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    La defensa de la vida

    ¿Qué clase de “seres vivos” se tiene en mente cuando se habla de “defender la vida”?; ¿es que acaso esos legisladores a favor de “la vida” en la discusión sobre eutanasia piensan que la vida es exclusividad humana?

    Columnista de Búsqueda

    Se votó este martes 12 en la Cámara de Representantes el proyecto de ley que autoriza la eutanasia a personas (mayores de edad y plenamente capaces mentalmente) que tengan enfermedades incurables o estén en una etapa terminal con dolores “insoportables”, siempre bajo estricto control legal y médico. La discusión sobre este tema viene desde la legislatura pasada, donde la propuesta presentada en su momento también había sido votada en la Cámara Baja, pero no contó después con la aprobación en el Senado. Esta vez, todo parece indicar que la ley va a ser aprobada antes de fin de año.

    El debate oscila entre el derecho a decidir sobre el final de la propia vida, por un lado, y la defensa a ultranza de la vida a pesar del sufrimiento, por otro. En cierta forma se acerca a los debates por la legalización del aborto, donde lo que está en juego son las distintas posturas sobre los derechos individuales y la autonomía corporal, la mirada moral sobre la idea de terminar con una vida y el rol del Estado en todo esto. Durante la discusión en el Parlamento (que duró más de 12 horas), se mencionó incluso que se trataba de un debate entre “progresistas y conservadores”. Pero, frente a un debate que provoca tanta controversia, me pregunto por qué no se suelen escuchar este tipo de discusiones sobre “defensa de la vida” cuando las vidas no son humanas.

    La Ley de Protección, Bienestar y Tenencia de Animales (18.471), del año 2009, establece en el artículo tercero que el sacrificio de animales (que no estén destinados a la alimentación, a actividades productivas o a ritos religiosos) solo podrá realizarse “para poner fin a sufrimientos producidos por vejez extrema, lesión grave o enfermedad incurable o cualquier otra causa física irreversible” sin perjuicio de aquellas acciones vinculadas a la defensa propia o de un tercero. La idea de la ley es ayudar a esos animales (los que se salvaron de ser usados en ritos religiosos o en actividades productivas) a morir sin sufrimiento cuando la muerte es inevitable.

    Sin embargo, es muy común que la gente busque eutanasiar perros o gatos sin que sea realmente necesario. Por ejemplo, ante una insuficiencia renal, porque el animal “se hace pichí”, o porque quedó ciego, o mordió a alguien o porque desarrolló síntomas de demencia. Pero estas no son condiciones que merezcan la muerte, son simplemente situaciones que requieren de más carga de cuidados para los humanos responsables, situaciones que “dan más trabajo” o que los hacen sentir que “ya no es como antes” la interacción con ellos.

    Pienso entonces cómo resulta tan fácil matar algunas vidas mientras otras se defienden a capa y espada. “¿Qué es lo que nos lleva a cada uno a preservar la vida del otro?”, se pregunta la filósofa estadounidense Judith Butler en su libro La fuerza de la no violencia (2020). No lo pregunta solo para analizar cuándo y dónde empieza la vida o cómo debe terminar, sino para poner sobre la mesa la cuestión de “qué vidas cuentan como tales”. Así, Butler reflexiona sobre aquellas vidas que merecen un “duelo” y las que no y afirma que hay una “desigualdad radical de la distribución de duelidad”.

    El filósofo francés Baptiste Morizot se refiere a la crisis ecológica que atraviesa el planeta como una crisis de sensibilidad. “Un estudio reciente demuestra que un niño norteamericano de entre cuatro y 10 años es capaz de reconocer y distinguir, en un abrir y cerrar de ojos, mas de mil logotipos de marcas, pero no está en condiciones de identificar las hojas de 10 plantas de su región”. Morizot afirma que hemos perdido hasta la capacidad de nombrar las relaciones que tenemos con los seres vivos.

    ¿Qué clase de “seres vivos” se tiene en mente cuando se habla de “defender la vida”? ¿Es que acaso esos legisladores a favor de “la vida” en la discusión sobre eutanasia piensan que la vida es exclusividad humana? Entonces, los animales, los insectos y otros organismos vivos, ¿no son formas de vida que merecen protegerse? Reflexionar sobre los alcances de la noción de vida en un debate tan necesario como el de eutanasia nos invita a pensar más allá de lo humano, con el mismo respeto hacia todas las formas de vida del planeta.

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