• Cotizaciones
    sábado 21 de febrero de 2026

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
    $ Al año*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
    $ por 3 meses*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
    stopper description + stopper description

    Tu aporte contribuye a la Búsqueda de la verdad

    Suscribite ahora y obtené acceso ilimitado a los contenidos de Búsqueda y Galería.

    Suscribite a Búsqueda
    DESDE

    UYU

    299

    /mes*

    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá

    Peligro de incendio

    El asunto central es qué tan sólida es la democracia más allá de los actos eleccionarios, y Uruguay está bien posicionado en ese sentido, al menos con respecto a la región

    El momento ha llegado. Estamos a tres días de que se celebren otras elecciones nacionales, las novenas desde la restauración democrática en 1984. Cuatro décadas, 40 años ininterrumpidos de urnas y alternancia de partidos políticos y presidentes en el poder en Uruguay. Un hito histórico y una señal de lo que somos, de nuestra mayor riqueza.

    Más allá de eso, todos los analistas, políticos, periodistas y la mayoría de la población coinciden en señalar que esta ha sido la campaña más fría y aburrida de las últimas décadas. No hay ningún candidato que deslumbre ni grandes discusiones ideológicas ni demasiado despliegue en las principales ciudades del país y mucho menos en las pequeñas localidades. El ruido estridente que siempre caracterizó a los meses previos a una elección nacional se transformó en un zumbido, que se siente, pero como si fuera lejano.

    Quizá esa sea una señal de los nuevos tiempos y no necesariamente está mal que así sea. La política ya no genera el interés que provocaba hace algunos años. Cambiaron las generaciones, los protagonistas, los intereses y cambió el Uruguay. Son otros los asuntos que motivan y que entusiasman.

    Hace unos días, comentando esta nueva realidad con un expresidente protagonista central de las cuatro décadas de democracia uruguaya, nos decía que no es para alarmarse, que países como Estados Unidos o algunos de los principales de Europa viven hace mucho tiempo las elecciones sin demasiada pasión. “Se puede pasar más de una semana en Nueva York en un año electoral sin siquiera enterarse de que hay elecciones”, ponía como ejemplo.

    El asunto central es qué tan sólida es la democracia más allá de los actos eleccionarios, y Uruguay está bien posicionado en ese sentido, al menos con respecto a la región. Esto no quiere decir que no haya algunas luces amarillas como para atender. De hecho, los indicadores del Latinobarómetro, que se presentan cada año sobre el tema, muestran un crecimiento del porcentaje de uruguayos afines a un eventual gobierno autoritario, pero siguen siendo una mínima porción de la población (el 9%, el más bajo en el continente).

    Uruguay tiene un conjunto de partidos políticos muy sólidos, dos de los cuales son de los más antiguos del mundo, y una cultura cívica muy expandida y celebrada. Sus tres colectividades políticas principales gobernaron desde 1984: tres veces el Partido Colorado, tres el Frente Amplio y dos el Partido Nacional.

    Cambiaron los presidentes, las coaliciones políticas a cargo del poder, los ministros, los Parlamentos, las principales autoridades del Poder Judicial, pero no el respeto a los valores democráticos fundamentales y a las principales reglas de juego, que rigen a nuestro país y que nos han convertido en una isla regional.

    Aquí son los presidentes quienes entregan la banda presidencial a sus sucesores, y sus equipos coordinan durante meses con quienes tomarán la posta en el ejercicio del poder para realizar una transición ordenada. No hay sorpresas al respecto. Así ha sido en los últimos 40 años. Ni Argentina ni Brasil, para poner los ejemplos más cercanos, pueden decir lo mismo.

    Esta elección no parece que vaya a ser la excepción en ese sentido. Por más que en los últimos días haya subido la temperatura, son muy pocos los que realmente creen que lo que está en juego son los valores democráticos. Gane quien gane, esos cimientos están a buen resguardo. El problema puede venir por las reglas de juego. Pero no con relación al partido triunfante, sino al plebiscito previsional, que también se celebrará el domingo 27. Ese sí que, de ser aprobado, cambiaría mucho de lo hecho desde hace al menos tres décadas, como ya hemos sostenido más de una vez en esta página editorial.

    Por eso es fundamental que tanto los dirigentes políticos como los sindicales vinculados al Frente Amplio que estén en contra de esta iniciativa lo dejen muy en claro en estas horas para tratar de incidir en el resultado. La responsabilidad con el país debería estar por encima de las lealtades internas, que finalmente se pueden resquebrajar ante una derrota que hará más poderosos a los que sueñan con desplazar del poder sindical y político a los más moderados.

    Para tener una idea de los riesgos, basta solo con elevar un poco la mirada y dirigirla al otro lado del Río de la Plata. Algo que siempre destacan los inversores extranjeros y también los empresarios uruguayos es la madurez del sistema sindical local en comparación con Argentina. Acá nunca llegan a incendiar la pradera, dicen. Por ahora. Porque hay un fósforo que se está acercando a un pasto que parece estar rociado de combustible. Este es el momento de apagarlo.

    // Leer el objeto desde localStorage