisión.
En cuanto a perspectiva y programa, en tanto, el posicionamiento frente a un gobierno del Frente Amplio genera controversias. Por un lado, Articulación reivindica el concepto del bloque social y político de los cambios, en el que incluye a la fuerza política de izquierda y al movimiento sindical, idea que también respalda la corriente comunista. En Lucha, la coordinación Grupo de los 8, Aute y Sintep, en cambio, cuestionan esta mirada por entender que hablar de un “bloque”, aunque puedan existir coincidencias programáticas, erosiona la independencia de clase del movimiento sindical.
En decisiones de organización, hay diferencias también sobre si se deben mantener las figuras de presidente, vicepresidente y secretario general del PIT-CNT o se debe volver a funcionar con coordinadores. Sobre este punto, de todas formas, las diferentes líneas se muestran más abiertas a negociar para llegar a un acuerdo.
Abdala aseguró que el tema de los cargos es lo último en lo que piensa y que espera que este “no sea un Congreso burocrático”, sino uno de debate intenso de ideas. De acuerdo con su visión, el norte de la discusión programática debe estar en avanzar en la definición de una Estrategia Nacional de Desarrollo, porque no hay futuro si Uruguay no sale de “un modelo económico de dependencia”.