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Mercedes, departamento de Soriano, 10 de julio de 2040.(De nuestras agencias). Miles de habitantes del departamento de Soriano, procedentes de todos los pueblos, villas y ciudades del departamento, asistieron hoy a la toma de posesión del anciano intendente Guillermo Besozzi, quien en el mes de octubre cumplirá 79 años.
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La desbordante alegría popular que ha despertado este acontecimiento, no por serles familiar a los sorianenses, que han participado de la reelección de Besozzi siete veces (contando la de hoy), demuestra no solo la adhesión al viejo y querido líder político, sino asimismo uno de los métodos más eficientes para impulsar la popularidad de cualquier político.
En efecto, en la elección del año 2025, que fue la cuarta en su extensa trayectoria, don Guillermo gozaba no solo del aprecio de muchos habitantes del departamento, sino que había sido objeto de una cruel persecución por parte de una fiscal que no le tenía ninguna simpatía, por lo que, al descubrir un cúmulo de acciones tan discutibles como comprensibles por parte del intendente (las cuales, dicho sea de paso, fueron objeto de imputación pero no de condena, y se terminó archivando el expediente años más tarde), lo metió preso sin más trámite.
Tal vez nuestros lectores más jóvenes no recuerdan aquella alcaldada de la Policía, cuando —bajo órdenes de la fiscal— a Besozzi le pusieron una tobillera y lo mandaron preso, eso sí, con prisión domiciliaria.
Una anécdota de aquellos tiempos recuerda que el día de las elecciones municipales en el año 2025, la fiscalía, que no le sacaba el ojo de encima, le informó que si entraba a votar donde le tocaba (una dependencia de la intendencia), el hecho se consideraría ilegal y violatorio de las disposiciones que le impedían al “reo” ingresar, por cualquier motivo, a una oficina pública.
Besozzi no votó entonces, pero una mayoría aplastante de la población lo volvió a elegir para el cargo de intendente.
Se recuerda que, cuando en el mes de julio Besozzi se aprestaba a salir de su chacra con destino a la intendencia, para asumir el cargo, la fiscalía ordenó que el local central de la comuna fuera vallado y rodeado de alambres de púa, para impedir el atropello que venía planeando el intendente electo, y se apostó una formación de la Guardia Republicana en la puerta principal del edificio.
Besozzi asumió entonces en la sede del Club Remeros, rodeado de miles de simpatizantes, y permaneció allí a la espera de que el presidente Orsi mandara desarmar aquella ridícula trinchera.
La orden presidencial nunca llegó, porque el presidente expresó en declaraciones a la prensa: “Bueno, había que pensar bien lo resuelto por la fiscalía, claro, no sin apreciar que lo resuelto por la ciudadanía al reelegirlo también tenía su peso; y en fin, se trataba de un tema discutible que se analizaría en el correr de estos días”.
El rocambolesco episodio concluyó con el alejamiento progresivo de los soldados, el levantamiento de las vallas y los alambrados, y la orden de fiscalía de vigilar de cerca al sospechoso, siguiéndolo en todas sus recorridas por el departamento y levantando actas de cada una de sus decisiones, las que serían certificadas por escribano público.
Cuando Besozzi se presentó de nuevo a la reelección en el 2030 (ya bajo la presidencia de Carolina Cosse, y con Jorge Díaz como secretario de la Presidencia, y Alejandro Pacha Sánchez designado embajador en Brasil), la fiscal Alciaturi, que ya había sido rehabilitada tras el sumario del que había sido objeto y designada fiscal persecutoria permanente, con circunscripción específica en el departamento de Soriano, encontró que a Besozzi le habían hecho un asado de homenaje en un campo vecino, al cabo del cual le habían regalado un cuchillo criollo con mango de plata y oro en reconocimiento por su gestión.
La fiscal entendió que se trataba claramente de un presunto delito de cohecho calificado y mandó buscar al potencial delincuente, acusándolo asimismo de haberle llevado un regalo a una jovencita hija de un matrimonio amigo, que festejaba sus 15 años en una fiesta familiar. Expresaba el dictamen fiscal: “Es sospechoso que el imputado gaste dinero presumiblemente público para comprarles regalos a los hijos de sus correligionarios, lo cual constituye un mal uso, potencialmente delictivo, de las finanzas públicas”.
En oportunidad del asado antes mencionado, Besozzi ya se había marchado rumbo a su chacra, pero en el camino encontró un piquete de la Policía Caminera, que lo detuvo y lo trasladó engrillado a la Jefatura de Policía, donde quedó detenido dos días, hasta que la Fiscalía de Corte autorizó su liberación temporaria.
Besozzi resultó reelecto en el 2035, con el 92% de los votos emitidos en el departamento, y cuando los policías enviados por la fiscal Alciaturi (que había sido confirmada en su importante cargo por la presidenta Blanca Rodríguez) fueron a buscarlo para llevarlo preso por haberle regalado un cordero de su propiedad a un vecino de la chacra que cumplía 80 años (que la fiscal consideró un caso claro de malversación de fondos, bajo la presunción de que los ovinos de su establecimiento eran de dudoso origen, por no haberse reportado sus certificados de origen), el que se interpuso fue el pueblo de Soriano.
Una masa de correligionarios, amigos y partidarios del intendente, al mejor estilo Fuenteovejuna, le cortaron el paso al patrullero, sacando de adentro a los policías e incendiando luego el vehículo policial al grito de “¡basta de persecutas, ya no bancamos más!” y “¡se siente, se siente, Guillermo intendente!”.
Fue en este clima de apoyo irrestricto del pueblo que se llevaron a cabo las elecciones del año 2040, en las que Besozzi volvió a arrasar en las urnas, mal que le pesara a la anciana fiscal Alciaturi, que había rechazado su jubilación para seguir persiguiéndolo al potencial delincuente, hasta que terminara condenado y tras las rejas de la cárcel.
No obstante, con una fina percepción de que Besozzi no solo era popular por su efectiva gestión municipal, sino también porque las persecuciones no habían hecho sino aumentar su popularidad, la presidenta Rodríguez ordenó que no lo fueran a detener ni a llevarlo preso.
Para tranquilidad de la fiscal (que llegó a escribir en sus redes sociales que a Besozzi no habría que llevarlo preso, sino que habría que fusilarlo), don Guillermo afirmó, tras su triunfo electoral, que estaba dispuesto a no volver a presentar su candidatura en el 2045 y que se retiraría de la vida política para dedicarse a sus hijas y a sus nietos.