En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
* Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
¡Hola !
En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
* Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
¡Hola !
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
Ojalá del diálogo social salgan buenas propuestas para atender la situación de miles de chiquilines que, por distintas causas, no están vinculados a un centro educativo, y no solo pensemos en sacar la asignación familiar como el mantra que todo lo soluciona; lo que no debería suceder es castigar más a los más pobres por su propia vulnerabilidad
Hay algo que al uruguayo le fascina. Opinar sobre la plata que el Estado transfiere a los más pobres y qué hacen ellos con esa plata, qué se compran, si la gastan en vino de caja y cigarros o se compran tinta para el pelo en lugar de comprar solo frutas y verduras como se espera que hagan con la plata de todos, es de los temas favoritos. Yo te doy la plata con mis impuestos, pero vos tenés que comportarte como un ciudadano ejemplar en todos los aspectos. No como yo, que como la plata me la gano trabajando, o me la dan mis padres que me bancan en casa hasta que termine la carrera universitaria, puedo hacer lo que se me canta y me la gasto como quiero. A mí nadie tiene que controlarme porque la plata me la gané. A vos, que te la dimos, sí tenemos que controlarte. Más o menos así es el razonamiento.
¡Registrate gratis o inicia sesión!
Accedé a una selección de artículos gratuitos, alertas de noticias y boletines exclusivos de Búsqueda y Galería.
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
Algo que sucede siempre, automáticamente, cada vez que se presentan cifras sobre ausentismo escolar, es que aparece la frase mágica: “Hay que sacarles la asignación a los que no van”. Lo habrán leído y escuchado mil veces, y seguramente muchos de quienes están leyendo ahora lo comparten y lo sostienen en debates y discusiones. Está bien, son puntos de vista y todos son válidos, pero ahora que se está instalando el ya célebre “diálogo social”, y este será uno de los temas a discutir, es oportuno ver los distintos argumentos.
Para empezar, ¿sabemos de qué hablamos cuando hablamos de asignación familiar? Para resumir, es un dinero que se otorga en forma bimestral a las familias con hijos menores a cargo que perciben hasta unos $ 80.000 nominales y que, dependiendo de la cantidad de hijos, varía en el tope de ingreso. A esas familias se les da, por mes y por cada hijo, $ 645, y en caso de que los ingresos del núcleo familiar sean menores a $ 48.000, el monto por hijo es de $ 1.291. Siempre depende de cada caso, de cada ingreso y cantidad de integrantes de la familia, pero en términos generales esos son los montos. ¿Nos damos cuenta de lo que estamos hablando, verdad? Es una pequeñísima ayuda que a algunas familias no les mueve en absoluto la aguja y a otras las ayuda a pagar una cuenta, a hacer un pequeño surtido, a comprar un par de championes en la feria o a lo que les parezca oportuno o necesario destinar. Pero estamos hablando de poco, poquísimo dinero. Sí, es cierto que algunos querrán gastarla en puchos y cerveza y no van a mandar al hijo a la escuela. Pero deberíamos poder mirar un poco más arriba de esos casos que, evidentemente, no son la generalidad.
Entonces, es ahí donde entran las dudas, y voy a hablar de las familias más vulnerables y con menores ingresos, con algún ejemplo concreto. Una madre sola, con dos o tres niños a cargo y un trabajo que, con suerte, le da el salario mínimo. Un rancho en el asentamiento y todas las carencias posibles. Quizás la escuela queda cerca, pero los días de lluvia no se puede ni salir de la casa porque está todo inundado. O el hermano más grande tiene que cuidar al chico, que está enfermo, porque la mamá no puede dejar de ir a trabajar y, entonces, tiene que faltar a la escuela. O tiene que cuidar a la abuela, que está viejita, y hay que esperar al doctor que, con suerte, va a verla en el día. Y así, innumerables circunstancias que los que tenemos la suerte de tener las necesidades cubiertas, red de cuidados y posibilidades económicas de solucionar alguno de estos problemas, ni siquiera lo pensamos.
Es verdad que esa no es la realidad de todas las familias que perciben asignaciones y que hay chiquilines que no van a la escuela porque no existe en su casa la concepción de la importancia de la educación. Porque vienen de generaciones de pobreza y exclusión y a veces la escuela no es lo prioritario. O porque son adolescentes y dejan el liceo porque tienen que trabajar. Muchas veces no queda otra. ¿Pero la solución para los que ya tienen mil millones de problemas es sacarles una cosa más de todas las que ya les faltan? No mandás al chiquilín a la escuela, te saco la asignación. Bueno, quizás los números dicen que funciona, pero la sensibilidad y el ponerse en el lugar del otro no son una cuenta matemática.
En las últimas horas, el presidente de la ANEP, Pablo Caggiani —quien considera que la suspensión de las asignaciones familiares puede incluso terminar afectando a las infancias más vulnerables—, dijo que hay 5.000 niños y adolescentes que están fuera del sistema y que, junto con otros organismos del Estado, se saldrá este mes a buscarlos para intentar su revinculación y evitar que pierdan la asignación.
Porque, además, si bien al menos por este año se resolvió mantener esta medida, que ya estaba vigente desde hace más de una década y que está establecida en la Ley 18.227, hay voces dentro del propio gobierno que no la comparten. Además de Caggiani, el ministro de Economía, Gabriel Oddone, y el propio presidente, Yamandú Orsi, la han cuestionado.
El año pasado, en el programa En la mira, de VTV, Oddone fue claro en su postura sobre las transferencias hacia las familias más pobres. “Creo que lo que el Frente Amplio hoy tiene en la cabeza es otra cosa, es una política pública destinada a atacar los problemas de pobreza en la infancia y la adolescencia, y una de las políticas en este sentido son las transferencias no condicionadas, porque eso, en el mundo, incluso en países con altos niveles de ingreso, es una solución para determinados núcleos de la población”, dijo. Días después, el hoy presidente Orsi señalaba que “el componente de la retribución ya no se discute más. Se tiene que terminar. No hay forma porque se te descalza una parte de la población, no le pidas algo que no te puede dar”.
Pero como existen distintas visiones sobre el tema dentro y fuera del gobierno es que también será parte del diálogo social que empezará en pocas semanas y se podrán escuchar las voces de gobernantes, los partidos políticos que decidieron formar parte de este ámbito, integrantes del sistema educativo, organizaciones sociales y sindicales. Y ojalá salgan buenas propuestas para atender la situación de miles de chiquilines que, por distintas cosas de la vida, hoy no están vinculados a un centro educativo, y no solo sacar la asignación como el mantra que todo lo soluciona. Lo que no debería suceder es castigar más a los más pobres por su propia vulnerabilidad.
En la casa calentita, con la estufa o la manta en el sillón es fácil opinar sobre las vidas de los otros. Pero esos otros están acá, a solo algunas cuadras de nuestras casas y sus oportunidades son muchísimo más limitadas que las que tuvimos y tenemos muchos de los que hablamos, discutimos y opinamos sobre ellos, como si, por alguna razón, fuéramos seres superiores solo porque no somos pobres. Y no. El sol no sale igual para todos.