Los legisladores franceses derrocaron al gobierno en un voto de confianza este lunes, desatando una nueva crisis para la segunda economía más grande de Europa y obligando al presidente Emmanuel Macron a buscar su cuarto primer ministro en 12 meses.
El presidente francés, Emmanuel Macron, nombrará un nuevo primer ministro tras la destitución de François Bayrou en una moción de censura, en medio de un parlamento dividido, creciente deuda y descontento público
Los legisladores franceses derrocaron al gobierno en un voto de confianza este lunes, desatando una nueva crisis para la segunda economía más grande de Europa y obligando al presidente Emmanuel Macron a buscar su cuarto primer ministro en 12 meses.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEl primer ministro François Bayrou fue destituido por una amplia mayoría, 364 votos contra 194, tras lo que se percibió como un grave error de cálculo político: apostó a que los legisladores respaldarían su propuesta de recortes drásticos al gasto público para controlar la deuda, pero ellos aprovecharon la votación convocada por Bayrou para unirse contra el centrista de 74 años, nombrado por Macron en diciembre pasado.
La caída del efímero gobierno minoritario de Bayrou —que ahora debe presentar su dimisión tras menos de nueve meses en el cargo— genera incertidumbre y aumenta el riesgo de un estancamiento legislativo prolongado. Francia enfrenta desafíos urgentes, desde dificultades presupuestarias hasta repercusiones internacionales como las guerras en Ucrania y Gaza, además de las cambiantes prioridades del presidente estadounidense Donald Trump.
Aunque Macron tuvo dos semanas para prepararse tras el anuncio de Bayrou en agosto sobre el voto de confianza, aún no ha surgido un candidato claro para sucederlo.
Tras la salida de Gabriel Attal como primer ministro en septiembre de 2024, seguida por la destitución del ex negociador del Brexit Michel Barnier en diciembre y la reciente marcha de Bayrou, Macron vuelve a buscar un sustituto que logre consenso en la Cámara baja, dominada por opositores al líder francés.
La oficina de Macron indicó que aceptaría la renuncia del gobierno de Bayrou el martes y nombraría un nuevo primer ministro "en los próximos días".
Como presidente, Macron conservará amplios poderes en política exterior y asuntos europeos, además de mantener el rol de comandante en jefe de las fuerzas armadas nucleares. Sin embargo, sus ambiciones en el ámbito nacional se ven cada vez más amenazadas por fracasos políticos.
El origen del último colapso gubernamental se remonta a la sorpresiva decisión de Macron de disolver la Asamblea Nacional en junio de 2024, con la expectativa de fortalecer su alianza centrista proeuropea en las elecciones legislativas. La jugada fracasó, dando lugar a una legislatura fragmentada, sin un bloque político dominante por primera vez en la historia moderna de Francia.
Sin una mayoría sólida, los gobiernos minoritarios de Macron han transitado de crisis en crisis, sobreviviendo gracias al azar de bloques opositores de izquierda y extrema derecha que, aunque carecen de suficientes escaños para gobernar por sí mismos, pueden unirse para derribar las iniciativas del presidente.
Bayrou también asumió un riesgo al solicitar un voto de confianza, que rápidamente se volvió en su contra cuando legisladores de izquierda y extrema derecha aprovecharon la oportunidad para destituirlo, aumentando la presión sobre Macron.
“El mayor riesgo fue no asumirlo”, admitió Bayrou en su último discurso ante la Asamblea Nacional. Señaló que la crisis de la deuda francesa lo obligaba a buscar apoyo legislativo para abordar lo que denominó «una hemorragia silenciosa, subterránea, invisible e insoportable» de endeudamiento público. “Someterse a la deuda es como someterse por la fuerza militar. Dominados por las armas, o dominados por nuestros acreedores; en ambos casos, perdemos nuestra libertad”, añadió.
Al cierre del primer trimestre de 2025, la deuda pública francesa alcanzaba 3,346 billones de euros, equivalente al 114 % del PIB, y el servicio de la deuda representaba cerca del 7 % del gasto público.
La Asamblea Nacional, con sus 577 escaños, interrumpió el receso de verano para una sesión extraordinaria marcada por la tensión política. Los opositores de Macron buscaron aprovechar la crisis para presionar por nuevas elecciones legislativas, la salida del presidente o la obtención de puestos en el próximo gobierno.
La líder de extrema derecha, Marine Le Pen, instó a Macron a disolver nuevamente la Asamblea, confiada en que su partido, Agrupación Nacional, y sus aliados podrían ganar una mayoría en unas elecciones anticipadas y formar un nuevo gobierno. “Un gran país como Francia no puede vivir con un gobierno de papel, especialmente en un mundo atormentado y peligroso”, afirmó.
En un último intento por salvar su puesto, Bayrou advirtió que Francia arriesga su futuro y su influencia al acumular billones de euros en deuda, y urgió a adoptar medidas de ajuste presupuestario.
El sustituto elegido por Macron operará en el mismo entorno precario y se enfrentará a los mismos acuciantes problemas presupuestarios. En el sistema político francés, el primer ministro es nombrado por el presidente, rinde cuentas al parlamento y se encarga de implementar la política nacional, en particular las medidas económicas. El propio Macron ha prometido permanecer en el cargo hasta el final de su mandato en 2027, pero corre el riesgo de quedar en el cargo en el poder si la parálisis política continúa.
Al abogar por fuertes recortes para sanear las finanzas públicas, Bayrou había propuesto recortar 44.000 millones de euros (51.000 millones de dólares) del gasto en 2026, después de que el déficit de Francia alcanzara el 5,8 por ciento del PIB el año pasado, muy por encima del objetivo oficial de la UE del 3 por ciento.
Hablando en la Asamblea Nacional, pintó un dramático panorama de una Francia en deuda con los acreedores extranjeros y adicta a vivir por encima de sus posibilidades: problemas que, advirtió, sobrevivirían a su gobierno si no se tomaban medidas correctivas.
“Tienen el poder de derrocar al gobierno, pero no el de borrar la realidad”, dijo Bayrou a los legisladores. “La realidad seguirá siendo inexorable. El gasto seguirá aumentando y la carga de la deuda, ya insoportable, se volverá más pesada y costosa”.
FRANCE24 con AP
FUENTE:FRANCE24