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    “Me equivoqué haciendo, trabajando”, dice Irene Moreira, que mantiene viva “la llama” de Cabildo Abierto

    “Del ministerio salí con las manos limpias y los bolsillos vacíos”, dice la exministra de Vivienda y cuestiona al expresidente Luis Lacalle Pou: “No fui medida con la misma vara que se midió a otros ministros y otras situaciones”

    Irene Moreira dice que “la llama está prendida”, que se “sopla y el fuego arde”. Tras varios meses alejada de la primera plana de la política, mira hacia adelante con la intención de reorganizar Cabildo Abierto y de ser “la lancera” de su marido, el presidente del partido, Guido Manini Ríos, que este jueves 6 tiene previsto reunirse con el presidente de la República, Yamandú Orsi, para negociar la aprobación de la Rendición de Cuentas.

    Como ministra de Vivienda, intervino para intentar entregarle una casa a una militante de Cabildo Abierto. Asume su error, “un pequeño detalle” que, dice, opacó el aggiornamento que logró en esa cartera. Lo asume desde su estudio jurídico, en un primer piso con vista a la avenida 18 de Julio, en plaza Cagancha, donde recibió a Búsqueda para repasar su gestión y el presente de su partido.

    Fue edila en Artigas por el Partido Nacional, ministra de Vivienda en el gobierno de Luis Lacalle Pou y luego senadora. Hoy dice que “vive” en la ruta 5, entre Montevideo y Artigas, donde está radicado su padre y parte de su familia.

    Prefiere no mirar para atrás, dice que tiene el foco “en los problemas de la gente”. Pero al ser consultada sobre su gestión en el Poder Ejecutivo, no evade las preguntas. “Del ministerio salí con las manos limpias y los bolsillos vacíos”, resume, y desliza una crítica a Lacalle Pou: “No fui medida con la misma vara que se midió a otros ministros y otras situaciones”.

    En mayo de 2023 renunció al Ministerio de Vivienda a raíz de un pedido del presidente Lacalle Pou. Volvió al Senado y luego fue candidata a senadora, pero Cabildo Abierto no logró una banca en esa cámara. Desde entonces ha tenido algún problema de salud y ha mantenido un perfil mucho más bajo del que tenía hace tres años. ¿Cómo ha vivido estos últimos años?

    —Es correcto el racconto. Sí, puede haber sido un poco bajar el perfil, pero nunca hemos dejado de trabajar. Siempre hemos estado recorriendo, tanto el interior como Montevideo, conversando con la gente. Así que el movimiento ha continuado.

    —En retrospectiva, ¿qué le queda de estos últimos años?

    —Una gran experiencia vivida, con errores y con aciertos. Creo que los aciertos fueron más que los errores. Así que con mucha fe y con ganas de seguir peleando, porque las necesidades son muchas, desde la inseguridad hasta la vivienda, la droga, la deuda... Esos problemas aún no están resueltos.

    —¿Hace una autocrítica de lo que fue el nacimiento y la explosión de Cabildo Abierto hasta el presente?

    —Bueno, Cabildo Abierto justamente surge por una necesidad. Viene a ocupar un lugar que no ocupaba nadie, con la figura de un líder que tenemos, que es Guido Manini obviamente. Y esas necesidades, las banderas de este partido de Manini, siguen tan vigentes como antes. El tema de la usura, por ejemplo. Hasta que Manini no salió a la cancha, nadie hablaba de la usura. Y hay medio país endeudado. Hoy hay una violación concreta de la Constitución. Por eso tenemos que seguir peleando para darle solución al pueblo.

    —¿Por qué, si esos problemas siguen estando, no lograron encantar nuevamente en las últimas elecciones?

    —Fueron múltiples las razones: ya no éramos la novedad, el gobierno desgasta, éramos un partido inexperiente. De todos los que rodeaban a Guido, la que tenía, entre comillas, algo de política era yo, que había nacido militando. Pero el resto, casi nadie: nuevos sujetos que ingresaron al ruedo político, que usaban nuestras banderas también, que comían de esa canasta, de ese plato. Y después, un poco, la interna del partido, que como gato nuevo a veces gruñe demasiado. Hubo que empezar a armar eso y nos distorsionó un poco, pero hoy estamos con gran firmeza, con muchas ganas de hacer. (El 18 de julio) se entabló la Asamblea Federal, que es algo nuevo, que fue votado en la última convención, y eso genera un gran dinamismo. Además, se escuchó la voluntad del interior. Vinieron de todos los departamentos.

    —Dijo que hubo errores, pero que los aciertos fueron más. ¿Cuáles fueron los principales errores y los principales aciertos?

    —En lo personal, ustedes saben lo acaecido el 5 de mayo del 2023 (cuando anunció su renuncia). Eso es un pequeño detalle, en el sentido de que fue muy chico comparado con todo lo que se hizo en el ministerio. Hoy tú sales a la calle y ves una cantidad de edificios nuevos que dicen Sistema Público de Vivienda; esos son los carteles de nuestra administración. Generamos un aggiornamento de las políticas que había en el ministerio. La semana pasada tuve una reunión con cooperativistas y me reconocieron. Esta ministra fue la que dio la firma para bajar la tasa de interés de las cooperativas. Se bajó de un 5,6%, y en algunas hasta un 7%, a un 2%. Eso era un tema de justicia. Peleé y lo logré. Eso significa plata que no aportás. Después hubo una revolución muy grande en los sistemas constructivos, para poder construir con sistemas alternativos. Cuando empecé a hablar de la construcción de casas de madera, me miraban como (pensando): “¿qué está diciendo esta loca?”. Y hoy es una realidad. Se inauguró la policlínica que habíamos puesto como plan piloto. Se inauguraron las viviendas de madera de Mevir, en Rivera, Artigas y Durazno. Se podía construir solamente a través del DAT, el Documento de Aptitud Técnica, y nosotros aggiornamos eso con el CIR (Certificado de Incorporación al Registro). Si tú traías un sistema constructivo de otro país, pero tenías todos los estudios realizados en ese país, bueno… así como podés estudiar arquitectura en Brasil y venir acá y revalidarla, con ese sistema constructivo podías hacer lo mismo. Eso ahorraba tiempo y dinero, pero sobre todo democratizamos la construcción. La construcción estaba en un grupo selecto de empresas constructoras y nosotros creamos un plan, que era Sueños en Obra, que permitía justamente a las pequeñas y medianas empresas poder trabajar y darles movimiento en el interior del país. Logramos tener un máximo número de viviendas promovidas y eso es lo que hoy se ve. Después de tres o cuatro años que salimos del ministerio, todavía siguen las políticas y siguen construyéndose viviendas de esa época. Las cosas no se hicieron mal; se hicieron bien y por algo se siguen haciendo.

    —Recién enumeraba los logros de su gestión y habló de un “detalle”, pero ese detalle es el que la deja afuera del gobierno. ¿Se arrepiente de haberlo hecho?

    —Dije “detalle” en el sentido de todo lo que enumeré. No fue un detalle. Se basó en un decreto del año 2009, que siempre lo usaron. Yo asumí la responsabilidad en su momento, la asumo ahora, pero eso está en el pasado. Quiero mirar para el futuro.

    —La Junta de Transparencia y Ética Pública (Jutep) recibió un informe de su oficina jurídica sobre la adjudicación de viviendas durante su gestión en el ministerio. Telenoche informó en marzo que está a la espera de sus descargos para continuar con la evaluación y emitir un dictamen. ¿Ya presentó sus descargos?

    —Por supuesto, en tiempo y forma.

    —¿Y cuáles son?

    —Que me basé, repito, en un decreto que existe en el ministerio, del año 2009, que siempre se aplicó. La única diferencia (es) que yo quise, para darle más transparencia, que se iniciara el trámite diciendo que es de interés de la ministra que se estudie tal caso. Esa era la diferencia que hubo con lo anterior. Obviamente, con el diario del lunes no (lo) haría de esa forma. Era un ministerio de puertas abiertas para el funcionario, las empresas y para todo el mundo. No te olvides que soy del interior; en el interior nos conocemos todos. Del ministerio salí con las manos limpias y los bolsillos vacíos. Y eso me honra y levanta la frente.

    —¿Sintió que la dejaron un poco sola, o al partido, desde el presidente hasta el resto de los socios de la coalición?

    —Lo que sentí es que no fui medida con la misma vara que se midió a otros ministros y otras situaciones. Y otra cosa muy importante: no se regaló nunca una casa. Se estudiaba y si cumplía las condiciones, esa persona tenía que pagar por 25 años. Era un alquiler con opción de compra. Irene Moreira no regaló ninguna casa. ¿Me equivoqué? Sí, pero me equivoqué haciendo, trabajando.

    —¿Cómo ve al gobierno de Yamandú Orsi? ¿Cuáles son sus luces y sombras?

    —Yo soy madre. A mí me da miedo salir a la calle, me da miedo saber que mis hijos están en la calle. Esas respuestas todavía no han llegado. Yo sé que la gente tiene dificultades y necesita una respuesta inmediata. El Estado por lo general va a un ritmo que no es el que la gente necesita. Todavía no se han dado las respuestas. Y el tema de seguridad no va por el ministro: ministro sí, ministro no. Hay que hacer un cambio en las verdaderas políticas en tema de seguridad. Nuestro líder, Manini, ha entregado a todos los ministros una serie de puntos sobre el tema de la seguridad. Lamentablemente se ha llevado muy poquito.

    —¿Cuáles son las medidas que podrían cambiar la situación, mover la aguja?

    —Mirá, si nosotros en tres años en el ministerio pudimos cambiar el decreto para la ley de vivienda promovida, aggiornarlo, darle esa modernización, poder tener sistemas constructivos alternativos y poder ser hoy un boom... Fuimos un boom, al año se notó la diferencia. Y pasaron cinco o más años de ese cambio y sigue: hay un sistema de vivienda promovida. ¿Y por qué no se puede hacer un shock también de política en el Ministerio del Interior?

    —¿De qué manera? ¿Con qué políticas?

    —No soy experta en esa materia. Lo que he leído, lo que he escuchado, es que hay muchos temas: que la Policía vuelva a territorio, se ha retraído. En estas recorridas me he cansado de ir al interior y la comisaría tiene horario de atención, como si los ladrones tuvieran horario para actuar. Hay que volver a esa Policía de cercanía. Hoy desde las cárceles se están manejando las pandillas con el teléfono. Hay que armar una cárcel de alta seguridad y ahí van los pesos pesados y que no contaminan, entre comillas, a los demás presos. Hay varias medidas, que son las que ha presentado Manini, que las ha presentado siempre.

    Irene Moreira

    Irene Moreira

    —¿Las medidas que ha presentado este gobierno le resultan insuficientes?

    —Todos los días estamos escuchando una muerte y a veces hasta de gente joven, de niños. En esas recorridas que estamos haciendo con Manini, nos pasó en un barrio de Montevideo que estábamos reunidos y de repente una balacera y quedé como (pensando): ¿qué hago?, ¿cuerpo a tierra? Y nos dicen que ya iba a parar. Y sí, paró. Pero lo veían como algo natural, algo normal. Me niego a que siendo tres millones y medio de habitantes tengamos que vivir una situación así.

    —Decía que siente miedo como madre a salir a la calle. ¿Es un miedo nuevo que se le ha instalado en los últimos meses o lo siente hace tiempo?

    —Esto no viene de ahora, viene de muchas administraciones atrás. Que se vaya incrementando puede ser, pero esto es una situación de hace mucho tiempo. A mi hijo le pusieron un revólver en la cabeza hace siete años. A mí me han robado mi casa dos o tres veces, también cinco años atrás. Esto es estructural.

    —¿Qué reflexión le provocó la salida tan temprana de Cecilia Cairo del Ministerio de Vivienda?

    —La verdad que fue muy triste, porque ella ha trabajado mucho en el tema de vivienda y no pudo desarrollarse como quería. Sí, fue triste.

    —¿Lo vivió con cierta empatía? ¿Sintió que había una posibilidad que no se pudo concretar?

    —La conozco desde el relacionamiento en el ministerio, porque ella estaba en la Comisión de Vivienda de Diputados. Sé que es una mujer a la que le gusta el tema, lo entiende, y pienso que podría haber sido una buena ministra.

    —La coalición republicana anunció que votará en contra de la Rendición de Cuentas en general. Manini Ríos y la diputada Silvana Pérez Bonavita anunciaron propuestas para modificar el texto, negociar con el gobierno, y en definitiva darle los votos para que se apruebe. ¿Cuáles son para usted las propuestas más importantes de las que presentó Cabildo?

    —A mí, en particular, me interesa un artículo de un incremento en dinero para las escrituraciones de cooperativas del Ministerio de Vivienda. Es muy importante la escrituración. Hay un atraso muy grande, siempre hubo. Y con la escrituración podés comenzar a construir tu cooperativa, tu vivienda.

    —Se la escucha con ganas de volver. ¿Qué le interesa más: volver a una función legislativa o a una ejecutiva? ¿Se quedó con ganas de una revancha en el Ministerio de Vivienda?

    —Toda la vida estuve en el legislativo. Comencé de edil, tuve tres períodos de edil suplente, un período de edil titular, estuve en el Senado, pero el Ejecutivo realmente me gusta. Yo soy ejecutiva, soy de querer hacer. Te reitero: me equivoqué, sí, me equivoqué. Pero me equivoqué haciendo. No sirvo para estar haciendo la plancha. No sirvo.

    —¿Le gustaría volver a ser ministra de Vivienda?

    —No creo que se dé.

    —Supongamos que haya un gobierno de la coalición republicana en el próximo período, ¿se ve en algún cargo ejecutivo?

    —Voy a estar donde Manini y el partido me necesiten. No me interesan los cargos. Si están, están. Si no están, no importa. Voy a seguir trabajando con y para la gente de la mano de Guido.

    Irene Moreira

    Irene Moreira

    —¿Cabildo Abierto integraría una coalición republicana? Porque está en un lugar raro, incómodo. Manini Ríos dijo que la coalición en oposición no existe.

    —No existe. Y no estamos en la otra coalición, ¡¿eh?!

    —¿En el Frente Amplio?

    —No, porque también nos han querido tildar como que estamos con el Frente. No, no estamos con el Frente.

    —¿Y dónde ve a Cabildo Abierto en un escenario de coalición republicana disputando el poder? ¿Lo ve empujando para que eso ocurra?

    —Bueno, eso lo va a decidir justamente la Asamblea Federal que se presentó ahora. Nosotros somos un partido de hombres libres, que pueden tener sus opiniones, pero bueno, decide la mesa.

    —Hace un par de años, en el acto de lanzamiento de su candidatura al Senado, decía que “vivir es combatir”. Es un verso de la Marcha de Tres Árboles (himno del Partido Nacional). ¿Se sigue sintiendo blanca?

    —Nací en cuna herrerista.

    —¿Se sigue sintiendo blanca?

    —Nací en cuna herrerista, te repito. Y quedan esas enseñanzas, esas cosas siempre quedan. Milité toda mi vida junto a mi padre, pero hoy soy la lancera de Guido Manini.

    —¿Y siente que Manini, que ha perdido varios soldados en esta batalla, ha quedado un poco solo en esta nueva etapa de Cabildo Abierto?

    —No. Es cierto, sí, que hemos perdido, porque han surgido otras figuras en el escenario político. Algunas utilizaron a Cabildo justamente para salir a relucir, y otras porque están con los mismos temas que a nosotros nos interesan. Pero Guido sigue fuerte, sigue trabajando fuerte, sigue con sus leales que quieren, que tienen ganas, que realmente están con la camiseta del partido; no que vinieron a abusar al partido.

    —¿Y lo ve a Manini con ganas de dar otra batalla por la presidencia?

    —Para eso falta tanto... Y lo va a decidir él.

    —En el escenario actual, con lo que pasa entre oficialismo y oposición, Cabildo Abierto adquiere otro peso político, ¿es un buen momento para un relanzamiento, de reorganización?

    —Estamos reorganizándonos. No hemos parado, pero creo que sí, que es un momento que empieza. Después de las elecciones, de una campaña electoral tan larga, el común de la gente y hasta nosotros los políticos terminamos hartándonos, y no querés más reuniones. Hubo que aflojar un poco. Pero todo esto, crear la asamblea, hacer las invitaciones, nos dio un oxígeno para seguir. Y eso se plasmó en esa asamblea. Hay ganas. La llama está prendida, se sopla y el fuego arde.