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Penadés habla de las llamadas de Lacalle Pou a su familia, del “comportamiento miserable” de otros dirigentes y lanza un aviso: “Saben que sé cosas”
El exsenador Gustavo Penadés sostuvo que fue “general la borratina” de dirigentes tras su encierro; señaló que algunos “aprovecharon” su “caída” y avisó: “Muchos saben que sé cosas, que no las voy a revelar jamás, pero que tendrían que tener mucho más cuidado a la hora de hablar”
En entrevista con Búsqueda desde la cárcel, el exsenador del Partido Nacional, Gustavo Penadés, dice que casi no mantiene vínculos con dirigentes blancos, pero destaca algunas excepciones y valora que el expresidente Luis Lacalle Pou se haya comunicado con su familia en “reiteradísimas oportunidades” para “interesarse” por ellos. A su vez, señala “comportamientos miserables” de otros excompañeros. Y aunque aunque aclara que “no es una amenaza”, avisa: “muchos saben que sé cosas” y "tendrían que tener mucho más cuidado a la hora de hablar".
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—Soy blanco, voy a morir blanco y mi partido es el Partido Nacional, al que le debo todo. Que la borratina haya sido general, salvo algunas distinguidas excepciones que han hablado con mi familia... Luis Lacalle Pou ha hablado con mi familia en reiteradísimas oportunidades; Luis Alberto Heber también. O sea, yo no podría hablar mal de ellos nunca en ese sentido.
—¿Ellos han estado en contacto con su familia para interesarse por usted?
—Para interesarse por mí, pero para interesarse por mi familia. Yo no he vuelto a hablar con ninguno. Entiendo que los delitos generan un rechazo. Hay algunos que políticamente se aprovecharon de mi caída. Eso ni que hablar.
—¿Quiénes?
—No importa. Pero la 71 se desarmó, entonces, todo eso fue para algún lado. Hay algunos que han emitido juicios de valor en las redes sociales o en algún lado que realmente no me los voy a olvidar jamás. Gente que se comportó de una manera miserable.
—¿Dirigentes del Partido Nacional?
—Sí, por supuesto.
—¿Sebastián Da Silva?
—No lo dije yo. A ver, Graciela Bianchi, Beatriz Argimón. ¿Qué necesidad se tenía de, luego de haberme levantado los fueros, expulsarme del Senado? ¿Y cuáles fueron los argumentos? Porque se habla de desarreglo de conducta. ¿Cuál es mi desarreglo de conducta si no estoy condenado? O sea, violaron la Constitución flagrantemente solamente por el hecho de quedar bien, porque yo ya estaba desaforado.
—Fue una señal.
—Una señal política nada más ni nada menos que echando del Senado a un legislador que llegó por los votos del pueblo. Es un mensaje jodido.
—Es un mensaje para las víctimas también, de creerles.
—Bueno, entonces, si es así, es parte de la victoria que lograron. Las víctimas, las supuestas víctimas, tienen que esperar el final del juicio para ver si soy culpable o no. Y no antes, porque ahí, si no, vamos a lo que hablábamos hace un momento: el jacobinismo digital. Creo que muchos no llaman por vergüenza, pero no le guardo rencor a nadie. Acá mismo me lo planteé, porque me ha dado mucho para reflexionar y no le guardo rencor a nadie. Pero yo hubiese actuado como siempre actué, de otra manera. Y muchos de ellos saben que con ellos actué de otra manera. Y muchos saben que sé cosas, que no las voy a revelar jamás, pero que tendrían que tener mucho más cuidado a la hora de hablar. Pero no es una amenaza.