Los últimos ataques letales, que afectaron la ciudad de Cali, en el suroeste del país, y una plantación de coca en el norte, plantean nuevos desafíos a los frágiles procesos de paz de Colombia antes de las elecciones del próximo año.
Dos ataques perpetrados por disidencias guerrilleras dejaron 18 muertos y decenas de heridos en Colombia este jueves, informaron las autoridades. Un camión bomba explotó en Cali y, en paralelo, un dron derribó un helicóptero policial en una plantación de coca al norte del país, agravando la peor crisis de seguridad que atraviesa Colombia en décadas
Los últimos ataques letales, que afectaron la ciudad de Cali, en el suroeste del país, y una plantación de coca en el norte, plantean nuevos desafíos a los frágiles procesos de paz de Colombia antes de las elecciones del próximo año.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáHacia las 3 de la tarde, hora local (13:00 en Uruguay), un camión cargado con explosivos estalló en una transitada calle cercana a una escuela de aviación militar en Cali, dejando seis muertos y más de 60 heridos, según informaron las autoridades.
“Se escuchó un estruendo tremendo, algo explotó cerca de la base aérea”, relató a la AFP Héctor Fabio Bolaños, un testigo de 65 años. “Había mucha gente herida”, agregó.
Otro testigo, Alexis Atizabal, de 40 años, confirmó que “hubo víctimas mortales entre las personas que transitaban por la avenida”.
En redes sociales circularon imágenes que mostraban vehículos en llamas, viviendas destruidas, heridos tendidos en el suelo y personas huyendo en pánico entre alarmas y gritos.
El alcalde de Cali, Alejandro Eder, decretó el estado de sitio en la tercera ciudad más poblada de Colombia. Además, prohibió temporalmente la circulación de camiones de gran tonelaje e invitó a la ciudadanía a aportar información sobre el ataque, ofreciendo una recompensa de 10.000 dólares.
El ministro de Defensa, Pedro Sánchez, responsabilizó del atentado al Estado Mayor Central (EMC), facción guerrillera comandada por Iván Mordisco, que surgió tras la disidencia de las FARC luego del histórico acuerdo de paz firmado en 2016.
Más temprano el jueves, en el noreste del país, otro grupo disidente de las FARC atacó a la policía que erradicaba cultivos de coca. Con fusiles y un dron, los guerrilleros derribaron un helicóptero, mataron a 12 agentes e hirieron a tres más, informó el gobernador de Antioquia, Andrés Julián Rendón.
El ministro de Defensa, Pedro Sánchez, atribuyó en un inicio el ataque al Clan del Golfo, el mayor cártel de droga de Colombia, pero luego precisó que fue obra de una facción del EMC liderada por un comandante conocido como Calarca.
Hoy muchos de los grupos armados del país, que antes tenían ideologías de izquierda o de derecha, operan en la práctica como cárteles financiados por el narcotráfico. Las dos disidencias señaladas por los ataques rechazaron el acuerdo de paz de 2016 y mantienen incluso rivalidades entre sí.
Aunque Colombia vivió años de relativa calma tras el pacto con las FARC, la violencia ha repuntado con ataques cada vez más coordinados. Exautoridades de seguridad advierten que los servicios de inteligencia han perdido capacidad para anticiparse y frustrar estos complots.
Los colombianos temen un regreso a la violencia de los años 80 y 90, marcada por atentados de carteles, acciones guerrilleras y asesinatos políticos.
Los ataques del jueves incrementaron la presión sobre el presidente Gustavo Petro, cuestionado por su estrategia conciliadora hacia los grupos armados. En respuesta, anunció que las disidencias de las FARC lideradas por Iván Mordisco, la “Segunda Marquetalia” y el Clan del Golfo serán declarados “organizaciones terroristas”.
Petro no podrá presentarse a la reelección en 2026, pero la ola de violencia golpea de lleno al clima político. A comienzos de mes, el país despidió al candidato conservador Miguel Uribe, de 39 años, asesinado en junio durante un acto de campaña en Bogotá. Su viuda, María Claudia Tarazona, lo despidió en el funeral con una frase que resonó en todo el país: “Nuestro país está pasando por los días más oscuros, más tristes y más dolorosos”.
La tragedia evocó un dolor familiar: la madre de Uribe, la periodista Diana Turbay, fue asesinada en 1991 durante un fallido operativo para liberarla del cartel de Medellín, dirigido entonces por Pablo Escobar.
Con AFP
FUENTE:FRANCE24