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El gobierno analiza la incidencia del factor geopolítico para definir compra de patrulleras oceánicas
Al menos cinco países expresaron interés en vender los buques a Uruguay: España, China, Estados Unidos, India e Israel
Yamandú Orsi, Sandra Lazo y José Luis Elizondo pretenden que la Armada adquiera nuevas patrulleras oceánicas (OPV) durante el actual período de gobierno.
“Vivimos un cambio de época”, dijo el presidente Yamandú Orsi el 2 de marzo ante la Asamblea General. “El comercio dejó de ser solo comercio. Hoy es geopolítica”, expresó. Y la geopolítica es un factor que influye en la definición que tome el gobierno sobre las dos patrullas oceánicas (OPV, por sus siglas en inglés) que compre para suplantar a los buques no adquiridos a Cardama.
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El escenario cambió en los últimos meses. Cuando el gobierno de Luis Lacalle Pou firmó la compra de las OPV al astillero español, la situación regional y mundial era otra. Si la venta de armamento militar, como estas embarcaciones, tiene un componente geopolítico en cualquier circunstancia, en las actuales —en medio de la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán, con otros implicados y la creación por parte de Donald Trump de un grupo regional de cooperación militar para combatir el narcotráfico— ese factor pesa más. Cuánto pesará aún está a estudio de Presidencia y el Ministerio de Defensa Nacional.
Defensa, por el momento, está definiendo las características del barco que pretende adquirir. Los buques diseñados por Cardama preveían un cañón de 30 milímetros en la proa y dos ametralladoras en las bandas de 12.7 milímetros. Sin embargo, en el ministerio entienden que ese cañón que se le encargó a Cardama no es necesario, informó una fuente de Presidencia a Búsqueda. No quieren un buque de guerra, sino una patrulla para combatir el narcotráfico y la pesca ilegal, entre otros delitos.
Más allá de estas especificaciones, relacionadas con el costo final que puedan tener los barcos, las propuestas comenzaron a llegar. De acuerdo a la fuente de Presidencia, al menos cinco países expresaron interés en proveer patrullas oceánicas a Uruguay: España, China, Estados Unidos, India e Israel.
El proceso de compra que se elija definirá el peso que se le dará al factor geopolítico. Si se hace un llamado a licitación, este aspecto queda de lado, porque no es mensurable. Las alternativas que habilitan mayor discrecionalidad son un concurso de precios, una compra directa por excepción, una donación o, incluso, armar uno de los barcos en Uruguay, una opción que luce lejana, pero no está descartada.
El secretario de Presidencia, Alejandro Sánchez, dijo la semana pasada en entrevista con Búsqueda que “la geopolítica incide siempre, y más en estos tiempos, pero Uruguay es un país soberano y va a tomar las decisiones soberanamente, sin presiones de ningún tipo”.
La ministra de Defensa, Sandra Lazo, sostuvo en diálogo con Búsqueda que “son múltiples los elementos a tomar en cuenta para una decisión de tal porte” y agregó que el elemento geopolítico está presente “en tanto las reglas son claras”. En ese sentido, acotó: “Mantenemos relaciones internacionales equilibradas, multilaterales, respetamos el derecho internacional, participamos en diversos espacios internacionales”. La titular de la cartera remarcó que este análisis es permanente en las definiciones que se toman en Defensa. Lazo no precisó qué mecanismo de compra adoptará el gobierno.
Por su parte, el coordinador de la bancada de senadores del Frente Amplio, Óscar Andrade, considera más conveniente el llamado a licitación que otros mecanismos. “La forma de tener resuelto esto, con mucha tranquilidad en términos de transparencia y presiones internas y externas, es (abrir) una licitación y el que gane gane”, dijo el senador comunista a Búsqueda, aunque aclaró que aún no lo conversó con los legisladores que integran la Comisión de Defensa Nacional de la Cámara de Senadores ni con jerarcas del ministerio.
La participación estatal en la adquisición de las OPV
Tras la rescisión del contrato con Cardama para la compra de dos patrullas, el Poder Ejecutivo busca transitar un proceso de compra seguro, en el que estén involucrados los Estados participantes, ya sea como vendedores o, de cierta manera, garantes de la venta.
Una de las patrulleras oceánicas construidas por Navantia, un astillero español que propuso fabricar buques para Uruguay.
Navantia
España, por ejemplo, anunció que no ofrecerá sus bases militares a Estados Unidos para atacar a Irán, lo que provocó la amenaza de Trump. Uruguay también ha adoptado una postura neutral en el conflicto. A este alineamiento se suma que el presidente español, Pedro Sánchez, se reunió en julio de 2025 en Chile con Orsi, Gabriel Boric, Gustavo Petro y Luiz Inácio Lula da Silva para advertir sobre las “amenazas” a la democracia. Ese mismo mes, Sánchez visitó a Orsi en Montevideo.
La oposición uruguaya también valora el impacto geopolítico que podría tener la compra de las patrullas. El 10 de diciembre, durante una interpelación a Lazo, el senador nacionalista Javier García acusó al Frente Amplio de querer “destruir” la compra a Cardama para privilegiar una oferta de China.
En el gobierno anterior, un astillero estatal del gigante asiático logró el mejor puntaje en la licitación para la compra de las OPV, que terminó siendo declarada desierta. El senador y exministro de Defensa destacó que el gobierno de Lacalle Pou decidió no aceptar la oferta china porque excedía “ampliamente” el costo previsto.
Un mes después, el diputado blanco Gabriel Gianoli, presidente de la Comisión de Defensa de la Cámara Baja, alertó por una “llamativa alianza estratégica” entre China y Uruguay en defensa.
El Escudo de las Américas fue lanzado el fin de semana en uno de los resorts de Trump, ubicado en la ciudad de Doral, en el estado de Florida. Entre los países que no fueron invitados estuvieron Brasil, Colombia, México y Uruguay, todos gobernados por presidentes alineados con la izquierda.
La posición de la Armada
En este contexto, desde la Armada Nacional insisten en la importancia de que la fuerza disponga de buques para reforzar una flota que necesita medios modernos y con capacidad de fuego en alta mar, para combatir delitos como la pesca ilegal, el narcotráfico, la contaminación y el contrabando.
El comandante en jefe de la institución, José Luis Elizondo, concurrió el lunes 9 a la Comisión de Defensa Nacional del Senado, donde explicó los problemas operativos que presentó uno de los buques incorporados recientemente a la flota, el ROU 10 Huracán, transferido a Uruguay por Corea del Sur en 2024.
Se trata de una de las embarcaciones más rápidas de la Armada. Está equipada con un cañón de 40 mm, dos cañones de 20 mm y ametralladoras, por lo cual fue originalmente incorporada al puerto de La Paloma para tareas de combate a la pesca ilegal, vigilancia de fronteras y operaciones de búsqueda y rescate. Sin embargo, posteriormente fue trasladada a Montevideo.
“Nuestra primera intención, sin duda, fue colocarla en esa zona, pero realmente el estado del mar que se crea en esa zona es demasiado para el porte de la embarcación (...). Para el este precisamos un tonelaje mayor”, indicó Elizondo ante los legisladores.
Tras su intervención tomó la palabra García, quien lanzó una crítica al gobierno por cancelar la compra de las patrulleras a Cardama. “Me voy a tomar el atrevimiento de traducir lo que acaba de explicar el comandante Elizondo. Cuando dice que se requiere un tonelaje mayor, él no lo dice, pero lo digo yo: actualmente la Armada Nacional no cuenta con ello. Todos sabemos que el recurso que se necesita —el comandante no lo dijo, pero lo agrego yo— para cuidar esa área del océano es de 1.500 toneladas para arriba, que son las OPV”.
El interés de España
El rey de España, Felipe VI, preside el patronato de la Fundación Carolina, que tiene participación público-privada y busca estrechar los lazos, principalmente académicos, de ese país con Iberoamérica. A fines de febrero, la directora de la fundación, Érika Rodríguez, visitó Montevideo para reunirse con exbecarios. Habló entonces con Búsqueda sobre los propósitos de la fundación y, al ser consultada sobre la industria naviera, respondió que para España es “importante” la venta de barcos, “sobre todo militares”, a socios como Uruguay.
Rodríguez definió los astilleros como “un activo estratégico”, recordó que “la industria china irrumpió muy fuertemente” en ese sector, lo que llevó a que “los astilleros españoles sufrieran pérdidas importantes en la demanda” de embarcaciones. “No solamente es comercio y precios”, planteó, sino que es “geopolítica”, en el sentido de “quiénes son tus socios, en los que confías para mandar a hacer las cosas más importantes para ti, como aquellas que van a garantizar la estabilidad y la seguridad de tus ciudadanos”.