Australia se encamina a un nuevo endurecimiento de su legislación sobre armas de fuego tras el peor tiroteo masivo registrado en el país desde 1996.
El ataque armado durante un festival judío en la playa Bondi Beach de Sídney llevó al gobierno australiano a anunciar un endurecimiento de las leyes de armas, en el peor tiroteo masivo del país en casi tres décadas
Australia se encamina a un nuevo endurecimiento de su legislación sobre armas de fuego tras el peor tiroteo masivo registrado en el país desde 1996.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEl ataque ocurrió el domingo durante un festival judío por el inicio de Hanukkah en Bondi Beach, una de las playas más concurridas de Sídney, y dejó un saldo de al menos 16 personas muertas y al menos 42 heridas.
El tiroteo se produjo cuando un padre y su hijo abrieron fuego contra la multitud que participaba del festival, desatando escenas de pánico en el centro turístico.
Las víctimas mortales incluyen a una niña de 10 años, un sobreviviente del Holocausto y un rabino local. Decenas de personas fueron trasladadas a hospitales con heridas de bala y lesiones provocadas en la huida.
Testigos relataron que los atacantes dispararon desde un pequeño puente, utilizando armas largas, contra personas que disfrutaban de una tarde soleada en la playa más emblemática de Australia.
Según la policía, el atacante principal fue un hombre de 50 años identificado por medios locales como Sajid Akram, quien murió durante un enfrentamiento con las fuerzas de seguridad. Akram contaba con licencia para seis armas de fuego, y los investigadores creen que todas fueron utilizadas en el ataque.
El ministro del Interior, Tony Burke, informó que Akram llegó a Australia en 1998 con una visa de estudiante y que en 2001 obtuvo una visa como pareja de una ciudadana australiana o residente permanente. Desde entonces, había viajado al extranjero en tres oportunidades.
Su hijo, Naveed Akram, de 24 años y ciudadano australiano por nacimiento, resultó gravemente herido y permanece internado bajo custodia policial en un hospital de Sídney.
El primer ministro Anthony Albanese confirmó que Naveed Akram había sido examinado por los servicios de seguridad en 2019 debido a sus vínculos con otras personas, aunque en ese momento se determinó que no representaba una amenaza activa ni tenía participación conocida en actos violentos.
Sin embargo, la emisora pública ABC informó que el joven mantenía una relación cercana con un integrante del Estado Islámico arrestado en julio de 2019 y condenado por preparar un atentado en Australia. Según esa información, los investigadores antiterroristas creen que padre e hijo habrían jurado lealtad al grupo yihadista, extremo que aún no fue confirmado oficialmente.
La policía allanó dos propiedades en el oeste de Sídney: una en Bonnyrigg, donde vivía el hijo, y otra en Campsie, donde ambos se habrían alojado antes del ataque. La Organización de Inteligencia de Seguridad Australiana evitó hacer comentarios sobre personas específicas o investigaciones en curso.
Como respuesta inmediata, Albanese convocó a una reunión de líderes de los estados y territorios, en la que se acordó avanzar en un fortalecimiento de las leyes de armas en todo el país. Entre las medidas en estudio figuran el refuerzo de las verificaciones de antecedentes, la prohibición de que extranjeros accedan a licencias de armas y mayores restricciones sobre los tipos de armas legales.
Australia es citada con frecuencia como un caso exitoso de control de armas desde la masacre de Port Arthur en 1996, cuando un tirador solitario mató a 35 personas, hecho que dio lugar a profundas reformas legales y a una drástica reducción de los tiroteos masivos.
El comisionado de policía de Nueva Gales del Sur, Mal Lanyon, señaló que las autoridades buscan esclarecer el motivo del ataque y determinar si los responsables estuvieron implicados en otros delitos. “Queremos entender qué los llevó a actuar y si existieron antecedentes que no hayamos identificado”, afirmó.
El ataque se produce en un clima de creciente preocupación entre las comunidades judías australianas, tras una serie de incidentes antisemitas registrados desde el ataque de Hamás contra Israel el 7 de octubre de 2023 y la posterior guerra en Gaza.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, acusó al gobierno australiano de haber “echado leña al fuego del antisemitismo” en los meses previos al atentado. Desde Estados Unidos, el presidente Donald Trump calificó el tiroteo como un “ataque puramente antisemita”.
Este año, el gobierno australiano acusó a Irán de estar detrás de una ola de ataques contra objetivos judíos y expulsó al embajador de Teherán. Entre los hechos citados figuran el incendio de un café kosher en Bondi en octubre de 2024 y un ataque incendiario contra la sinagoga Adass Israel en Melbourne en diciembre del mismo año, según informes de inteligencia divulgados en agosto.
Con AFP
FUENTE:RFI