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Traslado de varias fiscalías a una nueva sede originó una “situación compleja” en el sistema de justicia
La SCJ avaló a los defensores públicos a negarse a concurrir, y fiscales se oponen a llevar a los detenidos a la sede anterior; advierten por posibles retrasos en los plazos y garantías de los derechos de los imputados
Nuevas oficinas de fiscalía en la calle 25 de Mayo e Ituzaingó en Montevideo.
La decisión de la fiscal de Corte subrogante, Mónica Ferrero, de trasladar varias fiscalías penales de Montevideo a una nueva sede ubicada en la calle 25 de Mayo —e incluir entre ellas a las de homicidios— causó malestar entre los fiscales y derivó en problemas que afectan a todo el sistema de justicia.
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La situación se generó luego de que el lunes 13 de julio las fiscalías penales de homicidios, delitos sexuales, violencia doméstica y violencia basada en género, además de las que investigan crímenes de lesa humanidad, comenzaran a trabajar en un edificio alquilado recientemente por la Fiscalía General de la Nación, ubicado en plena Ciudad Vieja. Hasta ahora, delitos sexuales y violencia doméstica trabajaban en un edificio en Uruguay y Cuareim, y el resto en otro en la calle Cerrito.
Además de investigar, en las distintas sedes del Ministerio Público es donde los fiscales realizan la indagatoria previa de los detenidos antes de trasladarlos a los juzgados. También allí se da la primera instancia en la que los abogados de los detenidos, tanto públicos como privados, toman conocimiento de la carpeta investigativa, el delito del que se los pretende imputar, las pruebas que existen, se reúnen con sus representados y pueden incluso negociar los acuerdos abreviados.
Por cuestiones de seguridad, la Asociación de Defensores Públicos (Adepu) dejó de trabajar en la nueva sede el pasado jueves 30 de julio, luego de criticar las condiciones del edificio y en específico los “boxes” donde se entrevistan con los detenidos. Según describieron, son “como cuartos ciegos”, mientras que en la sede de la calle Cerrito tienen puertas blindadas transparentes, que permiten a los policías monitorear desde fuera e ingresar únicamente si la situación se torna violenta.
“Los imputados no pueden entrevistarse con su defensa de manera privada y la seguridad de trabajadores y trabajadoras se encuentra comprometida”, dice un comunicado que Adepu emitió el lunes 3 de agosto, porque debían reunirse con el policía dentro de la sala sin derecho a la confidencialidad o hacerlo sin custodia pero arriesgándose a posibles situaciones violentas. El escrito agrega que la situación “afecta procesos especialmente complejos, como son los vinculados con violencia doméstica y sexual y homicidios, cuyas investigaciones requieren un especial y extenso análisis por parte de defensores y defensoras”.
El comunicado, que rechaza la resolución de Fiscalía, también cuestiona que se trató de un “cambio unilateral” del sistema de trabajo, llevado adelante “sin previo aviso ni coordinación institucional”.
Tensión interna
La decisión de Ferrero había sido previamente cuestionada en la interna por los fiscales de estupefacientes y de homicidios, quienes suelen tener muchas investigaciones en conjunto y se ven afectados porque el cambio implica que dejan de trabajar en el mismo lugar. La fiscal de Corte subrogante, sin embargo, mantuvo el traslado.
Luego se sumó la molestia de los defensores, que la expusieron de forma pública, y fueron habilitados por la Suprema Corte de Justicia a dejar de concurrir, a través de un mandato verbal, donde les transmitieron que la Fiscalía deberá garantizar las condiciones que permitan que trabajen con la confidencialidad y la seguridad necesarias para prestar el servicio.
Frente a esa definición, la Fiscalía definió que de forma temporal —hasta que terminen las adecuaciones del edificio en la sede de 25 de Mayo— los fiscales vuelvan a trabajar en la sede de Cerrito.
Un día después, en la tarde del viernes 31 de julio, la Asociación de Magistrados Fiscales convocó a los medios de comunicación y emitió un comunicado en el que se negó a hacerlo. Fundó su postura en que la Fiscalía de Homicidios “fue trasladada de la sede de Cerrito precisamente por razones de seguridad”. Los fiscales comunicaron que “no realizarán tareas en una sede que no ofrece condiciones adecuadas de seguridad”. Por tanto, definieron que las entrevistas con los imputados las mantendrían directamente en la Oficina Penal Centralizada (Opec), en la calle Juan Carlos Gómez, donde están los juzgados penales, antes de realizar las audiencias.
En el escrito plantearon su “enorme preocupación” por “la continuidad de los procesos penales, la adecuada prestación del servicio de justicia y la seguridad de todos los operadores del sistema”.
En el mismo sentido, el comunicado de los defensores señala que advierten con preocupación “que la persistencia de esta situación y las medidas gremiales adoptadas como consecuencia de ella pueden repercutir en la prestación del servicio, en el cumplimiento de los plazos constitucionales y, en definitiva, en las garantías de las personas imputadas”.
Señalan que la decisión de Ferrero “alteró el servicio” y “continúa generando diferentes inconvenientes”, porque dejó de existir el “doble control” de dos defensores que abordan el mismo caso —uno primero en fiscalía y otro en Opec— y eso “menoscaba gravemente el derecho a contar con una defensa técnica de calidad que dé garantías a estas personas”.
Además, advierten que podrá haber retrasos o problemas con el cumplimiento de los plazos por la acumulación de trabajo en Opec, debido a que las entrevistas con los fiscales y con los defensores únicamente se hará allí, donde ya existían dificultades por la falta de policías para custodiar las salas y hacer los traslados dentro el edificio.
Para la secretaria general del gremio, Lucía Long, se trató de un “problema serio de comunicación” que “se podría haber evitado, si se informaba de las características de las salas” y de los cambios para los fines de semanas, que obligan a los defensores a trabajar en dos sedes cuando desde 2017 trabajaban solo en Cerrito. “Es una situación compleja que generó mucho malestar”, afirmó en diálogo con Búsqueda.
Fuentes de Fiscalía confirmaron a Búsqueda que “se están tomando las medidas que se pidieron por los involucrados”. En una reunión que mantuvieron con el Poder Judicial, desde el Ministerio Público transmitieron que trabajan para instalar puertas de vidrio en las salas donde se entrevistan los fiscales con los detenidos y los defensores con sus clientes.