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Cuando Luis Lacalle Pou escuchó y vio por la televisión los primeros pronósticos sobre las elecciones internas del Partido Nacional, descargó una tensión acumulada que llevaba varios meses. No solo descargó él. También su equipo. Hubo llanto y abrazos emocionados en el comando del candidato sobre la calle Bulevar Artigas. Había confianza en la victoria, de hecho el viernes 28 de junio quedaron escritos en un pizarrón los números que esperaban obtener, nada distintos a lo que terminó ocurriendo. Pero ver la confirmación, la barra impresa en la pantalla con una victoria contundente, ayudó a liberar la presión y el estrés de los últimos días. “Perdón pero estoy quebrado”, le dijo Lacalle a su equipo técnico. Estaba acompañado de su esposa, Lorena Ponce de León. Dijo que estaba ella ahí porque el agradecimiento era más familiar que personal. “Nos ha tocado una campaña muy difícil, complicada. Una campaña que de cierta forma nos quitó una alegría que queríamos tener. Pero acá se ha conformado un equipo técnico y político que es de buenas personas”, transmitió, según dijeron participantes de la reunión a Búsqueda. El discurso del candidato se interrumpía con nuevos gritos de euforia a medida que los noticieros actualizaban los porcentajes y seguían despegando a Lacalle Pou del resto.
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Tras los primeros festejos con sus asesores, el flamante candidato blanco se reunió con su equipo político para poner en marcha el plan que había delineado en las últimas horas, durante la última semana de campaña cuando todo era incertidumbre. Lacalle había empezado a hacer contactos con el resto de los precandidatos desde la tarde del miércoles 26 de junio. Lo que les quería transmitir era los posibles escenarios tras la apertura de las urnas y cuáles serían sus movimientos. Su idea era sellar la fórmula esa misma noche. Ganar tiempo. Y por eso el plan A incluía una buena votación, que lo eximiera de hacer complejas negociaciones, e imponer a Beatriz Argimón como candidata a la vicepresidencia. También tenía otros nombres. Pero para otros escenarios. Habló con Jorge Larrañaga. El líder de Alianza le expresó su confianza en obtener un segundo lugar en la votación y le reclamó un lugar en la fórmula, confirmaron distintas fuentes políticas a Búsqueda. Larrañaga quería reeditar la dupla de las elecciones anteriores. Lacalle le contestó que en tal caso el nombre que tenía en mente, después de Argimón, era el del intendente de Colonia, Carlos Moreira. Larrañaga insistió que él quería ocupar el puesto de candidato a la vicepresidencia. Todavía faltaban muchas horas para saber los resultados y los pesos relativos de cada sector.
Lacalle Pou también se reunió con Juan Sartori. El encuentro fue formal, protocolar, en la residencia de un amigo en común. No hubo ningún acuerdo. Solo avisos de intenciones. Sartori fue el único que le planteó un escenario que lo tenía a él mismo como triunfador. Lacalle Pou le reiteró que en ese caso él no lo acompañaría como vice. Según varias fuentes, Sartori manejó la posibilidad de que la senadora Verónica Alonso, integrante de su sector, acompañara a Lacalle en la fórmula, algo que el senador blanco ya había descartado públicamente.
En la noche del viernes 28, tuvo una última reunión con el precandidato Enrique Antía, que llegó de Maldonado y fue hasta la casa de Lacalle en La Tahona. El intendente de Maldonado se puso desde el vamos a disposición del precandidato que iba primero en todas las encuestas. Lacalle le comunicó cuál era el panorama, le dijo de las intenciones de Larrañaga y de la postura esquiva de Sartori. Antía le ofreció su apoyo. Le dijo que no estaba de acuerdo con que Larrañaga fuera el vice, pero apoyaría cualquier otra decisión. “Vos sos pie”, dijo. Le comunicó que tanto él como el grupo de los intendentes le darían el espaldarazo necesario para sellar la fórmula con Argimón, el plan A. El respaldo de Antía le dio algo de oxígeno a Lacalle. Y lo que cantaron las urnas en la noche del domingo 30 terminó de darle el aire suficiente para poner en marcha su idea de abrochar la fórmula en esa misma jornada. Con los números arriba de la mesa, volvió a hablar con los precandidatos. Los llamó por teléfono. Antía le dijo otra vez que tenía su apoyo y el del intendente de Cerro Largo, Sergio Botana. Larrañaga le volvió a insistir que era él quien debía integrar la fórmula. Sartori le volvió a hablar de Alonso. Pero con los dos terminó acordando que la candidata elegida era Argimón. Ya no había vueltas. Horas más tarde, en la fría noche en la plaza Matriz, Lacalle anunció la fórmula. “Le vamos a ofrecer al país una candidata a vicepresidenta. Una gran mujer que cumple con los requisitos exigidos para ser una buena candidata: capacidad negociadora, conocimiento jurídico, conocimiento del Parlamento, buen humor”. Arriba del escenario, con distinto entusiasmo, todos los precandidatos aplaudían la decisión.