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Cristina Peri Rossi en Barcelona, en 1993
Lil Castagnet
Los propios de Peri Rossi van desde discursos más recientes con motivo de haber recibido el Premio Cervantes en abril de 2022 en Madrid (vale la pena ver la ceremonia en YouTube, con la presencia de los reyes, el presidente del gobierno y de la presidenta de la Comunidad de Madrid) y el título de Ciudadana Ilustre en Montevideo (2021) hasta fragmentos de su extensa obra, que arranca en 1963, cuando la desaparecida y pionera editorial Alfa publicó el relato Viviendo.
Para quienes están familiarizados con la autora, la antología será un buen recordatorio con bastantes descubrimientos. Piezas para una biografía publicado en 2017 por la Universidad de Sevilla bajo el título Erotismo, transgresión y exilio: las voces de Cristina Peri Rossi, varios inéditos y el trabajo de Castagnet y Sanguinetti son partes muy relevantes del libro.
El artículo de los recopiladores aporta muchos datos para conocer la larga trayectoria de la autora, que dividen en cinco períodos históricos. El primero es de 1941 a 1960, en el cual se cuenta acerca de su querida madre de origen italiano, su padre alcohólico y los veranos en la estación de Casupá, que alternaban con la vida cotidiana en el barrio Reducto. El segundo es de 1961 a 1972, ya en plena ebullición literaria, sexual y política. Relata su vínculo con El Popular y Marcha e incluye un dato no menor: Benito Milla, un exiliado español, fue su primer editor. Luego llegó el transgresor libro Evohé, de 1971, que fue “un gran escándalo, incluso dentro de la izquierda”. A continuación se reseña el tramo 1973-1984, que corresponde al exilio en Barcelona, “la ciudad más vanguardista de España”, en la que la uruguaya debe empezar de nuevo, escribiendo y traduciendo para Lumen, bajo la batuta de Esther Tusquets, que luego ella describirá como “buena editora”, pero “caprichosa, altiva y arrogante”.
Para el período 1985-2004, ya finalizó el exilio propiamente dicho, porque puede regresar. Además de escribir relatos, poemas y novelas, fundó talleres, dio clases de Literatura en la Universidad Autónoma de Barcelona, trabajó para Planeta Agostini y tradujo, entre otros, a la brasileña Clarise Lispector y al austríaco-francés André Gorz. También fue columnista de Grandes Firmas en la agencia EFE y en los diarios ABC, La Vanguardia, El Periódico de Catalunya y Diario 16.
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Cristina Peri Rossi a los 12 años de edad en Montevideo, en 1953
El último lapso corresponde a 2004-2024, en el que escribió y publicó mucho, aunque no todas son rosas, porque en 2007 la despidieron de un espacio en la radio oficial por no hablar en catalán. Después del incidente publicó un artículo en el diario El Mundo denunciando ser “víctima de una persecución lingüística”. La situación produjo un gran revuelo, el tema llegó no solo al resto de España, sino también a la Feria del Libro de Fráncfort. Peri Rossi recibió mucha solidaridad, pero “desde entonces no ha sido convocada por la emisora ni por la televisión local”. El artículo, sin embargo, tiene un error: adjudica al cantautor valenciano Raimon la nacionalidad catalana.
En Uruguay, Estuario ha publicado 13 libros de Peri Rossi, entre ellos La insumisa (2020) y El museo de los esfuerzos inútiles (2024). La detallada bibliografía relevada por Sanguinetti como investigador de la Biblioteca Nacional incluye también ediciones en francés, italiano, portugués, alemán, chino, esloveno, griego, sueco y japonés, entre otros idiomas.
Añorar la conversación
En Piezas para una biografía, la autora arranca así: “La vida es un puzzle de numerosas piezas dispersas, y nosotros, los ingenieros que intentamos seleccionar algunas, para configurar un sentido, una estructura, una forma significativa. Con las pistas que propongo se puede armar, si al lector le interesa, una presunta biografía”.
Luego cuenta cómo tuvo 24 horas para exiliarse, ella que nunca había viajado ni siquiera a Buenos Aires, algo que le reprochó amablemente su amigo enamorado Julio Cortázar (ver entrevista con Búsqueda publicada el 18 de setiembre de 2014, en el Nº 1.782). Cuando aún no conocía al argentino, ella pensaba, como Julio Verne, que a un escritor le alcanzaba con lo que se imaginaba y sentía.
Probablemente amenazada de muerte, Peri Rossi nunca ha entrado en detalles acerca de qué la llevó a salir casi con lo puesto de su país; apenas dio algunas pistas: “Parte de la responsabilidad de ese exilio la tenían esos libros, aunque no solo ellos, también mi actividad docente, mi lucha política”.
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Cristina Peri Rossi en Ámsterdam, en 1981
Leyendo a Peri Rossi uno entiende un poco lo doloroso que debió haber sido dejar su primera biblioteca, esa que armó comprando los libros en “incómodas cuotas mensuales”. También su amor por los modelos y planos de barcos y por la Remington de la que, sin embargo, de todas formas se desprendió en una de sus casi 20 mudanzas, no sin posterior arrepentimiento.
Se declaró romántica: “Creo que en los veinte primeros años de mi vida sentimental siempre hice el amor, la vez inaugural, con el aria Muerte de amor de Tristán e Isolda, es decir de una manera poética y solemne, mística y ritual”.
Relató también que “al exiliarme, perdí la conversación, esa suerte de religión montevideana” que el capitalismo tardío ha suprimido, porque la considera improductiva: “Claro, solo produce placer y es un placer que no se puede comprar ni vender. Facebook es una pésima imitación de la conversación, aunque en la época del exilio, qué alivio, qué ayuda me hubiera brindado Facebook”, reflexionó en la Barcelona de 2016.
La vida lejos de casa, el erotismo y los derechos de las mujeres, incluyendo las homosexuales, son sus temas centrales. Cuenta que la primera edición de Descripción de un naufragio apareció primero en la editorial Monte Ávila, de Caracas, porque en la España aún franquista a la que llegó, eso no era posible.
Estar lejos de su lugar de origen la marcó al punto que recuerda una sentencia de los filósofos pesimistas griegos: “Lo mejor es no nacer. Pero en caso de nacer, lo mejor es no ser exiliado”.
Luego Peri Rossi matiza un poco: “Los exilios son experiencias muy dolorosas y a la vez muy enriquecedoras, como el amor”. Y a propósito cuenta que uno de sus poemas favoritos es El arte de la pérdida, de la estadounidense Elizabeth Bishop, que habla de la historia de amor entre ella y la arquitecta brasileña Lota de Macedo Soares y de la fugacidad del instante, ese que hizo a la uruguaya citar al Fausto de Goethe: “Detente instante, eres tan bello”, mencionado en uno de sus libros de poemas, La noche y su artificio.
Bicho raro
Pero Peri Rossi no solo se ocupa de los dramas del exilio o de ser una uruguaya lesbiana que escribe en castellano en Cataluña. También da cuenta de la incomprensión que la rodeó en el propio Uruguay, ya sea por la generación del 45, que la ignoró, por sus compañeros del Instituto de Profesores Artigas o por su propia familia, empezando por su madre, a la que amaba y que finalmente tanto la ayudó a ser escritora, como por su tío, comunista y dueño de una gran biblioteca, que trató de convencerla de no seguir la carrera de las letras, porque las mujeres escritoras como Safo, Alfonsina Storni o Virginia Wolf, las únicas tres de quienes tenía libros, en medio de un mar de hombres, se habían suicidado.
“El silencio con que mi entorno más querido y más conocido recibió mi primer libro acentuó mi sentido de culpa. Ser escritora y mujer era un desacato, una transgresión, y confirmaba mi condición de bicho raro”, contó en 2016. Así que luego del debut de 1963, aunque no había dejado de escribir, no volvió a publicar hasta cinco años después. Entonces aparecieron Washington Benavides para hacer una crítica elogiosa en Marcha y Ángel Rama para publicar Los museos abandonados en Arca.
Llegar hasta el solemne paraninfo de Alcalá de Henares, 50 años después de desembarcar en Barcelona, para decir su discurso después de recibir el Cervantes, por medio de la tremenda gestualidad de la actriz argentina Cecilia Roth, queda claro, no fue nada fácil. Eso sí, Quijota, le pudo demostrar a su tío que “a veces las mujeres escriben y, a pesar de eso no se suicidan”.
Embed - Discurso completo de Cristina Peri Rossi, premio Cervantes 2021, leído por Cecilia Roth.