Por más que esta frase la dijo originalmente Napoleón tras la retirada de Moscú en 1812, cobró vida propia a lo largo de los tiempos y sigue siendo válida en un sinnúmero de situaciones.
Por más que esta frase la dijo originalmente Napoleón tras la retirada de Moscú en 1812, cobró vida propia a lo largo de los tiempos y sigue siendo válida en un sinnúmero de situaciones.
Accedé a una selección de artículos gratuitos, alertas de noticias y boletines exclusivos de Búsqueda y Galería.
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEn estos días todos hemos vivido y sentido en el país una tragedia familiar muy triste y dramática, la cual nos ha conmovido profundamente. Pero, más allá del hecho en sí, tan terrible como aislado de cualquier contexto general en el que se le quiera insertar, el tema ha servido para revolver otro tipo de sentimientos y de fanatismos de tipo colectivo que no se atan con ningún piolín.
Dejemos de lado a las mujeres de-no-sé-qué, un ensamble feminista de señoras enojadas que se visten de negro, y reclama la muerte del patriarcado en forma inmediata, que lo sacó al Pacha de inmediato del baño o de la cafetería —no sé dónde estaba, pero tuvo que bajar ¡ya!— para que él les prometiera en la puerta de la Torre Ejecutiva que sí, cómo no, se iba a estudiar el tema en una “mesa de trabajo”.
El título de esta columna proviene de la extraordinaria idea de la senadora Blanca Rodríguez, quien ha presentado un proyecto de ley para crear el “Comisionado Parlamentario para la Infancia”, que coordinaría, de aprobarse la ley, claro (y según lo discutido en la comisión del Senado de Población, Desarrollo e Inclusión, con el apoyo del INAU), “un” (agarrate) “Consejo Consultivo conformado por niños, niñas y adolescentes” (estoy copiando textualmente la versión taquigráfica de la sesión, publicada por El País), “de distintas edades y departamentos, que se reúna dos veces por año y que aporte recomendaciones, aportes (sic) y opiniones”. Para que Blanquita no se sintiera sola en el alegato de su brillante idea, el vicepresidente del INAU, don Mauricio Fuentes, agregó en el encuentro que “es necesario que ellas y ellos” (faltó agregar a “elles”) “sean quienes pongan sobre la mesa aquellas cuestiones en las que tenemos que avanzar en términos de políticas públicas, o, en este caso, de esta herramienta del Comisionado Parlamentario, que sean niñas, niños y adolescentes quienes puedan poner sobre la mesa aquellos temas que son objeto de mayor preocupación”.
Cuando uno lee estas cosas, se pregunta si lo que leyó es en serio, o sea, si “no es broma”. No, mis queridos lectores, no lo es. Por eso lo publico en esta columna, que así se titula desde hace muchos años.
Imagínense la segunda reunión anual del Consejo Consultivo (la siguiente a la inaugural, que debe haber sido muy formal, con la toma de posesión de las autoridades, habiendo caído la presidencia en la delegada de Durazno, Yéssica Delca Rozo, oriental, soltera, de 13 años, y la secretaría en el delegado de Cerro Largo, Braulio Delba Gayo, oriental, soltero, de 11 años).
—Tiene la palabra la representante de Maldonado Sarita Lave Leta (oriental, soltera, de 12 años) —dice la presidenta—, le rogamos que sea breve y además que se saque el chicle de la boca, porque no se le entiende nada, le estoy dando la palabra porque levantó la mano, pero no entendí un pito de lo que me dijo.
—Boluda —replica la fernandina—, te dije que quería hablar y era para recordarte que en la sesión inaugural dijiste que iba a haber Coca y Pesi en las jarras, en vez del agua esta que es un asco.
—A ver si se van a pelear por un refresco, cuando en el país y en el mundo hay tremendos problemas que tenemos que discutir para arreglarlos —interrumpió el delegado de Artigas, Leandro Delcha Muyo, oriental, soltero, de 15 años—. Y acá me habla, pero no le entiendo, el Tito Simpa Ñales, que como solo tiene seis años no sé bien lo que dice, pero reclama más caramelos porque se le acabaron los que había en su banca. Les decía que hay grandes problemas a resolver, como la guerra de Ucrania, la sede en la que jugará Uruguay en la Copa del Mundo, y desde ya propongo que sea Miami, porque tengo un tío que vive ahí y capaz que me invita a su casa, y otro tema, muy importante, a ver qué dijo el Ministerio de Economía sobre los viáticos que nos iban a dar, porque de ahí pienso ahorrar para ir a ver a Uruguay en el Mundial, y eso es justo, porque, si no, vamos a organizar un paro y vamos a ir a protestarle a Oddone por insensible, a ver dónde están los mangos, gratis no trabaja nadie, y está también el desalojo del que fue injustamente objeto la sede del Club Social y Deportivo El Boquete por no pagar el alquiler por dos años, cuando todos sabemos la finalidad benéfica de esta institución, y mi padrino, que es el que maneja la cantina, dice que nosotros, los niños, las niñas y adolescentes, somos los que tenemos que exigir que le habiliten la sede al club, porque a esa cantina concurren nuestros padres y abuelos y, como dice él, nosotros seremos los futuros consumidores de esa cantina, que además llevan quiniela clandestina, pero hay cosas que mejor no mencionarlas, así que pido que se eliminen estas últimas palabras del acta —concluyó el joven consejero consultor.
A esa altura interviene la comisionada parlamentaria de la infancia, que no es otra que la mismísima senadora Blanca Rodríguez, a quien el Parlamento le aceptó la duplicación de cargos, y les transmite a los niños, las niñas y los adolescentes que lo del viático está bien encaminado, que a la salida de la sesión de hoy ya se les adelantará un porcentaje, que será en efectivo, y les recomienda a todos que guarden bien la plata porque no habrá recibos de lo que se les adelante por razones técnicas aún no resueltas.
Varios consejeros consultivos expresan en voz alta su indignación por el retraso en resolver este tema, que todos consideran de interés nacional, grave y urgente.
Se aprueba a continuación pasar a un cuarto intermedio y, tras haberles explicado a muchos de los asistentes que no había ningún cuarto que se llamara intermedio, informándoles de qué se trataba el asunto, se decide asimismo aceptar el adelanto de los viáticos y no regresar a sala hasta que se haya concretado el pago de dichos viáticos.
En fin, nada nuevo bajo el sol, muchachos.