Para Trump, el gobierno chavista ha perjudicado a Estados Unidos (EE.UU.) “no solo con las drogas”, sino también con la migración, afirmando que Venezuela “vació sus prisiones y sus instituciones mentales” enviando personas hacia territorio estadounidense. Además, Washington sostiene que Maduro encabeza el supuesto Cartel de los Soles, que sería designado como organización terrorista el 24 de noviembre, pese a que su existencia y estructura han sido ampliamente cuestionadas.
En este escenario, EE.UU. ha intensificado la presión mediante un despliegue militar histórico en el Caribe, con el portaaviones más grande del mundo, varios buques de guerra y más de 10.000 efectivos, según información oficial. Al mismo tiempo, ha llevado a cabo al menos 21 ataques contra embarcaciones señaladas como narcolanchas en el Pacífico y el Caribe, que han dejado más de 80 muertos. La versión estadounidense sostiene que se trataba de narcotraficantes, aunque las pruebas presentadas han sido escasas.
En este contexto, The New York Times publicó un informe según el cual, durante negociaciones extraoficiales entre la Casa Blanca y el gobierno venezolano, Trump habría rechazado una propuesta de Maduro para dimitir tras un periodo de dos años. Fuentes consultadas por el diario señalan que Caracas planteó una transición de dos a tres años para asegurar una salida ordenada, pero la administración Trump considera inaceptable postergar tanto tiempo la renuncia.
Así, el Times plantea la posibilidad de una salida negociada de Maduro en medio de la creciente presión estadounidense, como alternativa a la escalada militar que ha marcado la relación bilateral en los últimos meses.
¿Qué tan cerca está este escenario de materializarse? Lo analizamos.
¿Es factible una salida del poder de Maduro en la actualidad?
Para abordar esta pregunta, es clave partir de un hecho central: públicamente “no ha habido ninguna señal” de que el chavismo contemple la salida de Nicolás Maduro del poder, señala Piero Trepiccione, politólogo y consultor de opinión pública, en declaraciones a France 24.
No obstante, el despliegue militar estadounidense en el Caribe “muestra por sí solo la magnitud del riesgo que enfrenta Maduro y las posibilidades reales de verse forzado a abandonar el poder”, advierte Orlando Viera Blanco, abogado de derechos humanos, diplomático y profesor de cultura política, también citado por el medio.
En ese sentido, “todo dependerá de las opciones o salidas” que puedan ofrecerse al presidente venezolano, sostiene Txomin Las Heras, presidente de Diálogo Ciudadano Colombo-Venezolano y miembro del Observatorio de Venezuela de la Universidad del Rosario.
Según Las Heras, si Maduro y su entorno reciben garantías para permanecer en Venezuela sin ser juzgados o, en su defecto, para exiliarse en otro país con seguridad, “siempre es posible pensar que en algún momento puedan dejar el país”.
¿Una prueba de lo que pasa “tras bastidores”?
Aunque, como señala Trepiccione, no existe información pública que confirme una eventual salida de Maduro, “lo normal es que las negociaciones de este tipo se desarrollen tras bastidores” y a través de “canales que no se hacen públicos hasta que haya resultados concretos”.
A partir del informe del Times, esto sugiere que “nunca han dejado de existir canales de comunicación entre el gobierno de Maduro y el de Trump”, incluso “a pesar de la gran presión militar ejercida”, plantea Txomin Las Heras.
El analista recuerda que situaciones similares ya ocurrieron en el pasado, como en la negociación para la liberación de ciudadanos estadounidenses o en el alivio de sanciones petroleras a Venezuela. Por ello, la revelación del diario podría ser el reflejo de conversaciones extraoficiales que avanzan mientras, en el plano público, ambos gobiernos mantienen una retórica distante y confrontativa.
El rol de las fuerzas militares si Maduro sale del poder
Para Las Heras, si la salida de Maduro llegara a concretarse, el papel de las Fuerzas Armadas sería determinante, pues “hoy en día el principal factor que garantiza la permanencia en el poder de Maduro es el sector militar”.
El experto recuerda que, históricamente, los militares han tenido un peso decisivo en la política venezolana: “en 200 años de vida republicana apenas ha habido poco más de 40 años de gobiernos civiles”.
¿Qué papel podrían asumir si Maduro ya no está? No existe una respuesta clara. Sin embargo, Las Heras señala que “siempre existe el peligro” de que una transición desencadene enfrentamientos o un escenario de desorden político. En ese contexto, afirma, “la única institución que hoy en día podría garantizar que esto no ocurra serían las Fuerzas Armadas”.
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¿Qué pasaría con Venezuela sin Maduro?
Los posibles escenarios siguen siendo difíciles de anticipar. Según el experto citado, “la oposición seguramente propondrá que se reconozcan los resultados de las elecciones del 28 de julio del año pasado y que el poder lo asuma Edmundo González Urrutia, que fue la persona que obtuvo la mayor cantidad de votos”. No obstante, todo dependerá del rumbo que tomen las eventuales negociaciones, con la posibilidad de que “gobiernos provisionales” asuman el control durante una transición.
Para el politólogo Trepiccione, el primer desafío sería “el tema de la confianza”. Ante un proceso de transición, sostiene, será indispensable la participación activa de actores internacionales, “más aún en una época en donde el multilateralismo está severamente golpeado”.
Una visión que comparte el diplomático Viera Blanco, quien señala que deberá establecerse “una estructura internacional que apoye la restitución democrática en el país, la aplicación de medidas de reparación y justicia y políticas urgentes de reconducción humanitaria, donde la comunidad de naciones y organismos multilaterales deben intervenir”.
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“No basta la salida de Maduro para lograr un proceso restaurador”
Los analistas consultados por France 24 coinciden en que una eventual Venezuela post-Maduro enfrentaría enormes desafíos que exigirían un fuerte respaldo de la comunidad internacional.
Según Trepiccione, sería imprescindible “desactivar la polarización, recuperar la identidad nacional, reinstitucionalizar el país y garantizar que las diferencias políticas puedan procesarse en el marco de elecciones”. Venezuela, afirma, “es un país de muchas posibilidades, pero hay que ordenarlo, transparentarlo e institucionalizarlo para que, en el corto, mediano y largo plazo, pueda consolidarse como república, como Estado y como un buen vecino”.
Viera Blanco, por su parte, advierte que “no basta la salida de Maduro para lograr un proceso restaurador”. La transformación del país, sostiene, “no es solo política o económica, es profundamente moral”. Por ello, el gran desafío será “reconciliar a una sociedad injustamente dividida, desplazada y defraudada”.
Con EFE y medios locales
FUENTE:FRANCE24