El gobierno de Nicolás Maduro anunció la liberación de 252 migrantes venezolanos que habían sido deportados por la administración de Donald Trump y permanecían detenidos en la megacárcel del Cecot, en El Salvador. El operativo formó parte de un inédito intercambio entre Caracas y Washington, dos países sin relaciones diplomáticas formales, que incluyó también la excarcelación de diez personas con ciudadanía estadounidense —entre ellos un uruguayo, un francés y un mexicano— y un número no determinado de venezolanos considerados “presos políticos”.
Los migrantes venezolanos habían sido acusados por la administración Trump de formar parte del grupo criminal Tren de Aragua. Maduro, en cambio, los presentó como víctimas. “Llegaron a la patria, liberados de los campos de concentración y de tortura de Nayib Bukele”, escribió en sus redes sociales. “Venezuela hizo un canje pagando caro, pero había que liberarlos”, agregó, al tiempo que justificó la entrega de opositores al afirmar que se trataba de “terroristas convictos y confesos” que presuntamente planeaban atentados contra altos funcionarios del régimen.
El presidente venezolano también agradeció el papel de la Iglesia católica en el proceso, y extendió su reconocimiento “al papa León XIV y al cardenal Gregorio Chávez, de El Salvador, por lo que hicieron por estos muchachos”, en referencia a los migrantes liberados.
Por su parte, el ministro del Interior y Justicia, Diosdado Cabello, estuvo presente en el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar de Maiquetía para recibir al grupo repatriado. Desde allí, denunció que los 252 migrantes fueron agredidos con perdigones por las autoridades salvadoreñas antes de abordar el avión de regreso a Venezuela.
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“Presos políticos” venezolanos
Aunque el gobierno venezolano no detalló cuántos presos políticos fueron liberados como parte del acuerdo, la ONG Foro Penal aseguró este sábado que al menos 35 personas habrían sido excarceladas.
El Comité por la Libertad de los Presos Políticos (Clipp), por su parte, informó que entre los beneficiados con medidas cautelares hay personas detenidas en el marco de la crisis postelectoral de julio de 2024. Durante esas protestas —desatadas tras la controvertida reelección de Nicolás Maduro— cientos de manifestantes fueron arrestados por cuestionar los resultados proclamados por el ente electoral. Muchos de ellos fueron trasladados a centros de detención como la cárcel de Tocorón (estado Aragua), El Helicoide (Caracas) y otras instalaciones del sistema penitenciario venezolano.
Hasta ahora, la única excarcelación confirmada oficialmente por el gobierno fue la del exdiputado opositor Williams Dávila, detenido en agosto de 2024. Según se informó, su liberación formó parte de las negociaciones en las que participó el expresidente del Gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero.
El ministro del Interior, Diosdado Cabello, mencionó el caso de Dávila, pero al ser consultado sobre los demás liberados, se limitó a decir que no recordaba quiénes eran los otros que “ya salieron”.
“Esto tiene que ver con una negociación que se viene trabajando. Ellos lo saben: ninguno de los que están saliendo es un niño de pecho. Todos conocen de qué se les acusó y por qué. Es una medida orientada a buscar la paz y la tranquilidad del país”, afirmó el ministro del Interior, Diosdado Cabello, al referirse al proceso de liberación de opositores.
Aunque la información oficial ha sido fragmentaria, diversas organizaciones de derechos humanos han reportado la excarcelación de varios militantes del partido opositor Primero Justicia (PJ), entre ellos Gregorio Graterol, Manuel Chiquito y José Granadillo. También fue liberado Ángel Aristimuño, dirigente del partido Un Nuevo Tiempo (UNT) en el estado Monagas, quien estaba recluido en una sede policial de la región.
En el estado Sucre, vecinos del municipio Mejías, en San Antonio del Golfo, celebraron la liberación del alcalde opositor Jordan Alfonso Sifuentes Rivas, otro de los beneficiados por las medidas de excarcelación.
Un uruguayo, un peruano y un mexicano, entre los liberados
El secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, fue el encargado de anunciar públicamente la liberación de diez ciudadanos estadounidenses como parte del intercambio acordado con el gobierno de Nicolás Maduro.
Entre los excarcelados se encuentra el uruguayo-estadounidense Fabián Buglione, detenido en Venezuela desde octubre de 2024. Fue liberado el viernes y trasladado a Colombia, desde donde viajará a reencontrarse con su familia en Nueva York, donde reside desde hace dos décadas.
También fue puesto en libertad el peruano Renzo Huamanchumo Castillo, quien había sido arrestado en septiembre de 2024 y vive en Estados Unidos. Según un comunicado oficial del gobierno peruano, la embajada en Washington estableció contacto telefónico con el ciudadano, quien aseguró estar en buen estado de salud. Además, ya logró comunicarse con su madre, que se prepara para recibirlo en Texas.
Otro de los liberados es Wilbert Joseph Castañeda, exmilitar con doble nacionalidad —mexicana y estadounidense—, detenido en Venezuela el año pasado mientras, según su familia, se encontraba de vacaciones. En su momento, el ministro Diosdado Cabello lo había identificado como uno de los tres ciudadanos estadounidenses implicados en actividades supuestamente vinculadas a intentos desestabilizadores.
En este caso, Cabello había identificado a Castañeda como uno de los tres estadounidenses, así como dos españoles y un ciudadano checo, arrestados como parte de un presunto complot de asesinato contra Nicolás Maduro.
Uruguay celebra la liberación Buglione
El canciller uruguayo Mario Lubetkin brindó este sábado una conferencia de prensa para ampliar detalles sobre la liberación de Buglione. La noticia había sido confirmada por el propio ministro horas antes a través de sus redes sociales.
Lubetkin informó que Buglione se encuentra “cansado, desgastado y estresado”, y que al verse en un espejo —por primera vez en meses— se notó “muy flaco”.
El canciller explicó que la liberación venía gestándose desde hacía semanas, pero se concretó el jueves, cuando el gobierno venezolano solicitó que Uruguay enviara un avión para retirarlo. La falta de aeronave presidencial —inexistente desde 2020— dificultó la logística, por lo que se optó por movilizar al cuerpo diplomático uruguayo en Colombia para recibirlo.
Otro obstáculo fue conseguir un vuelo comercial de salida desde Venezuela. Finalmente, dado que Buglione reside EE.UU. y tiene residencia legal, viajó a ese país para reencontrarse con su familia y “reordenar su vida”, según dijo Lubetkin. Está previsto que luego viaje a Uruguay.
El ministro descartó que Uruguay haya participado en un canje de prisioneros, aunque valoró la reapertura de un consulado en Venezuela para evitar “dolores de cabeza” similares en el futuro.
Buglione había desaparecido en octubre de 2024 y se encontraba recluido en la cárcel El Rodeo I, en el estado Miranda. En febrero, El Observador confirmó que estaba vivo y desmintió versiones que lo ubicaban en El Helicoide, conocido centro de detención denunciado por prácticas de tortura.
Con EFE, Reuters y medios locales
FUENTE:FRANCE24