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Camila Rodríguez creó Emotia, una performance artística contemporánea
Francisco Delgado
Emotia tiene una narrativa visual guionada y fue pensada para un espacio específico, la sala inmersiva de Magma Futura, donde Rodríguez la presentó por primera vez. “Hay todo un pienso a nivel escénico. Así como un cantante piensa su show, yo también, cuando preparo la performance pienso todo un guion, que trato de seguir para que (la obra) no se me vaya de las manos”, explicó la artista.
La performance está dividida en dos partes. En la primera, Rodríguez se mantiene tranquila, lo que se traduce en visuales azuladas, calmas y con movimientos lentos. En la segunda parte, la artista comienza a pensar de forma consciente en la “derecha” o en la “izquierda”. Esto provoca cambios en los colores y los movimientos de las imágenes, así como también en la música de fondo. A su vez, en las imágenes, un círculo que actúa como lupa, se mueve hacia el lugar que le indica la mente de la artista y amplía lo que enfoca. “Lo que quiero transmitir es cómo con la IA podemos hacer visible lo que a simple vista no se ve, que son las emociones. La forma como yo me siento en ese momento afecta los diferentes parámetros, las visuales, el color, la velocidad, el brillo, el sonido”.
Desde la presentación de su performance artística, Rodríguez no ha dejado de ser invitada a participar en eventos tecnológicos y exhibiciones artísticas, como Art Futura y Campus Party 2024, así como a exponer en seminarios y conversatorios sobre neurociencia y psicología, tanto en Uruguay como en la región y en España. A su vez, se ha convertido en referente IT de Ceibal, dando charlas en escuelas y liceos.
Arte generativo e IA
Rodríguez define a Emotia como una obra de arte generativa, un concepto que para la mayoría puede resultar novedoso, pero que para los artistas no lo es tanto. Iafigliola explicó que el arte generativo es un tipo de arte en el que el artista crea una obra parcialmente con un sistema autónomo, que no necesariamente tiene que ser IA, sino que simplemente puede ser una computadora. En el proceso, el artista participa en la creación de la obra, definiendo ciertas reglas o parámetros, que luego el sistema produce en imágenes, video, performance, instalación, etcétera. “Aunque yo defina las reglas, el resultado final es en parte una sorpresa porque hasta que uno no lo ejecuta, no sabe qué va a pasar”, señaló a Galería.
Iafigliola, quien antes de incursionar en IA ya venía creando arte generativo con diversos lenguajes de programación, señaló que este tipo de arte se remonta, por lo menos, a principios del siglo XX, con el surgimiento de las vanguardias artísticas. Por ejemplo, el movimiento dadaísta hacía poemas metiendo muchas palabras en un bolillero, que luego sacaban y hacían la composición poética respetando ese orden, de forma que el resultado final muchas veces no tenía sentido. “El artista pone ciertas reglas, pero luego hay un tema de aleatoriedad, que define el final de la obra. Eso es arte generativo”, afirmó.
Si bien la IA convive con nosotros desde hace muchos años, en el último año y medio la IA generativa supuso “una revolución” para el arte generativo, ampliando sus posibilidades Si bien la IA convive con nosotros desde hace muchos años, en el último año y medio la IA generativa supuso “una revolución” para el arte generativo, ampliando sus posibilidades
Fabián Barros, mentor de Rodríguez y coordinador de la Licenciatura de Arte, Diseño y Tecnología de la Universidad ORT, coincidió con Iafigliola y advirtió que el arte generativo es una evolución de las vanguardias del siglo XX, que en su forma de ver el arte utilizaban herramientas cada vez más sofisticadas. “A diferencia de las artes tradicionales, el arte digital utiliza herramientas digitales, ya sea videos, herramientas de diseño y de dibujo, y sobre todo programación para hacer arte generativo”.
Renacimiento 2.0
Iafigliola se anima a decir que “estamos en la génesis de una nueva era de la creatividad humana”, a la que él denomina Renacimiento 2.0. A su entender, la IA “rompió el statu quo que había en el arte”, abriendo a los artistas “nuevas fronteras de expresión”, acercándoles nuevas herramientas y creando nuevas formas de distribución. Esto no solo para los artistas, sino para cualquier persona que se anime a crear. “De repente vos no eras una persona que hacía arte, pero si te ponés a entender cómo funciona esto, podés llegar a generar una canción, contar una historia y acompañarla con imágenes. Entonces, hoy hay muchos más creadores por metro cuadrado. Cada vez va a haber más gente creando, más herramientas para crear y más medios para mostrar su trabajo. Antes el arte se distribuía principalmente a través de galerías, museos y publicaciones impresas, hoy se puede acceder a ella a través de plataformas en dos clics, de forma gratuita y sin intermediarios. Todo esto va a dar lugar a una explosión de la creatividad”.
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Guido Iafigliola (Glitchdo)
No obstante, aclaró que al contrario de lo que piensan muchos, nada de esto viene a “sustituir”, sino que viene a “sumar”. “Nada de lo que hacemos va a desaparecer. Hoy seguimos bailando ritmos que tienen cien años, seguimos emocionándonos con sinfonías que tienen tres siglos y leyendo textos de miles de años atrás. Entonces, va a seguir habiendo artistas que trabajen con sus manos, va a seguir habiendo galerías de arte, pero a todo esto se va a sumar lo digital. Esto es el Renacimiento 2.0. No tengo dudas de que el próximo gran artista de este siglo va a ser un artista digital”, sentenció.
Al igual que Iafigliola, Tiscornia comparó el impacto de la IA en el arte generativo con esteroides. “Están los que piensan que va a destruir el arte y están los que piensan que va a expandir las formas y las posibilidades, generar nuevos conceptos y mejorar las técnicas. Yo soy de estos últimos. Siento que la IA mejora, amplía y potencia lo que tenemos hoy en el arte y que está muy lejos de sustituir al artista, todo lo contrario”.
Sin embargo, planteó sus dudas sobre la “democratización” de las herramientas y las posibilidades de crear que puede ofrecer la IA. Por más que hoy muchas de estas herramientas están en internet de forma gratuita, “siento que todavía la IA es para ricos, para clases privilegiadas, porque no todo el mundo tiene la posibilidad intelectual de llegar a esos lugares”.
Máquinas creativas, ¿sí o no?
El don de la creatividad en la IA es otro de los puntos que crea debate. Están aquellos que sostienen que las máquinas no son creativas y aquellos que piensan que sí, aunque siempre van a necesitar del ser humano para dar un sentido a sus creaciones. “La creatividad es inherente al ser humano, lo que hace cualquier herramienta es potenciarla, pero la IA nunca va a ser más creativa que una persona. Los artistas trabajamos con IA para potenciar nuestra propia creatividad”, expresó Barros.
En este sentido, Tiscornia advirtió que la IA no tiene “algunas cosas fundamentales” que hacen a la creatividad, ya sea intuición, emociones y experiencias subjetivas. “La esencia creativa que tenemos los humanos es lo que nos diferencia de la IA. La visión humana es clave, por eso es necesaria la colaboración entre el ser humano y la máquina”.
“El artista pone ciertas reglas, pero luego hay un tema de aleatoriedad, que define el final de la obra. Eso es arte generativo”, afirmó Iafigliola. “El artista pone ciertas reglas, pero luego hay un tema de aleatoriedad, que define el final de la obra. Eso es arte generativo”, afirmó Iafigliola.
Por su parte, Rodríguez planteó sus dudas sobre la nula creatividad de la IA. “Siento que en algún punto es creativa, porque el proceso de creatividad básicamente consiste en copiar algo que existe y transformarlo. La IA hace ese proceso, crea obras de arte generativo, incluso cosas que jamás uno se hubiera imaginado”. No obstante, al igual que Tiscornia, señaló que el sentido que le dé el artista es fundamental. “La IA no tiene ningún sentido, si no hay un humano trabajando creativamente. La IA puede crear un montón de cosas, pero ¿qué sentido tienen? El ser humano es el que le termina de dar ese sentido. Por eso, pienso que se complementan”, advirtió.
En tanto, si bien Iafigliola coincidió en que “el propósito” del humano es imprescindible para dar un sentido a las creaciones, su opinión sobre la capacidad creativa de las máquinas fue más categórica. “Creo que son creativas. Yo les pido cosas y me dan resultados que me resultan creativos. Son más creativas que la mayoría de las personas, pero tampoco vienen a sustituirnos en nada”. Al respecto, subrayó: “Pueden tener creatividad, pero lo que no tienen es un propósito. La máquina no sabe si eso está bueno o no, si le va a gustar a la gente o no le va a gustar. Generar arte con inteligencia artificial implica guiarla, enseñarle y darle cierto entendimiento de lo que es el arte y los criterios estéticos. Eso no lo pone la máquina, lo pone el artista”.
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Guido Iafigliola (Glitchdo)
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Guido Iafigliola (Glitchdo)
Por lo cual, a su entender, esto trae consigo una redefinición del rol del artista. Ya no se trata solo de crear con las propias manos, sino de diseñar procesos, entrenar a la IA y tomar decisiones a partir de lo que plantean los sistemas digitales. “Los artistas se convierten en directores de una orquesta, guían a esta tecnología para crear algo que refleje su visión o experiencia”.
Para Tiscornia, la redefinición del rol del artista pasa también por la desaparición del artista como un “ser iluminado y solitario”, para comenzar a trabajar en equipos multidisciplinarios, dado que las nuevas herramientas tecnológicas exigen conocimientos no solo de arte, sino también de programación, ingeniería, IA, expertos en datos y más. “Es muy difícil que se dé el perfil del artista que sepa de todas estas disciplinas. Atrás de mis obras hay un montón de gente trabajando de forma interdisciplinaria”.
“Los artistas tecnológicos, generalmente, trabajamos de manera colectiva porque son artes muy complejas, donde puede haber un experto en inteligencia artificial, otro en robótica, un líder del proyecto, un ilustrador y un músico. Eso es lo que va generando estos trabajos de sofisticación”, expresó Barros, por su parte.
Derechos de autor
Sin embargo, el punto más álgido que plantea el uso de la IA en el arte son los derechos de autor, sobre los cuales todavía no hay nada legislado. Mientras muchos temen que la IA les robe sus ideas o les quite su trabajo, otros se atreven a probarlas y “potenciar” su trabajo creativo con ellas, entendiendo que sin la intervención humana la IA no puede nada.
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Planktos, de Pablo Tiscornia
Pablo Tiscornia
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Planktos, de Pablo Tiscornia
Pablo Tiscornia
“Si una persona que jamás dibujó le pide a la máquina que le dibuje una casa en una colina en pleno atardecer, la imagen aparecerá inmediatamente. ¿Pero puedo considerar que esa imagen es obra suya? Yo creo que no, el artista básicamente es el algoritmo o quienes programaron ese algoritmo”, sostuvo Barros. No obstante, manifestó que el caso de la performance artística de su alumna Rodríguez es muy distinto, dado que allí la artista entrenó una IA. “Hay un trabajo de creación, de investigación, de producción y desarrollo, que tiene que ver con habilidades técnicas y conocimientos teóricos necesarios para abordar una obra así de compleja. De esa manera se llega a un resultado creativo artístico propuesto por la artista, más allá de lo que presenta la IA por sí misma”, aseguró.
“Nada de lo que hacemos va a desaparecer. Hoy seguimos bailando ritmos que tienen cien años, seguimos emocionándonos con sinfonías que tienen tres siglos y leyendo textos de miles de años atrás”, dijo Iafigliola “Nada de lo que hacemos va a desaparecer. Hoy seguimos bailando ritmos que tienen cien años, seguimos emocionándonos con sinfonías que tienen tres siglos y leyendo textos de miles de años atrás”, dijo Iafigliola
Por su parte, Iafigliola manifestó que es entendible que en “un mundo donde las máquinas son creativas y pueden crear obras indistinguibles de lo que hacen los humanos, los derechos de autor están en una encrucijada histórica”. No obstante, señaló que muchas veces esta discusión se convierte en una excusa para no capacitarse y adoptar las nuevas herramientas que ofrece la tecnología. “Es más fácil quejarse y criticar que estudiar y proponer”.
A su entender, los artistas en vez de estar discutiendo sobre los derechos de autor deberían estar concentrados en cómo hacer mejor su trabajo con estas nuevas herramientas y ser más competitivos. “Que el debate de los derechos de autor lo tengan los abogados. Los artistas deberíamos estar pensando cómo hacer para que el próximo Bizarrap con IA sea uruguayo o la próxima película con esta tecnología sea de un pibe de Tacuarembó, porque en definitiva el arte es en esencia una forma de transgredir, de romper barreras y de reinventarse”.
Pablo Tiscornia
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Pablo Tiscornia, artista de new media
Pablo Tiscornia se define como artista de new media (nuevos medios). Su obra se basa en la conjunción del arte y la robótica. Durante 11 años —y hasta el año pasado— fue organizador para Latinoamérica de uno de los festivales de arte y tecnología más grandes del mundo, Art Futura, que este año tuvo su edición en Montevideo. Su propósito es apoyar la creatividad digital y fomentar el desarrollo de nuevos lenguajes. Planktos, una de sus obras, consistió en una esfera gigante de acrílico llena de plantas, que cualquier persona del mundo podía regar, a través de un página web. La obra, exhibida en el Espacio de Arte Contemporáneo, fue regada virtualmente por 8.000 personas durante tres meses. Sin embargo, las plantas terminaron muriéndose.
Guido Iafigliola
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Guido Iafigliola, artista digital conocido como Glitchdo
Cecilia Gervaso
Guido Iafigliola, conocido artísticamente como Glitchdo, es un artista digital que desde hace 10 años viene trabajando en arte generativo, sobre todo en el campo de lo visual, desde imágenes hasta animaciones generativas. Por eso, hace un año y medio, cuando explotó la IA generativa, ya tenía bastante experiencia en la utilización de herramientas similares y sobre todo en la dinámica necesaria para trabajar con ellas. Es impulsor de canal Mutuo, una plataforma que promueve el diálogo sobre los avances tecnológicos y su impacto en la sociedad. Desde allí ofrece workshops en los que enseña a utilizar las nuevas herramientas tecnológicas. Además, es responsable del podcast que lleva el mismo nombre. En 2023, junto con Invernizzi Art Lab, presentó en Hungry Art Fronteras digitales, la primera muestra de inteligencia artificial generativa de arte en Uruguay.
Camila Rodríguez
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Camila Rodríguez, artista digital
Francisco Delgado
Camila Rodríguez egresó de la Licenciatura de Arte, Diseño y Tecnología de la Universidad ORT en junio de este año. Desde niña tuvo habilidades para la pintura y el dibujo, a la vez que siempre sintió atracción por la matemática, la programación y la tecnología. Su carrera universitaria le permitió encontrar “la pasión” por el trabajo conjunto de todas estas disciplinas. Tras crear Emotia y hacer visibles las emociones, Rodríguez quiere “censar” otras partes del cuerpo para descubrir nuevos campos desconocidos. Además, tiene interés en programar su propia IA generativa en tiempo real.
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Niceaunties, el proyecto sobre la mujer y la cultura asiática que llega a Uruguay
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Niceaunties, proyecto artístico con IA
@niceaunties
Wenhui, la joven diseñadora y artista singapurense que se ha hecho famosa por su proyecto con IA Niceaunties, visitará Uruguay en diciembre para exponer en Campo Art Fest, el festival internacional de arte que se celebra anualmente en Pueblo Garzón.
Niceaunties, que hoy tiene más de 280.000 seguidores en Instagram, nació en 2023, cuando Wenhui conoció el programa de IA Midjourney. En tanto, su fuente de inspiración es la cultura asiática y el papel que las mujeres desempeñaron en ella durante muchos años. “Crecí en una familia grande, donde lo que se esperaba de mi abuela, mi madre y mis 11 tías era que se encargaran de cuidar a los niños. Ellas fueron una gran influencia en mi vida y aunque fui testigo de su fuerza, personalidad y humor, siempre se reprimieron debido a las presiones de la sociedad, las expectativas familiares y la falta de apoyo”, señaló la artista en una charla TED que ofreció hace unos meses en Estados Unidos. Recordó que su abuela casi no salía de su casa y tenía “poco contacto con el mundo exterior”. “Yo solía imaginarla en otra realidad, saliendo a pasear, divirtiéndose, riéndose y disfrutando de la vida”.
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@niceaunties
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@niceaunties
Hoy el concepto aunties tiene un significado peyorativo para las mujeres asiáticas jóvenes. “Pero qué pasaría si pudiéramos cambiar esa percepción, transformando este concepto en algo positivo”, se pregunta la artista en su ponencia. “Niceaunties es un proyecto de libertad, exuberancia, diversión y libre expresión. También una narrativa surreal basada en las mujeres de mi familia, su vida social, su humor y también su comida”.