Es la primera mujer en ocupar la subsecretaría del Ministerio del Interior, un ministerio muy masculinizado. ¿Qué legado le gustaría dejar?
Edad: 54 • Ocupación: Subsecretaria del Ministerio del Interior • Señas particulares: Le dicen que se parece a Lady Di, le gusta manejar en ruta a la noche, cuelga la ropa clasificándola por color, tamaño y persona
Es la primera mujer en ocupar la subsecretaría del Ministerio del Interior, un ministerio muy masculinizado. ¿Qué legado le gustaría dejar?
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáSí, soy la primera mujer designada por el presidente de la República como titular en este cargo. Como disruptivo, me gustaría que, desde mi gestión, se vieran cambios en lo que tiene que ver con el cuidado de los recursos humanos. Una Policía Nacional, un Ministerio del Interior más fortalecido en sus aspectos de bienestar, algo en lo que ya estamos trabajando.

También fue la primera profesional universitaria de su familia. ¿Qué reflexión le merece hoy, mirándolo con perspectiva?
Me recibí en el año 96. Entré a la Facultad de Ciencias Económicas en el 89. Mi mamá es maestra, pero como profesional universitaria fui la primera. Hoy, siendo madre y teniendo hijas en facultad, reconozco el esfuerzo que hacen las familias para que sus hijos puedan dar ese salto. Muchas veces es tan solo apoyo emocional. Cuando entré a facultad mis padres no sabían cómo era la exigencia de la universidad, la intensidad del estudio, las horas que necesitábamos estar fuera de casa, tanto en clase como estudiando. Además, empecé a trabajar de muy joven, entonces también tuve que compatibilizar eso. Termina siendo un logro de toda la familia.
Nació en La Blanqueada y es hincha de Nacional. ¿Es muy fanática o es más una tradición?
Toda mi familia está vinculada a Nacional. Soy hincha por tradición, pero la verdad que es un club que me mueve. Mis hijas también son hinchas. La del medio es fanática y socia. Muchas veces me pide que la acompañe, pero en este rol no se me hace tan fácil. Mi hijo más chico, el varón, es de Peñarol, como el padre.
Se define como franciscana. ¿Por qué?
Me eduqué en la parroquia del barrio, Tierra Santa, donde en aquel momento estaban los franciscanos. Ahí fui bautizada y tomé la primera comunión, ya estando en liceo. De niña había ido, pero no me sentí cómoda, y mis padres no me obligaron. Estando en el liceo tomé la decisión de volver, tomé la primera comunión, me confirmé, fui catequista y estuve en grupos de oración. Luego empecé a cuestionarme sobre la institución y tuve un alejamiento. Pero más allá de eso, siempre tuve el corazón en san Francisco de Asís, siempre me consideré franciscana. La historia de san Francisco y el leproso siempre me ha acercado mucho a los más vulnerables, a aquellos que nadie quiere ver o acercarse, esa otredad.
¿Tiene algún hobby?
Actualmente no tengo mucho tiempo, pero hago pilates en el tiempo que puedo. Me encanta leer y vivo escuchando música. También me gusta mucho cocinar. Mi hija más grande es diabética y la del medio es celíaca, entonces tuve que reinventarme en la cocina. Yo, además, soy vegetariana, entonces tengo que encontrar recetas que podamos comer las tres. Es algo que hago como un acto de amor a la familia y que disfruto mucho.
¿Por qué es vegetariana?
Hace unos años empecé con un tema de salud. Estaba sufriendo bastante y decidí hacer la dieta Clean, que no dice que hay que dejar de comer carne, pero como no era algo que me gustara tanto, decidí sacarla durante esos 20 días que dura la dieta. Cuando terminé y volví a incorporarla de a poco, me di cuenta de que me hacía mal y la dejé definitivamente. Después fui leyendo sobre dietas vegetarianas y siguiendo personas que por filosofía son vegetarianas y me di cuenta de lo que contamina la industria cárnica y el maltrato animal.
Es muy ordenada. ¿En qué se manifiesta?
En mi casa rezongo bastante por el desorden. A veces, para no discutir demasiado con mis hijos, cierro puertas y no miro los espacios privados. Me fijo en detalles que la gente ni miraría, como el papel higiénico o la toalla bien colgada. Para lavar ropa, la clasifico por colores, y luego para colgarla también, la clasifico por colores, por orden de tamaño y por persona, para que quede tendida de forma armoniosa.
¿A qué le recuerda el término limpieza de block quirúrgico?
(Se ríe) Es un término que inventó una de mis hijas un día que entró al cuarto que acababa de terminar de limpiar. “¡Parece un block quirúrgico!”, me dijo, impresionada de lo limpio que había quedado. A partir de ahí, la broma quedó en la familia. Mis hijas dicen que cuando termino de limpiar, queda todo pronto para operar a corazón abierto. Ahora no tengo mucho tiempo, pero me gusta la limpieza profunda.
¿Qué actividad le gusta compartir con sus hijos?
Con Inés, que es la más grande, tiene 24, compartimos mucha militancia. Ella milita en la juventud de la Vertiente Artiguista. Con Alina, que tiene 23, compartimos el gusto por la cocina, aunque nunca cocinamos juntas. Nos acompañamos: si ella cocina, yo le converso, y viceversa. También comparto el cuadro de fútbol. Y con el chiquito, que tiene 11, compartimos los juegos. Me tuvo que enseñar a jugar a los juegos electrónicos. Soy un desastre, pero he hecho todo el esfuerzo del mundo para aprender. Felipe es un niño pero se interesa por el mundo, hace preguntas interesantes, entonces solemos tener una conversación muy linda. También le encanta salir a comer solo conmigo. Entonces, cuando podemos, nos escapamos.