¡Hola !

En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
$ Al año*
En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
* Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

¡Hola !

En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
$ por 3 meses*
En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
* A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
stopper description + stopper description

Tu aporte contribuye a la Búsqueda de la verdad

Suscribite ahora y obtené acceso ilimitado a los contenidos de Búsqueda y Galería.

Suscribite a Búsqueda
DESDE

UYU

299

/mes*

* Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

¡Hola !

El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá

Pablo Ramírez: "El traje es una extensión de la persona, tiene que formar parte de quién es"

El diseñador argentino que ha vestido a Fito Páez y Gustavo Cerati vuelve al Teatro Solís para realizar el vestuario de Fidelio, la única ópera de Ludwig van Beethoven

Coordinadora de Sociales

Distinguido como Personalidad Destacada de la Cultura por la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires, y con 26 años de trayectoria, Pablo Ramírez es reconocido en la moda por su sello inconfundible de la perfección y el color negro. Su trabajo no solo se desarrolla en Ramírez, el local de Recoleta, o en su tienda online, también se diversifica en la dirección teatral, el vestuario de óperas y un libro que celebra su historia.

Dibuja desde niño, casi de forma compulsiva, en la escuela y en su casa en Navarro, un pueblo de la provincia de Buenos Aires. Las revistas que había en su hogar lo incentivaron a delinear las figuras de modelos y actrices, a todas las vestía de negro cubriéndolas por completo. Su fascinación por la música y el arte se despertó desde joven. Estudió la carrera de diseño industrial y textil en la Universidad de Buenos Aires (UBA), en donde se le abrió un mundo de conocimientos y relaciones. La gran posibilidad llegó cuando resultó ganador del concurso Tela y Talento, organizado por la empresa Alpargatas para impulsar el trabajo de jóvenes diseñadores. Además de un contrato de trabajo en la compañía, pudo obtener una pasantía en París, lo que le dio la posibilidad de ingresar en la industria de la moda y vivir de lo que le gustaba.

Es reconocido por ser el “hombre de negro” de la moda, con un un estilo característico que lo convirtió en pionero del diseño de autor en Argentina con su marca Ramírez, fundada en el año 2000. Su estética está protagonizada por el uso cuasi exclusivo del blanco y negro, la austeridad y el rigor en las formas, con una fuerte inspiración en el cine clásico, los uniformes y los hábitos religiosos. En cuanto al diseño de vestuario, ha trabajado en teatro y ópera: en Tosca en el Teatro Solís de Montevideo, en Carmen en San Pablo, y ahora estrena en Montevideo Fidelio, con funciones este jueves 21, el sábado 23 y el lunes 25. La obra se centra en los intentos de Leonora de salvar a su esposo, preso injustamente, para lo que se disfraza del guardia Fidelio, mientras que atrae la atención de Marzelline, hija del carcelero Rocco.

En 2017 ya había hecho el vestuario de Tosca en el Teatro Solís. Fidelio es una ópera donde los sentimientos de libertad, amor y sacrificio proliferan en la protagonista. ¿Qué enfoque le dio al vestuario?

Sí, ya estuve hace años, el Teatro El Solís es una joya, no puede ser más divino, y ahora estamos con Fidelio. Cuando trabajo como diseñador de vestuario, más allá de que la música y la historia son la guía, para mí lo siguiente es la propuesta del director. Yo estoy al servicio del director, que es el que tiene esa visión y esa mirada con la que va a contar esta historia, que además se contó y vimos tantas veces. Para mí es muy importante estar al servicio de él, seguirlo y ver qué es lo que quiere y por dónde lo ve.}

Fidelio Pablo Ramírez

¿Entonces en primera instancia tiene una charla con el director para ver cuál es su propuesta?

Sí, claro, porque además, para mí, Nicolás (Boni, director escénico) es una especie de artista del Renacimiento, que tiene una mirada general, que toca el piano, que sabe de música, de arte, de pintura. Entonces, en la escenografía de alguna manera ya resolvió todos los aspectos, la puesta de luz, una paleta de colores, el vestuario, todo. Mi trabajo es seguirlo a él. Trabajamos codo a codo y con un equipo, con la asistente de vestuario Cecilia Parra, que tuve la suerte de que el teatro me brindara esa compañera con tanta experiencia y con un ojo tan afilado. Por un lado, ella es como los pies, los ojos y la tierra, acá en Montevideo. Y, por otro, siento que respondo a Nicolás, a su visión, lo aconsejo pero lo define él. Mi trabajo es interpretar la mirada que él tiene sobre la ópera. Él no quería que fuera algo historicista; o sea, no está ubicada en una época en especial, tiene una cosa atemporal; está anclada en el siglo XX sin ser contemporánea y actual. Él maneja una poética de neorrealismo también, entonces hay algo de eso que tiene que ver con los colores, con la paleta, con los tejidos. Y después está la visión que él tiene sobre este Fidelio, que tiene que ver con el amor más allá del género o de la identidad. Hay algo en esta Leonora devenida en Fidelio, es una mujer que se trasviste para poder entrar a encontrar a su marido, y en Marzelline de alguna manera encuentra un amor, alguien que se enamora de ella, y se desarrolla algo entre ellas que también las vuelve cómplices; es lindo eso.

Y en el caso del personaje de Leonora, ¿cómo concibió ese contraste mujer-hombre, exterior-interior?

Cuando trabajo en el diseño del vestuario de un espectáculo, además de la visión de la historia, de la música y de la visión del director, tengo en cuenta quiénes son los protagonistas reales y concretos. Entonces me detuve a ver quién es esta cantante, esta intérprete que va a encarnar este personaje. Hay un punto de partida que tiene que ver con las características físicas, con una corporalidad con la que hay que trabajar. En el caso de Sabina (Cvilak, que interpreta a Leonora), es una mujer superfemenina, que tiene curvas, entonces había que encontrar la forma de hacerla un poco andrógina, que las prendas le quedaran un poco sueltas, que no le marcaran su cuerpo para generar esta ambigüedad.

¿Qué desafío fue crear el vestuario para un personaje que parece varón pero no puede perder su esencia?

Eso también está dado por la música y el registro vocal. Hay un montón de características que marcó Beethoven cuando compuso esta ópera y que marca también Nicolás en la puesta. Entonces, lo importante es que pueda tener las prendas y los elementos para que la transformación se vaya develando a medida que la historia va transcurriendo.

Fidelio Pablo Ramirez 4

¿Y en cuanto a los colores?

Estamos trabajando en una puesta que para mí tiene algo más de neorrealismo italiano. Imagino más una paleta en esa gama tradicional de ropa de cárcel. No es una cárcel donde están con overoles naranjas, sino que los colores tienen que ver con los tonos tierra, cálidos, grises: los carceleros llevan uniformes azules y por ahí el color irrumpe más en el universo femenino, especialmente en Marzelline, que representa a la mujer en su máxima esencia. Lo demás anda por los tonos militares, caqui, beige, verde, azul, celeste. En cuanto a los prisioneros, Nicolás no quería que estuvieran uniformados porque no es una cárcel de Estados Unidos, sino que la gente fue apresada de una manera ilegal, están en un estado de desidia, con su ropa, que ha pasado el tiempo y se ha deteriorado. Entonces, de alguna manera son personas que se han ido mimetizando con el espacio también. Y con las esposas hubo un trabajo más de estilismo, buscamos piezas que tuvieran que ver con el siglo XX: faldas, vestidos, batones, blusas, prendas tejidas, lencería. Hay una mezcla de todos estos elementos femeninos del siglo XX.

Y para las texturas, ¿qué utilizaron?

En los personajes de Don Pizarro y Don Fernando se trabajó con sastrería en lana Príncipe de Gales, pied de poule. Para el mundo de la cárcel, los uniformes son gabardinas de algodón en tonos militares y para los prisioneros utilizamos algodón, denim, lana. Después las prendas sufrieron procesos de desgaste, decoloraciones, están intervenidas para lograr el efecto del tiempo. Y en el universo femenino elegimos sedas, fibranas, algodón, satén. Usamos camisones o cosas así, mezclados con blusas o con faldas en lana o tejidos. Hay una mezcla de texturas y prendas. Para mí una prenda que es muy importante en nuestra cultura es el batón, el vestido de uso diario de la mujer, con florcitas o estampados. Sofía (Mara), bueno, Marzelline, está inspirada un poco en mujeres como Silvana Mangano o Sofía Loren, muy femeninas, con una falda en jersey en color bordó, un top negro y un saco tejido, un saquito tejido en verde con un delantal. Es una imagen muy latina también.

¿Cómo trabaja este cambio de blancos y negros característicos en sus colecciones para brindarse a los requerimientos de la obra?

A mí me gusta muchísimo la posibilidad que me dan el teatro y la ópera de poder adentrarme en otros mundos, en otra imaginación, para contar otras otras historias. En mis colecciones y en mi tienda no utilizo el color, pero en cambio en todo lo que es medida o madrinas aplico todos los colores. No tengo ni problemas ni traumas con el color, es una decisión que tomé para mi marca. Además, a mí me gusta mucho vestirme de negro. Cuando empecé hace 26 años, decidí que quería ser un diseñador de ropa negra, así que es algo que no me genera ningún conflicto. Sinceramente, de los trabajos que he hecho en vestuario, siento que es un trabajo que hago por encargo. Por ejemplo, la última ópera que hice fue Carmen, en San Pablo, y fue una explosión de color. En ese caso, la historia se trasladó a fines de los años 40, principios de los 50, y en vez de ser una cigarrera, una habanera, Carmen era una modelo y las cigarreras estaban en un taller de costura. Fue una gran responsabilidad porque en esa ópera se hicieron casi 500 trajes, el coro estaba integrado por 100 personas, había 20 protagonistas y todos se cambiaban cuatro veces en cada uno de los cuatro actos, fue descomunal.

En el caso de Fidelio el proceso es distinto porque lo que hicimos con Cecilia fue revisar todos los archivos, del Sodre, de la Comedia y del Solís, y seleccionamos las prendas, las faldas, camisas, algunos camisones, y se armaron los conjuntos. Y después diseñé el vestuario de los protagonistas.

¿Dibuja a mano o en computadora?

Dibujo todo a mano. Tengo el iPad con el lápiz, pero nunca lo aprendí a usar. Estos dibujos (señala una pizarra) están pintados con la compu, se los di a alguien porque teníamos poco tiempo, si no, yo siempre pinto a mano.

Fidelio Pablo Ramírez 2

En este momento además acaba de terminar el vestuario del cantante Fito Páez, a quien viste desde hace años.

Lo vestí siempre, fue uno de los primeros. Yo lancé mi marca, mi etiqueta, en el año 2000, con mi primera colección, y a Fito le hice el primer vestuario en el año 99. Justo ayer estuve con él y nos reíamos de la cantidad de años que hace que nos conocemos. Desde el día uno fue una persona tan educada, tan respetuosa conmigo, siempre tuvo tanta confianza en mí, que no tomo la dimensión del artista que es. El año pasado debuté como director en una obra en el Teatro Nacional Cervantes que se llama La viva voz, un unipersonal de María Merlino que cuenta la historia de Estrellita del Regil, una novia de Carlos Gardel que fue extra en la película en Tango Bar. Cuando Gardel murió en el trágico accidente, ella pasó la última noche con él en el hotel, intentó suicidarse, pero no lo logró. Después salió la noticia de que estaban casados en secreto por civil, que se iban a casar por iglesia cuando él terminara su gira. Bueno, María Merlino me convocó para dirigir la obra y Fito fue al teatro a verla. Estaba fascinado, y como él estaba haciendo su show con mi ropa, un día terminé y me fui corriendo a verlo. Cuando lo vi en el escenario tomé la dimensión de artista que es. Con los solos con el piano me dio tal emoción que no podía parar de llorar, su música forma parte de la vida. Hacía mucho que no lloraba tanto, es un artista inmenso y su música nos atraviesa.

También le diseñó vestuario a Gustavo Cerati.

Y también fue muy lindo, porque Gustavo había visto un desfile mío y estaba por hacer los 11 episodios sinfónicos, un proyecto secreto en ese momento, que grabó en 2001-2002 en el Teatro Avenida. Yo le diseñé un abrigo y también lo acompañé hasta el escenario. No lo podía creer, no había tomado dimensión de lo que estaba pasando.

El diseñador debe captar la esencia de cada persona, ¿crea una relación con el cliente?

El traje es una extensión de la persona, tiene que formar parte de quién es, de lo que cuenta, de su historia. Entonces tiene que haber un vínculo cuando se trabaja a medida. Por eso también como diseñador, cuando hago un desfile o muestro una colección, estoy contando una historia, que después se la apropia cada uno para armar la suya. Por eso es ropa negra, es atemporal, es clásica. Intento que puedas incorporar una prenda mía a tu propia vida y que la puedas combinar con tu ropa, con tu estampado, con tu color o con tu no color, con lo que sea. Entonces desde ese lugar también siento una responsabilidad vistiendo a las personas con mi colección o cuando hago algo especialmente.

Fidelio Pablo Ramírez 3

Después de casi tres décadas de trayectoria con colecciones, puestas de óperas, dirección teatral, ¿qué proyectos tiene?

Cuando empecé nunca tuve una ambición. Vengo de un pueblo de la provincia de Buenos Aires, mi papá era mecánico y mi mamá, ama de casa. A mí siempre me gustó dibujar, y la verdad es que todo esto me parecía muy lejano, casi imposible, te diría. Soy fruto de la educación pública y gratuita de la Universidad de Buenos Aires, algo por lo que hoy se está marchando en Buenos Aires. Si no fuera por esa formación yo no hubiera llegado a donde llegué, porque la universidad, más allá del conocimiento académico, te abre la cabeza y te conecta con un mundo de gente, de oportunidades y de cultura. Es algo extraordinario. Entonces, desde que en el año 94 estudiaba en la UBA y gané una mención en el concurso de Alpargatas y mi primer trabajo en un estudio en París, nunca paré de trabajar y siempre sentí que ya había llegado. Para mí era eso, estar trabajando en lo que me gusta, ¿qué más puedo pedir? Siempre me concentré en hacer lo mío, nunca fui una persona especuladora, de: voy a hacer esto porque me conviene. Siempre me concentré en hacer lo mejor que puedo, con los recursos que tengo. Como con este vestuario, es una ópera enorme pero el presupuesto da para realizar solo el de cantantes, entonces tengo que poner todo de mí para que los demás se vean como tiene que ser. Estoy acostumbrado a eso y no siento que me limite.

Y entre otros proyectos la Fundación Medifé Edita acaba de presentar un libro, Archivo Ramírez, un ensayo teórico y visual sobre mi archivo personal que reúne 30 años de trabajo con bocetos, fotos de polaroids, registros de boards. Es divino el libro y uno de los capítulos se llama Resistencias, porque pude resistir los embates económicos, sociales, políticos, pude construir sosteniendo, resistiendo. El libro ya está a la venta en mi tienda online y en mi tienda de Recoleta. Pero ahora estamos empezando con las presentaciones, termino la ópera y me voy a Rosario. Estoy muy contento porque este libro es un regalo inesperado. Siempre pensé que me gustaría hacer un libro, pero este es como un lado B. Es una investigación coordinada por Daniela Lucena que articula una serie de textos de varios autores. También lo quiero presentar acá en Montevideo, sería muy lindo. n

Fidelio, 21, 23 y 25 de mayo a las 20 h en el Teatro Solís. Entradas de 900 a 2.500 pesos en Tickantel y boletería de la sala.