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El nuevo presidente del Partido Nacional: dimensiones y preguntas
Cuando se conforme el nuevo directorio, empezaremos a vislumbrar el Partido Nacional de los próximos años, que quiere ir por la revancha en 2029; Delgado busca recuperar la confianza; García, subir un escalón en su carrera; luchan por un nuevo cargo
Los blancos van a la convención del sábado 28 que deberá elegir al nuevo presidente del Honorable Directorio en un clima tenso. No resulta tan evidente qué es lo que está en disputa, y qué podemos esperar. A los efectos del análisis, propongo distinguir tres dimensiones y dejo planteadas cuatro preguntas.
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En primer lugar, como siempre, hay una dimensión personal. Una de las facetas más visibles de la actividad política es la búsqueda de cargos. Los candidatos en carrera ya han probado ser especialistas en esta materia. Todos cuentan con carreras políticas largas y exitosas. Aunque, formalmente, hay cuatro listas, la competencia real es entre los senadores Javier García y Álvaro Delgado (Luis Alberto Heber tiene menos apoyo y Carlos Enciso tiene otros objetivos). Para los principales aspirantes, en el plano personal, esta elección es realmente muy importante. Álvaro Delgado fue la mano derecha de Luis Lacalle Pou durante muchos años. Tuvo un excelente 2020 y se fue bien del gobierno. Sin embargo, salió malherido de la campaña electoral. Esta instancia, para él, es una oportunidad para medir su poder en la interna y, por qué no, también una revancha. Javier García también ha tenido diversas responsabilidades políticas de jerarquía. Pero su trayectoria reciente es la cara opuesta a la de su principal adversario: le fue mejor en la campaña electoral que en el gobierno.
Tres de los candidatos lideran corrientes internas compuestas de fracciones muy importantes dentro del Partido Nacional (PN). Es sabido que la política uruguaya es multinivel: compiten dos bloques; varios partidos; dentro de cada partido, diferentes fracciones; y dentro de las fracciones, dirigentes y activistas. Luis Alberto Heber lidera la lista 71 del viejo Herrerismo, muy venido a menos en 2024, pese a ser uno de los sectores más influyentes en la historia del nacionalismo. Álvaro Delgado, por su lado, cuenta con una gran red de dirigentes en todo el país, compuesta por Aire Fresco, D Centro, y tiene también el apoyo de Por la Patria. Los convencionales que decidirán quién habrá de presidir el directorio nacionalista fueron electos, dicho sea de paso, en el momento de mayor influencia de Delgado en la interna (junio de 2024). Javier García logró tejer una gran coalición interna e hizo converger la lista 40 con Alianza País. Hay que tener presente que esta megafracción tuvo un triunfo resonante en octubre de 2024. Desde el punto de vista ideológico no hay diferencias de fondo entre ellos, pero sí matices significativos, en un arco que va desde el liberalismo clásico (del Herrerismo), en un extremo, hasta las guiñadas hacia el centro (de Aire Fresco y cía.), en el otro. Entre ambos, Javier García y su gente.
La tercera dimensión, desde mi punto de vista, es la más interesante. ¿Qué puede esperarse de cada uno de ellos en caso de ganar la elección? Dicho de otro modo: ¿en qué medida la elección del presidente terminará incidiendo en las posiciones del PN? Me inclino a pensar que, en este sentido, las diferencias no son menores. Para empezar, el nuevo presidente del PN liderará el debate sobre las causas de la derrota de la Coalición Republicana (CR) en la elección del año pasado. No son pocos los blancos que asignan a Delgado una responsabilidad central, por sus características personales y sus decisiones de campaña. En segundo lugar, está en juego el perfil que asumirá el PN en la oposición. No es lo mismo Álvaro Delgado que Javier García. A ninguno de los dos se le escapa que le corresponde al PN un lugar protagónico como partido de oposición. Esto implica, obviamente, fiscalizar y criticar. Pero el estilo de Delgado es distinto al de García. Delgado confrontó mucho con el Frente Amplio (FA). Pero tiene una inclinación natural, instintiva, hacia el diálogo. A García, en cambio, se lo ve parado en las cuchillas, afilando las lanzas, con Sebastián da Silva a su lado.
El presidente del directorio podrá jugar un papel en otros debates. Hasta ahora, sobre lo que sigue, hemos escuchado poco. En primer lugar, cabe preguntarse en qué medida desde el directorio impulsará una autocrítica sobre acciones y omisiones del gobierno que lideró. El FA logró ganar en 2024 tras asumir algunos de sus fracasos en asuntos muy importantes en el lapso 2005-2020. La gestión de los nacionalistas y sus socios tuvo varios méritos. Pero también cometió errores, algunos de ellos graves. ¿Qué tiene para decirle a la sociedad uruguaya él, por ejemplo, sobre los diversos escándalos o sobre el clientelismo? En segundo lugar, recae en el nuevo directorio —y en particular, en su presidente— la responsabilidad de fortalecer al PN en todos los planos. La formación política constituye un capítulo especial. Uno de los problemas que enfrentó el PN durante su gobierno fue la falta de cuadros de confianza política con altos estándares de formación en gestión pública. El curso que lidera Lacalle Pou en el CED es una buena iniciativa pensando en el futuro. Pero los tiempos que corren exigen mucho más. En tercer lugar, corresponderá al nuevo presidente del nacionalismo liderar las negociaciones respecto a la eventual creación del lema Coalición Republicana. Es un debate que se viene, en el que tendrán que negociar con los demás interesados. Por último, me parece de la mayor importancia que, durante los próximos años, el PN comparta su punto de vista sobre qué innovaciones requieren las instituciones políticas uruguayas para preservarse de la recesión democrática global. Tiene antecedentes muy valiosos en su propia historia. Sin ir más lejos, Luis Alberto Lacalle Herrera, durante muchos años, dinamizó esta discusión e impulsó cambios de relieve, como la elección de jóvenes. ¿Qué planes tiene sobre este tema quien resulte electo? ¿Va a proponer una agenda reformista?
En la elección del sábado que viene hay mucho más que ambiciones personales (legítimas) y cuentas a cobrar (inevitables). Cuando se conforme el nuevo directorio, empezaremos a vislumbrar el PN de los próximos años, que quiere ir por la revancha en 2029. Delgado busca recuperar la confianza; García, subir un escalón en su carrera. Luchan por un nuevo cargo. Pero no por el cargo en sí. Al que le toque ganar tomará licencia sin goce de sueldo en el Senado para, como pidió Luis Lacalle Pou, dedicarse por completo a encabezar el PN. El que gane, asumirá una responsabilidad muy importante.