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Al empresario español Francisco Ortiz von Bismarck, el ingreso al negocio de la marihuana en Uruguay no le salió como esperaba. Si bien el gobierno avaló su adquisición de Simbiosys, una de las dos empresas encargadas de producir el cannabis que se vende en las farmacias, el tataranieto del artífice de la unificación de Alemania en el siglo XIX no pudo comprar todas las acciones, y ahora es tan solo el socio minoritario.
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El nuevo accionista de Simbiosys tiene vínculos con el mundo empresarial uruguayo desde hace más de una década. De hecho, es amigo y socio del titular de la otra empresa que ganó la licencia para cultivar la marihuana recreativa, Juan Sartori, en diversos negocios. Ortiz von Bismarck llegó al mercado de cannabis con el antecedente favorable de haber creado una red social —Tuenti— que vendió en 2006 a Telefónica por 70 millones de euros. El ahijado de la reina Silvia de Suecia, sin embargo, también carga con problemas que preocuparon a las autoridades uruguayas: en 2017 debía al fisco español 1,25 millones de euros, de acuerdo con información obtenida por Búsqueda y el portal de noticias El Confidencial.
Ortiz von Bismarck había decidido desembarcar en el mercado de marihuana tras conversar con Sartori, dueño de International Cannabis Corporation (ICC), dijeron a Búsqueda fuentes del gobierno y del sector privado. Ambos se conocieron en Harvard y operaron en fondos de inversión suizos. El español integraba, al menos hasta marzo, el directorio de Union Agricultural Group (UAG), una de las mayores empresas del sector agropecuario, fundada por su amigo uruguayo.
El emprendedor español pretendía ingresar a ICC, pero le plantearon que lo mejor era que intentara comprar la otra licenciataria elegida por el Estado uruguayo en 2015 para producir hasta dos toneladas de marihuana al año. Simbiosys había tenido problemas para echar a andar la producción y había diferencias entre sus socios.
Si bien la ley que reguló el mercado de cannabis en Uruguay a escala nacional fue aprobada en diciembre del 2013, su puesta en marcha enfrentó varios problemas. Lo más difícil para el gobierno resultó montar el sistema para vender hasta 40 gramos mensuales de marihuana en las farmacias. En octubre del 2015 eligió a las dos licenciatarias, pero recién en julio del 2017 comenzó la venta en las farmacias, y solo con productos de ICC, porque Simbiosys había tenido problemas técnicos.
El interés de Ortiz von Bismarck por Simbiosys comenzó incluso antes de que la marihuana llegara a las farmacias. En agosto del 2017, Búsqueda informó que el español había firmado para comprar la compañía, que incluía una “cláusula suspensiva” que lo supeditaba a que el gobierno habilitara el cambio de propietarios. Como se trata de negocios vinculados al cannabis, la ley exige un control previo de la Secretaría Nacional Antilavado, con el objetivo de impedir el ingreso de dinero del narcotráfico al sistema legal.
El gobierno uruguayo autorizó la venta a fines del 2017. Es ahí cuando comenzaron los problemas, según los informantes.
Ortiz von Bismarck pudo pagarle a los accionistas minoritarios, entonces dueños de un poco más del 30% de la empresa, pero no lo logró con el mayoritario. De acuerdo con la información que tienen el Poder Ejecutivo y actores del sector privado, hubo un problema con el sistema bancario, reacio a brindar servicios a empresas vinculadas con el mercado de cannabis recreativo.
Después de varias negociaciones frustradas, al gobierno le transmitieron que, al menos por el momento, el paquete accionario se mantendrá con los esposos Carolina Sintas y Pablo Perazzo como socios mayoritarios, y Ortiz von Bismarck como el minoritario.